Irresponsabilidad, falta de civismo y respeto

Creo que los almerienses podemos sentirnos tranquilos y aliviados del trato que el COVID19 ha dado a nuestra querida Almería, siempre dentro del contexto de este gran drama que azota, digo bien, que azota y seguirá azotando durante mucho tiempo a todo el planeta.


Es cierto que en comparativa con el resto de España, hemos destacado por La escasez de contagios y mortalidad y que, en Andalucía, somos las provincias menos perjudicadas y por lo tanto, nos ha permitido vivir con mayor relajación mental esta maldita pandemia. Ahora bien, deberíamos de preguntarnos si realmente dicha escasez ha venido dada como consecuencia del comportamiento humano o más bien por tener una posición territorial tan aislada que ha favorecido enormemente la no extensión del mismo. Por Almería no se pasa, a Almería se viene.

Por supuesto que los almerienses también hemos sido un ejemplo durante todo el confinamiento como el resto de ciudadanos españoles. Lo hemos hecho bien, hemos cumplido, hemos aplaudido, hemos tenido nuestros miedos y preocupaciones, hemos llorado tantas y tantas muertes y lloraremos las venideras y creo personalmente que tanto dolor nos hará crecer a cada uno de nosotros como personas. Tampoco obviemos que la presencia policial incansable, día y noche, por nuestras calles durante el estricto confinamiento ha sido constante, eso por supuesto ha ayudado a que todos cumplamos mucho mejor con nuestra responsabilidad ciudadana.


Pero, qué ocurre una vez terminado el estricto confinamiento, (cuando escribo este art. aún no estamos ni en fase 1), qué ocurre cuándo se nos abren un poco, sólo un poco las puertas de nuestras casas,  cuándo sólo nuestra responsabilidad es la que impera...; pues entonces llega la relajación, el caos peatonal, el descontrol, el incumplimiento de horarios, de etapas y de cualquier norma de obligado cumplimiento que todos debemos de seguir respetando para evitar los contagios.



Ahora es cuando los políticos que dirigen esta ciudad tienen, deben y se le exige que trabajen más por el bienestar y protección de los almerienses; cuando, desgraciadamente, necesitamos más presencia policial, mucha más limpieza y desinfección constante y permanente de nuestras calles, parques o avenidas; pero por encima de todo se les exige, yo al menos, que velen por el cumplimiento exhaustivo de las normas impuestas. Les invito a que se den un paseo cualquier día a cualquier hora, por nuestro bonito paseo marítimo y comprobarán el hervidero humano intransitable para cualquier ciudadano que quiera simplemente cumplir con unas normas que nos benefician a cada uno de nosotros y además suponen el mínimo respeto hacia los demás.


Es cierto que somos muchos los que respetamos las normas, las acatamos y cumplimos. A todos, sin excepción, nos cuesta estar entre cuatro paredes tantos días, pero de estas paredes saldremos sólo y exclusivamente con una buena respuesta cívica y responsable.

El respeto, la responsabilidad y la educación cívica pasan, entre otras y me toca de forma directa, en respetar el horario de salida de nuestros mayores, en poder pasear de 7 a 8 de la tarde a una madre de 93 años que necesita dar una vuelta para ejercitar unas piernas cansadas que tanto lo necesitan pero sin peligro para su salud, sin tener que cambiarse de acera porque nadie lo haga. A esa hora hay más jóvenes, adultos y niños que mayores. Me niego a dejar de pasearla, me niego a cambiarla de acera porque le da miedo que alguien se acerque de cualquier manera sin respetarla; así lo denunciaré cuantas veces haga falta hasta que alguien se digne a oír y animo a cuántos vean irregularidades a denunciar igualmente. Qué pronto se nos olvidan las lágrimas, las penas y la consternación por tantos y tantos mayores que se nos han ido en los 2 últimos meses. Pero afortunadamente aún quedan muchos a los cuales necesitamos, atendemos, mimamos y cuidamos, los cuales tienen el mismo derecho, aunque mucha más necesidad, que otros muchos de nosotros.


Creo que entre todos, si lo hacemos bien, lo conseguiremos. Espero que nuestros políticos se remanguen y se pongan a trabajar para velar por el bienestar de todos los almerienses, de ellos y de cada uno de nosotros dependerá nuestro futuro próximo.



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