Problemas

Sivimos si nunca ha pensado sobre lo que es un problema, hágalo. Es tremendo el problema en el que se metería. No hablo de las ‘minucias’ personales de estar enfermo, sentir dolor, no pagar las facturas o pasar hambre, que son indudables. Piense en los problemas colectivos. Convivir es compartir problemas. Si no nos ponemos de acuerdo en reconocerlos, solo estaremos soportándonos. 


Unos periódicos llevan a sus páginas unos problemas y los rivales cacarean otros. El País ve un problema, el ‘ascenso de la ultraderecha’ y el ABC ve otro, el  ‘asalto y derribo de la Constitución’. No hay mayor desprecio encerrado en una frase que en “Ese es tu problema” o “No es mi problema”.  Asi no hay manera.  


En la ceremonia de los Oscar volvieron a salir los que están de moda, los que están en el ‘top-ten’ globalizado de los últimos años, en la lista de  ‘Los 40 Problemazos’. Mucho que ver con las cuotas: las de mujeres, la de afroamericanos... ya no hay problema con la de los coreanos del sur gracias a ‘Parásitos’. Están pendientes de ser ‘problematizados’ los obesos y los pelirrojos. 


Joaquin Phoenix recordó en su discurso los problemas mainstream: género-raza, planeta y animales, la Santísima Trinidad de la concienciación social.  Con la misma conciencia social que su Joker, Phoenix nos recordó la maldad que encierra un vaso de leche. 


Estos problemas están en la boca de niños  de todos los lugares del planeta.  A mi me soltó iracundo en clase un pequeñajo de origen musulmán. “¡Profesor, eso es racismo!” cuando nos pusimos a cantar villancicos el último día antes de Navidad. Y eso que soy ateo, un ateo ‘inapropiate’.  


Por el camino de su discurso, el Joker se olvidó de otros problemas concretos que están de capa caída en Hollywood, como la ablación, la trata de esclavas sexuales, la pena de muerte, los niños soldado, la falta de agua, los refugiados, epidemias...la pobreza hoy es un problema en decadencia, parece de derechas, como las enfermedades  de derechas (cáncer) y de izquierdas (el sida).  


Los problemas pueden estar ahí y no ser vistos por lo que sea. Zapatero tenía ante si una crisis económica y solo vió brotes verdes. Aznar vio prosperidad económica donde otros vieron el ascenso de la corrupción


Hace años creía que era un problema de todos el no poder trabajar como profesor en cualquier lugar de mi país. Me lo impedían unas normas en Cataluña, Valencia o Galicia, que me exigían como requisito -y aún lo hacen- un certificado de idioma local. Para nadie más fue problema, incluidos sindicatos y prensa.  


Creo que los viejunos debemos   renovar nuestro fondo de problemas apolillados (respeto, educación, buenos modales, tolerancia...) y tener los ojos abiertos a los nuevos problemas, como la violación de las gallinas. 


En España, se renueva ahora otro problema que parece perenne: la exaltación del franquismo. Mi abuelo Adolfo siempre tenía dos recuerdos elogiosos en su boca: su admirado Angel Pestaña, un guerrillero anarquista y los inspectores de consumo y salud del franquismo, de los que siempre hablaba bien por su ferreo intervencionismo. Él no veía problema en esa aparente contradicción, como Sánchez no ve problema en el déficit o en colocar a Pablo Iglesias en la mesa con los independentistas


Desde hace decenios, los Ivanes Redondo de la política saben que el primero que convenza a los demás de que hay un  problema es el que coge ventaja en la carrera del mercadeo electoral, aunque haga trampa como aquel explosivo Ben Johnson.  Se trata de abrir mercado de problemas. Y nuevos clientes. Los problemas son como productos comerciales, siempre sale ganando alguien. Nunca tuvieron tanta presencia en las televisiones los expertos sociales junto a sus problemas. A mi me produce ternura  el ‘síndrome postvacacional’, que un año tras otro no termina de cuajar como problema. 


En Almería  el Gobierno municipal ha sacado un problema de una plaza que no lo tenía. La Plaza Vieja solo tenía ficus, palmeras y un monumento, pero no un problema. En la autovía al aeropuerto no había problema alguno y Fomento lo ha creado quitando un carril enterito. Ahora hay colas diarias llegando a Almería. 


Otro día, le tocará a las soluciones.


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