¿Por qué sería gravemente dañado si se trasladara el Pingurucho de los Coloraos?

El monumento de la Plaza Vieja era el principal y señero monumento de la ciudad hasta que en 1943 las autoridades municipales no democráticas lo “desmontaron” y, en la práctica, lo destruyeron, desapareciendo junto al monumento los restos de los 25 Mártires de la Libertad depositados en este lugar. 

El Ayuntamiento democrático reparó esa amputación mediante el restablecimiento de su reproducción arquitectónica, iniciada en 1984, hasta su reconstrucción, montaje e inauguración el 24 de agosto de 1988.

Está construido en grandes bloques de mármol Blanco Macael, para mostrar en el lugar más representativo de Almería la gran calidad de la piedra universal identitaria de nuestra tierra. Y fue sufragado en parte por suscripción popular. Se realizó completamente con material, empresas, talleres, operarios y técnicos almerienses. El coste ascendió en 1988 a 48 millones de pesetas (IVA incluido).


El pretendido “traslado” del monumento, respaldado por una exigua y coyuntural mayoría de concejales del consistorio municipal, ha dividido a los grupos políticos municipales (y por ende a los ciudadanos representados por ellos), que contrasta sobremanera con la unanimidad con que se acordó entonces su restablecimiento.



Se oculta o desconoce que el incorrectamente denominado “traslado” supone afrontar unas obras de gran envergadura que producirán severos e irreversibles daños al monumento actual.


Sus patrocinadores municipales y partidarios deben conocer los riesgos, deterioros y coste que supondrá. Conllevará un desgaste de energías, división social, graves daños materiales del monumento y despilfarro económico brutales. Y ello sin entrar en los indeseables perjuicios y fracturas sociales que, por los valores institucional, histórico, arquitectónico, simbólico y emocional, que son inseparables al monumento, ya se está produciendo innecesariamente entre los almerienses.

El monumento cuenta con un cuerpo de base y una columna, rematada con un capitel y una bola con pinchos, con altura total de 17,30 m. Tiene un peso sobre rasante de 179.000 kg construido en mármol blanco Macael y un núcleo interior en su base de hormigón armado. Más su cimentación de cuatro metros de profundidad. 

Los medios técnicos de 1988, a diferencia de 1870 y 1900, permitieron el empleo de piezas de gran tamaño y peso, fabricándose en taller de Macael y manejándose con grúas potentes, supliéndose la falta de traba o aparejo entre tales grandes bloques con la utilización de múltiples prótesis interiores de unión de acero inoxidable y morteros fluidos de resinas que, tras su unión, le otorgan más traba y resistencia a las juntas entre piezas que la intrínseca del propio mármol. Se ha convertido así en una pieza unitaria monolítica. En consecuencia, el monumento hoy día podría ser troceado o descuartizado, pero no desmontado.


El denominado en fuentes municipales como "desmontado", es un eufemismo para designar un complejo proceso técnico-constructivo de nuevo troceo de las piezas de mármol mediante corte con hilo de diamante que producirá una importante contaminación de partículas de mármol, resinas, acero y plomo en el ambiente de la plaza. El monumento será fragmentado en el orden del doble de piezas que actualmente está compuesto.

Tras ello no se podrían trasladar directamente a un nuevo emplazamiento las piezas que resulten del troceo/descuartizado, puesto que, inevitablemente, se producirán roturas y deterioros incompatibles con su reutilización directa, y habría que preparar todo su núcleo y juntas interiores para su ulterior montaje.

Se requerirán adicionalmente más trabajos, como la  demolición de la cimentación actual, el traslado de piezas a taller de Macael, la reconstrucción de piezas rotas o deterioradas, eliminación de elementos internos de hormigones, armaduras, prótesis de acero inoxidable, con retallados y nuevas piezas con mecanizaciones internas para los necesarios trabados, una nueva cimentación, traslado y montaje en otro lugar por empresa marmolista y empresa constructora auxiliar, medios auxiliares de grúas, andamios, materiales especiales, hormigonados, etc., dirección técnica y artística del proceso, gestión administrativa municipal del proceso y cortes de calles para transportes, etc. Todos estos costes evaluados en sus distintas fases para este año 2019, más la aplicación del IVA vigente del 21 %, supondrá un coste del orden de 742.000 €.


Ante este complejo, caro y desgarrador proceso, podemos hacernos las siguientes preguntas: 

¿No es mejor opción proporcionar otro monumento distinto a la ciudad en otro lugar, manteniendo el de los Mártires de la Libertad en la Plaza Vieja, por el mismo coste de su “traslado/troceado”, sin despilfarrar esa importante cantidad de dinero de todos los almerienses?. La ciudad y la gestión municipal ganarían, pues existirían dos monumentos en vez de uno, por el mismo precio.

¿Abrirá temerariamente este proceso un indeseable revisionismo de otros símbolos de la historia y sentimientos de nuestra ciudad que divida a los almerienses?.


 

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