Hartos de viajar en el vagón de cola

A la hora de hablar del ferrocarril, conviene diferenciar entre alta velocidad y línea convencional; en el primer caso, Almería sigue esperando obras como agua de mayo, a pesar de las promesas incumplidas tanto por el PP como por el PSOE, mientras que en el segundo caso, nuestra provincia soporta unas infraestructuras que, cien años atrás, ya eran deficitarias. Lo grave es que hoy, en pleno siglo XXI, esas infraestructuras ferroviarias son prácticamente las mismas, cuando no peores —hoy se tarda casi dos horas más en viajar a Sevilla que un siglo atrás— debido a la falta de inversiones combinada con el inexorable paso del tiempo. 


Mucho se viene hablando, y con razón, de la tercermundista situación ferroviaria que padecen los extremeños, pero lo cierto es que, por desgracia, los almerienses no vamos a la zaga. En ambos casos, se palpa el hartazgo ciudadano por las constantes averías, así como por los continuados retrasos, provocados bien por esos estropicios, bien por una velocidad media ridícula. Y, aún con todo, el velocímetro de los trenes que recorren la bella Extremadura contiene más dígitos que los que llegan o salen desde Almería. Es decir, que ya quisiéramos los almerienses la velocidad media del tercermundista tren extremeño.


Días atrás, he acompañado a la Mesa del Ferrocarril hasta Linares (Jaén), donde se ha vuelto a poner el acento en el abandono de este medio de transporte por parte del Gobierno central. Allí, las provincias jiennense, granadina y almeriense han hecho un frente común para reivindicar las inversiones necesarias. “El servicio ferroviario con el que cuentan las tres provincias —expone el manifiesto elaborado tras dicho encuentro— está lejos de cubrir las necesidades básicas que debería satisfacer un servicio público (…). Sus deficiencias han alcanzado ya el carácter de inadmisibles”. Y no hay nadie sobre la faz de la Tierra capaz de argumentar lo contrario.


Hoy por hoy, Almería es la única provincia de toda España con trasbordos. En concreto, se realizan cuatro para llegar a Sevilla, y uno para viajar a Madrid. Como recuerdan desde la Mesa del Tren, Renfe ha anunciado que, desde el 15 de octubre, empezarán a operar los trenes Avant, y que lo harán desde Granada vía Sevilla-Málaga-Córdoba. Esto, recalcan desde la Mesa, en la práctica supondrá que Almería perderá el destino con Sevilla, de forma que sólo el tren de media distancia con Granada quedará como servicio de obligación pública. Además, seguirá habiendo trasbordo, ya que en Granada habrá que bajarse del tren para coger otro. Todo, sin olvidar que el precio del billete se incrementará un poco más.


A todo lo anterior hay que sumar la pésima gestión de la obra del soterramiento del paso a nivel de El Puche, que según se vendió en su día, debería estar finalizado para el 12 de octubre. El Grupo Municipal de Ciudadanos (Cs) ha visitado las obras esta semana, y podemos asegurar que no se va a cumplir con dicho plazo, máxime cuando una de las empresas subcontratadas ha abandonado los trabajos.


Así las cosas, no es de extrañar que el ferrocarril en nuestra provincia haya perdido más de la mitad de sus pasajeros sólo en lo que va de siglo. En el caso de la línea Almería-Sevilla el asunto se agrava, ya que, ahora, viaja en tren un 95% menos de almerienses a la capital andaluza, un trayecto donde los retrasos que superan los 30 minutos se han disparado en un 470%. Y para darle la puntilla final, se traslada la estación a Huércal de Almería, haciendo oídos sordos a la petición de un 'bypass' que impidiera dicho traslado.


Con este desolador panorama, el próximo 10 de noviembre los almerienses tenemos una oportunidad de oro para dar nuestra opinión al respecto. Entiendo que exista cierto hartazgo hacia la política tras el fracaso de Pedro Sánchez para conformar gobierno, y que más de uno se esté pensando si acudir o no a depositar su papeleta por segunda vez en seis meses, y  por quinta vez en menos de un año. Así las cosas, quiero animar a la sociedad almeriense a dar un voto de castigo al bipartidismo que representan PP y PSOE, los mismos a los que les debemos el atraso ferroviario de nuestra provincia, para que Almería abandone, definitivamente, el vagón de cola en lo que infraestructuras y comunicaciones se refiere.


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