El glamour se cita en la terraza del HO en la Feria

A la calle Tenor Iribarne habrá que darle otro nombre desde que la terraza del HO ha abierto sus puertas. Colas para entrar, porteros que discriminan, glamour a raudales en la puerta de la terraza, ascensor que te eleva a la altura de la nueva ciudad, esa que desde la terraza del microbús mira a la Alcazaba casi de tú a tú o te asoma a la hermosa Casa de las Mariposas. Es un lujo estar tan cerca de ellas, poder acariciarlas con la mirada desde un ángulo hasta ahora no visto por la mayoría de los mortales. Comenzó la tarde con la batallas de flores. Creo que fueron poco los claveles repartidos, parco se le vio al personal a la hora de lanzárselos a los almerienses que estaban en la Puerta de Purchena. De las demás calles o itinerario de la batalla no puedo hablar, pero todo apunta a que si fueron veinte mil claveles los repartidos, como se dijo, parecieron pocos, muy pocos. Admirado Diego, más claveles el año que viene si te es posible. Era complicado buscar mesa en un bar del centro donde tomar una copa, lo hicimos, justo a las espaldas del domicilio del primer almeriense se encuentra “mirando al mar”. Mesa, cerveza fría y buen pescado. Los boquerones como los freía mi madre en la Plaza Galeno. Había que intentar subir a la terraza del HO. Y lo hicimos. Cola en la puerta. (Llevo una feria de colas que para otros la quisiera). Subida en el ascensor y allí está la terraza, con su microbús, su piscina y su paisaje. Lo del microbús, me van a perdonar, pero me parece un estorbo. Quita vista, se come media terraza y tras el ¡oh! del primer momento te gustaría hacerlo desaparecer. Sentado frente a la Alcazaba pensaba en su triste entorno, en un cerro de San Cristóbal a oscuras, en el poco partido que le hemos sabido sacar hasta el momento. Y viendo a los políticos actuales no parece que tengan imaginación para hacerlo en el futuro. La terraza bien, con alguna laguna. Si usted quiere tomar café, copa y puro, sepa que uno de los tres productos no lo podrá hacer. La copa se la pondrán, el puro se lo podrá fumar y más si viene de una tarde donde los toros ha sido protagonistas, pero el café, ay el café, el café desde la cinco de la tarde no se sirve en la terraza del HO. Planta baja, dos servicios, buena idea, pequeños, no importa, sucios, muy sucios, se nos perdió el glamour. Las colas no.

 

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