Inundaciones en Almería

Pedro Mena Enciso
23:13 • 03 jun. 2019 / actualizado a las 07:00 • 04 jun. 2019

La idea de mi artículo de hoy viene de un debate mantenido con mis alumnos de Historia a raíz de una noticia aparecida en un periódico de tirada nacional y relacionada con esta cuestión. Así, comenzamos la información con la tragedia que tuvo lugar en una fecha ya mítica como es la del 11 de Septiembre de 1891: La lluvia de aquel día fue incesante e intensa y las calles de Almería se convirtieron en riadas. Además,  las ramblas (Alfareros, Iniesta, Amatisteros, Belén y Obispo Orberá) salieron y se desbordaron. El Barrio Alto estaba en parte destruido. Las casas de la Calle Granada, las contiguas a la Rambla de Belén y la de la calle Regocijos quedaron prácticamente arrasadas por el agua. El Colegio de la Compañía de María sufrió daños considerables y muchas personas se quedaron sin casas, con lo cual se tuvo que construir una pequeña barriada para los sin techo, que es el actual barrio de la Caridad, cercano al Quemadero


En recuerdo de esas inundaciones y como homenaje a las víctimas, se levantó la Estatua de la Caridad. Se trata de la escultura más antigua que hay en la ciudad: ”Sobre sillares de cantería se apoya una figura de hierro, la Caridad o la madre, que sostiene a un niño en brazos y otro aparece agarrado a su falda, que porta en su mano un pergamino con el texto “año 1891”. Buceando en la historia descubrimos las causas de esta catástrofe: La posición del anticiclón en Centroeuropa propició una entrada de aire frío y estas masas de aire se instalaron sobre el Golfo de Cádiz, situación ideal para que se den fuertes precipitaciones en el sureste español. Y así fue: grandes precipitaciones descargaron en la mañana del día 11 de septiembre de 1891 inundando  Almería y varios pueblos entre otras localidades del país.


En este brevísimo resumen citaremos también otras dos inundaciones: En primer lugar, la ocurrida en la noche del 10 al 11 de Septiembre de 1951, fecha nuevamente fatídica (cuando se cumplían 60 años de la de 1891) y que fue una tormenta que dejó sin fluido eléctrico ni teléfono a toda la ciudad. La tormenta dejó huella en los barrios más deprimidos y cientos de viviendas  fueron declaradas en ruina.



Por último citaremos las fuertes lluvias de 1970 que tuvieron su mayor incidencia en la rambla de la Chanca. La virulencia de la tormenta sorprendió a los conductores de los vehículos que a esa hora circulaban por la zona. Varios coches y sus ocupantes fueron arrastrados por las torrenciales aguas hasta el mar. 






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