La torrija de Albert Rivera

Fausto Romero-Miura
07:01 • 21 abr. 2019

... Aunque dada la festividad de hoy, también podría ser una mona de pascua. Y los otros candidatos, a su elección.


En contra de lo que afirma Adolfo Suárez hijo –desafortunadamente, nada que ver con su padre: es una pena que las virtudes y aptitudes no se hereden- no me parecen las elecciones más trascendentales de la historia de España: de todas se dice que España se juega su ser o no ser, y, celebradas, la vida sigue y España aún permanece entera. Lo que sí les da un aire distinto, original, es que acaba hoy con una Semana de Pasión extraña –hay quien la ha definido como “Las derechas, más arrimadas que nunca”; “El Vía Crucis de Pedro Sánchez”...-  etc., una Semana Santa, decía, en la que quizá se hayan confundido en las urnas tanto los pregones de religiosos como las papeletas de voto. Todo puede ser: nadie me ha confesado tener decidido su voto, pero que haya un 42% de indecisos me resulta increíble.


El 14 de octubre, a propósito de las elecciones andaluzas, escribí que “el día de reflexión le daré vacaciones a las neuronas: no votaré.” Y no voté en aquellas  ni lo haré en éstas: estoy en Madrid desde hace meses y no puedo votar. Así que muerto el perro se acabó la rabia. 



Que yo recuerde ésta ha sido la primera Semana Santa partida por el eje por la intrusión de unas Elecciones Generales, por si faltaba algo, delicadas, tensas, violentas, en las que han bastado los dos primeros días para que se declaren los territorios comanches, los borrokas (Bilbao, Cataluña, San Sebastián) en los que se ha batido el record de violencia no homicida (quiera Dios que sólo todavía), con los escoltas reaparecidos en función protectora de los candidatos-penitentes. Y, claro, no es de extrañar que, como está el patio, los feligreses lo hayan sido, a la vez, de rezos y de votos, éstos en Bilbao, en San Sebastián, en Rentería, siendo las víctimas protagonistas Albert Rivera, Maite Pagazaurtundua, ¡el ejemplar Fernando Savater!, y José Ramón Bauzá, ex Presidente balear y Boticario de la mallorquina Marratxí, mientras que en Eibar, Pabla Iglesias –líder de Unidas, animando en un tuit, en el colmo de la elegancia, con un, "Votad, cabrones"-, vitoreado mientras blandía la ikurriña. Y la sabihonda, prepotente y poco simpática, Álvarez de Toledo defendiéndose –es un decir- de su escrache barcelonés haciendo que las tomasen quienes las daban, a quienes gritó “niñatos, totalitarios, pijos, reaccionarios, subvencionados y consentidos, que pretendéis secuestrar la Universidad”, mientras se negaba a entrar por una puerta trasera “segura” porque “los demócratas entramos por la puerta principal” de la Universidad. ¿Cómo pueden los alumnos, en el Templo  de la Sabiduría, emburrecerse tanto y rebuznar tan alto? Y entró. Y se empieza a entender la situación si se piensa que la Ministra de ¡¡Justicia!!, mujer delicada y fina donde las haya, -¡y pensar que el Ministerio se llama de Gracia!- ha definido a la derecha política como “derecha trifálica”, ella sabrá por qué.


Y es que las mujeres –Álvarez de Toledo, Pagazaurtundua, Arrimadas, Irene Montero y María Jesús Montero, entre otras, han asumido la parte violenta de la desabrida campaña que estamos padeciendo, en la que han recibido los peores insultos, a los que han hecho frente dando la cara sin miedo a que se la partan, sin arrugarse.



Todo, pues, cambiará el próximo domingo por la noche cuando de las urnas salgan votos resucitados o mengüen los que hayan tenido peor destino, porque no puede decirse que, en democracia, no haya error al votar. ¡A miles!, la democracia no es una bula de infalibilidad. 


Tiene Vd. aún la semana entera para meditar o sortear su voto, si es que, a diferencia mía, piensa votar.



La democracia, en el tiempo de Sánchez, lejos de avanzar en paz, ha retrocedido hacia la guerrilla urbana, felizmente olvidada… hasta los tiempos del Doctor


Y, claro, resulta así que hemos regresado al futuro, que creíamos olvidado, y florecido de nuevo la profesión de escoltas. Y se critica por ello a Vox que, a mi juicio, es el 15-M de la derecha, el fruto de la inacción en Cataluña de Rajoy y del PP, que ni actuaron ni supieron evaluar la dimensión real de Vox, con lo que dejaría de  ser la derecha cruel con que la ha bautizado la izquierda, si bien no debe perder tiempo y pulso en atemperarse.  


... Y, a todo esto, yo veré perseguirse al gato y a las ardillas del parque del hospital. Y pensaré en Cristo y en su horrenda muerte por rebelde justo, y seguiré siguiéndolo como a mi guía.


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