Peace, love and shit

A Mark David Chapman, uno de los asesinos más famosos en el mundo, tras matar a John Lennon el 8 de diciembre de 1980, se le ha vuelto a negar la libertad condicional por décima vez. El magnicida fue sentenciado a un mínimo de 20 años de cárcel y un máximo de cadena perpetua. Es decir, que tras pasar inexcusablemente 20 años  a la sombra, cumplidos estos, podría solicitar la libertad condicional.


Que el asesino confeso del artista haya mostrado arrepentimiento y pedido perdón por su hazaña e incluso asegure haber encontrado la paz en Jesús, no ha sido óbice para que las autoridades le acaben de decir nones una vez más.


Tanto en esta como en anteriores ocasiones, Yoko Ono, la viuda del músico, ha enviado cartas a la Junta de Libertad Condicional del Estado, pidiendo que el asesino de su esposo permaneciera en prisión pues su libertad, según la señora Ono, le traería de vuelta la pesadilla, el caos y la confusión, y ni ella ni los dos hijos de John se volverían a sentir seguros durante el resto de sus vidas. O sea que mucho Peace and Love, pero a la hora de la verdad, una Shit como el sombreo de un picador.


Parece que las penas se dictan en virtud de la fama o notoriedad de la victima y no se cumple el mismo tiempo entre rejas cargándose a Periquillo López que a Don Fulano de Tal. La pena por un crimen no debe de ser decidida ni por los familiares ni por los fans de la víctima. Nos encontramos ante el típico caso que mezcla imagen, votos, política y popularidad. Difícil cóctel el de esos ingredientes.


Algo similar pasa aquí con la AVT y sus corrientes de opinión para-judiciales, o con los terribles casos de víctimas menores, donde sus familiares parecen estar más imbuidos de razón que los propios jueces o las disposiciones legales vigentes.


Igual que cuando mi hija se pone enferma no convoco una reunión en el rellano de la escalera para ver cómo la curo, sino que la llevo al médico para que la examine y seguir su diagnóstico, la justicia la han de impartir los juristas y no las asociaciones de vecinos. Por muy fans que seamos de Lennon hay que ser coherentes con nuestros pensamientos y no caer en determinadas contradicciones.


Eso si, en el hipotético caso de que el señor Chapman recobrase la libertad, debería de ser consciente que del mismo modo que él se hizo famoso cargándose al exbeatle, finiquitar al tipo que lo hizo debe de ser un gran aliciente para  muchos psicópatas. En Bwin, William Hill o portales similares, seguro que será una opción de apuesta el tiempo que logre sobrevivir en la calle.

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