Lo que es normal para Almería

José Fernández
07:00 • 25 sept. 2018

Muchos de los males que nos frecuentan a los almerienses tendrían un recorrido menos lesivo si, de una vez por todas, fuéramos capaces de redefinir nuestra normalidad. Así nos evitaríamos soponcios y quebrantos como los que atravesamos ahora a consecuencia del olvido de la Junta de Andalucía al no incluir a Almería en una guía gastronómica de Andalucía. Vamos a ver, que en  la Junta se hagan campañas publicitarias sobre cosas que ni les van ni les vienen, pero sirven para contratar a empresas publicitarias amigas y conocidas, es normal.


Que esas campañas se hagan de cualquier modo, también es normal. Recuerden por ejemplo la campaña publicitaria que hizo la Junta de Andalucía promocionando la catedral de Sevilla usando una imagen de la catedral de Palma de Mallorca o cuando localizaron los escenarios de la Batalla de Trafalgar usando los planos que aparecían en una novela de Pérez Reverte y que incluían un barco ficticio inventado por el escritor. Por lo tanto, ya digo que es normal que una acción publicitaria de la Junta sobre los sabores de toda Andalucía se olvide de la provincia de Almería.


Como también es normal que un par de días después el obrador de confitería informativa de la Junta salga al rescate y nos hornee una bandeja de pastas gansas, anunciando una campaña de promoción de la tapa. ¡Pura casualidad! Y naturalmente, también es normal que la propia presidenta Susana Díaz haya salido a defender la cagada (la disculpa y la asunción del error necesitan para su floración de unos niveles de oxígeno impropios de las cimas más altas de la política andaluza) diciendo que criticar ese olvido es “enfrentar frívolamente a los territorios andaluces”, y que los socialistas almerienses la arropen lanarmente diciendo que quien critique ese olvido “está perdiendo el norte”. Para Almería, todo eso es normal. El olvido, el ninguneo y la servidumbre: todo asquerosamente normal. 






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