(1-0): España compra de rebote los billetes del Mundial

Un tardío y solitario gol de Álvaro Morata tras un rechace clasifica a los de Luis Enrique

Álvaro Morata celebrando junto a sus compañeros la clasififcación al Mundial de Qatar.
Álvaro Morata celebrando junto a sus compañeros la clasififcación al Mundial de Qatar. Getty Images



La Selección Española, en un partido gris marcado por los nervios de encontrarse al borde la repesca, consigue clasificarse para el Mundial de 2022 tras vencer a la Selección Sueca con un gol de Álvaro Morata (1-0).
Los mejores momentos

El ambiente en La Cartuja estaba a la altura de lo que se jugaba España, quedando solo a deber los pitos al himno sueco. La Selección Española tenía la sartén por el mango: el llamamiento a la afición había funcionado y el empate valía para clasificarse al Mundial. Pese a ello, Luis Enrique dejó claro que él no entendía el fútbol como algo en lo que especular, sino que irían a ganar por mucho que eso le diese alas a los contragolpes suecos. Los primeros compases fueron con una España mandona y agresiva con el balón, pero sin concretar.

Pese a que la sombra de los contragolpes suecos era alargada, la presión española los mantenía a raya, creando una falsa sensación de seguridad que compañaba la grada con sus vítores. Ese control frágil del partido se rompió rápido por la calidad de Forsberg. El sueco, siempre objeto de crítica por su frialdad e irregularidad, mostró su indudable talento comandando todos los ataques de los suyos y finalizando dos jugadas que cerca estuvieron de estrenar el marcador ante un Unai Simón que veía como sus minutos de tranquilidad acababan.

Comenzaba la segunda parte confirmando lo que ya se sabía cuando los jugadores desfilando rumbo al vestuario: 45 minutos más con el mismo resultado servían para llegar al Mundial, pero habría que sufrir. Isak tuvo la primera, asustando a los de Luis Enrique. Esa ocasión desperezó a los locales, recuperando el dominio y volviendo a arrinconar a Suecia con más argumentos que en la primera parte, Este buen momento se fue acompañando por el incomprensible cambio en Suecia, sacando al brillante Forsberg del campo para introducir a Svanberg, un centrocampista de corte defensivo.

Si bien este cambio se celebró en la Selección, no se podía evitar mirar al banquillo visitante con miedo. Zlatan Ibrahimovic, en el noveno aniversario de su fantástico gol de chilena contra Inglaterra, amenazaba tanto como su leyenda exigía. Aunque saltó al campo por Isak, el mejor futbolista sueco de la actualidad, era evidente el pánico que despertaba en La Cartuja. La Selección, gris durante todo el partido, tenía que contrarrestar la experiencia de Ibrahimovic con la poca vergüenza que se tiene con la juventud. Gavi, que cuando daba sus primeras patadas a un balón el delantero sueco ya era una estrella de talla mundial, era el único faro que podía seguir una Selección presa de los nervios.

Con la llegada del minuto 80, tal y como avisaron Bruno Alemany y Axel Torres, Suecia comenzó a apretar. Estaban con pie y medio en la repesca, por lo que tenían que atacar. Esto, si bien provocaba más tensión en el área propia, dejaba desprotegida la espalda de la defensa sueca. En la única buena salida de presión, Dani Olmo se inventó un tiro desde más atrás de la frontal que acabó estrellado en la cruceta. Si bien hubo un momento en el que la tensión era palpable en La Cartuja, el rechace cayó en los pies de Morata, que anotó a placer ante un Olsen ya batido. España estaba en el Mundial de rechace.




 

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