‘Siamo noi’: los italianos-almerienses que ganan la Eurocopa

La afición ‘azzurra’ estalla de alegría en las playes de San Miguel

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El fútbol en Italia es una cuestión de Estado y su selección nacional algo sacrosanto. Por muy ocupado que esté y allá donde se encuentre el aficionado 'azzurro' moverá cielo y tierra para acudir a esa cita ineludible que tiene su 'Squadra Nazionale' y Almería no iba a ser una excepción en este caso , siendo escenario de la explosión de alegría de la comunidad italiana residente en la capital al ver como el guardameta Donnarumma detenía el penalti lanzado por Saka proclamando a Italia campeón de Europa.


Los aficionados del país transalpino fueron llegando a lo largo de la tarde a los inicios del paseo marítimo, donde tomaron posiciones en las terrazas de Ciao Pizza! y Buono: La bella vita italiana, esperando con ansia el pitido inicial del encuentro. "Llevo muchos años en Almería y de aquí me siento pero hoy soy más italiano que nunca" comentaba Luca, ataviado con su 'maglia' azul acompañado de su amigo Enzo.


La noche no comenzó nada bien para una comunidad que veía como sus ilusiones de conseguir un logro que se les había resistido desde 1968, iban a dar al traste con el temprano gol de Inglaterra al segundo minuto de comentar el partido. A partir de ese momento, el empuje del equipo italiano insufló en aquella resistencia italo-almeriense un hálito de esperanza mezclado con unas dosis de tensión no apto para cardiacos.



Esperanza, nervios y mucha tensión

El gol del veterano Bonucci puso en pie a toda la afición que como un resorte saltó de sus mesas, olvidando por unos minutos la existencia de su cena. Enzo, que se encontraba en la terraza de Buono, señalaba la pantalla de televisión henchido de alegría elogiando el esfuerzo del central italiano. '¡E' lui!. E' lui il più bravo!



Pero la alegría no dura para siempre, y el seleccionado inglés, a pesar de la extraordinaria reacción de los italianos, se defendía con tenacidad, llevando el devenir del partido a la prórroga, algo que para todos los congregados en la playa de San Miguel supuso otra media hora más de tensión que podía cortarse con cuchillo.


Nervios e incertidumbre, algunos con gritos dirigidos al televisor o simplemente a los cuatro vientos fueron la tónica del corto receso previo al lanzamiento de penaltis. La gloria o la decepción, llegados a este punto no hay término medio para esos aficionados cuyo orgullo nacional es más grande que el 'Coliseo'. Con el primer fallo de los 'Azzurri', aquella afición que se abrazaba con entusiasmo al ver como se adelantaban en el marcador,  quedó silenciada súbitamente sabedora de que el fantasma de la derrota planeaba por las playas de Almería. Los consecutivos goles, fallos y paradas de la tanda ejercieron como un mecanismo de disparo de los sentimientos de la comunidad italiana, que más que un postre iban a necesitar un desfibrilador.



La interminable espera antes de alzar la preciada copa. Foto de Víctor N.
La interminable espera antes de alzar la preciada copa. Foto de Víctor N.


Fue en Wembley, pero también en  la playa de San Miguel

Si hizo el silencio en la terraza de Buono, todo el mundo atento al televisor, incluso Carmen de Burgos lo hubiera estado, y Gianluigi Donnarumma bajo los palos. Unos segundos eternos de espera y de repente el estallido de júbilo de los allí reunidos. El cancerbero napolitano detenía el lanzamiento de Saka, convirtiendo a Italia en campeón de la Euro 2020 .


Saltos y abrazos, banderas tricolores ondeando en la calurosa noche de Almería y canticos de "nosotros somos los campeones" podían escucharse desde la Avenida Cabo de Gata en una manifestación de auténtica felicidad "es increíble poder vivir este acontecimiento fuera de Italia. Esto nos refuerza como país" contaba Luca abrazado a sus amigos.


La situación se calmó al paso de una furgoneta de la Policía Local de Almería que sin tener la necesidad de actuar, sirvió como disuasión para disolver todo el gentío de la plaza. Mascarillas puestas y tranquilamente en silencio la comunidad italiana fue dispersándose poco a poco. Solo quedaron algunos incondicionales de la 'Squadra Azzurra' que esperaron fielmente a que Giorgio Chiellini alzara al cielo de Wembley la copa de campeón europeo y con ella, todos los brazos e ilusiones de la comunidad italo-almeriense también ascendieron hacia el cielo de El Zapillo.

 

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