¿Te apuntas a caminar por el campo de Gádor?

Una forma muy especial de hacer deporte

Un marco incomparable para hacer deporte.
Un marco incomparable para hacer deporte. La Voz
La Voz
09:07 • 05 jul. 2021

¡Pues, claro!... ¿Cuándo?... ¿Esta tarde?... ¿A las 6:30 h pm?... ¿No hace un pelín de calor?... ¡Jajajajaja!... ¿Por el subdesierto, y en rutilla de senderismo de rambla hacia Alhama; para ver las trincheras de la guerra civil?... ¡Caray!. ¡Una clase de Sociales y otra de ciencias naturales, gratuitas y por amor al arte!. ¡Genial!... ¡Me apunto sin dudarlo!...



¡El badland (o tierras baldías), arcilloso, con cuarcitas, granitos, margas y calizas!… ¡Me encanta ese paisaje lunar, esculpido por la mano alfarera de la naturaleza; esa obra divina de la evolución del tiempo geológico, de millones de años; trabajada con la paciencia infinita de esa preciosa geodinámica externa, la resultante de la suma de los actos propios de la erosión, el transporte y la sedimentación de los materiales litológicos: rocas y minerales!... ¡Pliegues y fallas!... ¡Anticlinales y sinclinales!... ¡Valles ricos en maquia arbolada; y la huella yerma de las ramblas del río que antaño serpenteaba por allí; dejando una tierra muy fértil para el cultivo, gracias al nivel freático del agua subyacente que hay en el suelo; que espera agazapado a ser aprovechado por los pozos que lo trabajen y reclamen!... ¿Se puede pedir más para una tarde de verano?... ¡Me parece, simplemente, un “planazo”!. ¡Muchas gracias por proponérmelo e invitarme, querido hermano; Y mucho más, si lo hacemos entre amigos y algunos vecinos del pueblo de Gádor; un pueblo que conocí cuando no era más que un niño, guiado de la mano de mis padres; y que ya me encantó, aquel día!. ¡Vuelvo a tu tierra!..



Estoy seguro que si esto mismo se lo propones a otra persona, a lo mejor te dice que no es un paisaje tan bonito; que solo es una red de ramblas secas, pedruscos y muchos arbustos y matorrales, sin animales, sin fauna; pero yo no soy como los demás, y sé que se equivocan, de todas, todas. ¡Amo profundamente ese paisaje que me llama a recorrerlo y a perderme por sus veredas y cañones; como un fiel peregrino que sabe a dónde va y por qué quiere ir allí; y al que se le antoja como un demoledor relieve que te enseña a ser humilde cuando elevas la mirada a todo lo alto; por asemejarse al “fin del mundo” de mi imaginación; donde todavía espero encontrar monstruos a mi paso; mis cansados pies que pisan el suelo y lo marcan, ayudado de mis inseparables bastones y mis zapas de trecking.



Este espectacular bioma en Gádor donde la vida trata de abrirse paso a duras penas en un paisaje inhóspito; surcado por cañadas y cárcavas que dejan luz al paso del agua en torrenteras que fluctúan según la época del año…






Soy almeriense de nacimiento, de la capital; pero con alma de pueblo; hijo de esta tierra que me vio nacer, crecer y hacerme adulto; hasta que tuve que “exiliarme de la bahía” a otra tierra hermana de esta, Guadix; que también posee unas formaciones geológicas similares; y que allí sí han sido privilegiados testigos del reconocimiento internacional de la UNESCO, con el sello del GEOPARQUE INTERNACIONAL DE GRANADA… ¿Por qué allí sí y aquí no?... ¿Nadie se da cuenta, o es capaz de ver la belleza intrínseca de este relieve del badland; y de las chimeneas de hadas que mantienen su precario equilibrio para no verse colapsar por la acción erosiva del agua y del viento; espoleadas por la dura climatología de esta tierra?... ¡No me lo puedo creer!... ¿Nadie del poder establecido va a luchar por llamar la atención de los investigadores, la Universidad y los organismos oficiales correspondientes, tanto nacionales como internacionales, para proclamar su gran belleza, en geología, flora y fauna; y defenderla en un alarde de desarrollo sostenible?...



¡Quizás sea, simplemente, que el ser humano ha perdido su contacto con el valor más importante que tiene, que es la tierra que habita, y a la que debe aprender a amar y respetar por encima de todas las cosas!... ¡Me duele mucho que cualquiera diga, con manifiesto desprecio y relativa falta de respeto, que se trata tan solo de un puñado de arbustos, desde la ignorancia de no saber el gran tesoro natural que tienen entre manos: un ecosistema conformado por matorrales en zonas de escasas precipitaciones, con el predominio de una vegetación xerófila (“amiga de la sequedad”), plenamente adaptada a ella, y que defiende con pinchos y espinas, y con su estructura de maquia arbustiva el mayor tesoro que tiene, que es el agua; el cual ha aprendido a racionar, de manera muy sabia, para que la flora pueda sobrevivir… ¡Pura adaptación ecológica!. ¡Toda una lección de vida escrita en cada una de sus ramas y sus flores; flora aromática, que de cuando en cuando, te regala un aroma de rico perfume precioso, de gran y rara belleza, que maravillosas personas como el hermano de La Salle, el gran naturalista Rufino Sagredo (hace años fallecido), ya describió en esa suerte de biblia para la botánica: flora propia de climas áridos; con temporadas cálidas alternadas con temporadas frías; propias de las latitudes tropical, subtropical y cálidas de nuestro maltrecho planeta Tierra.



¡Resulta muy triste pensar que el ser humano no ha aprendido nada acerca de la terrible lección que el coronavirus nos ha dejado en forma de cruel mensaje, para decirnos que debemos respetar el equilibrio de la naturaleza; y que todo el daño que el ser humano le está infligiendo al planeta, con las mismas, se lo va a devolver en forma inesperada e imprevisible; como el propio coronavirus nos ha enseñado!.


¿Y qué te digo de la gente de Gádor?... ¡10 sobre 10!... ¡Gente sencilla, de pueblo; como el mismo pueblo en el que vivo, Guadix!: ¡Gente de luz!... ¡Gente acogedora, cálida; que agradece que les visites; y que te intereses por su Historia, su naturaleza, su cultura y su arte!... De hecho, me he quedado prendado de su belleza; incrustada en este valle de cítricos: naranjos y limoneros… Árboles frutales que llenan de color y de aroma las ramblas del eterno río Andaráx, en el valle del Almanzora… ¡Tengo que volver allí y perderme de nuevo por sus campos, sus montañas, sus calles, sus templos, sus gentes, sus bares; y conocerlo mucho más en profundidad de lo que lo conozco!… ¡Ay, si mi destino docente en ESO hubiera sido este mismo pueblo de Gádor: mis clases de biología y geología de 3º y 4º ESO, y mis prácticas e investigaciones de campo, las haría, sin dudarlo, en ese maravilloso aulario natural inmenso que me subyuga; tal y como ya lo vengo haciendo en mi tierra adoptiva, unas 4-5 veces al año, cada año de mi vida laboral!... Esos niños/as y jóvenes de Gádor tienen que aprender a defender con mucho orgullo lo suyo; dar a conocer toda la luz y el esplendor que tiene este relieve, y trabajar sobre él, catalogando especies y endemismos, para que algún día el pueblo llame a familias enteras para conocerlo y habitarlo; y tratar de revertir la tasa de natalidad que está convirtiendo muchos pueblos de España en lugares vacíos. Gádor me parece un lugar maravilloso para vivir. Un lugar escondido entre las montañas, pero muy próximo, que tienes que visitar a menudo; porque si te dejas llevar por su encanto te invitará a quedarte allí para siempre.


¡Gracias, hermano!. ¡Y gracias, Gádor, de todo corazón, por esta tarde que ya se ha quedado impresa en la retina de mi memoria!


José López


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