El cariño del verde al celeste antes del cuarto de final

Cinco jugadores de Unicaja Costa de Almería vistieron la camiseta de Soria en distintas etapas

Soria y Unicaja han intercambiado grandes jugadores.
Soria y Unicaja han intercambiado grandes jugadores. La Voz

El mítico tema ‘Camino Soria’ de los Gabinete Caligari fue número uno de la lista de los 40 Principales el 2 de abril de 1988, si bien había visto la luz en 1987. Letra con referencias a versos de poetas inmortales dedicados a la ciudad y la provincia, y la voz inconfundible de Jaime Urrutia, tan solo Marlon Palharini había nacido cuando se creó. Tenía 4 años, y 22 después, con 26 cumplidos, fichó por su equipo de vóley. Nómada de este deporte, fue su séptimo club y compartió vestuario con jugadores de la talla de Moltó, Casilla, Rocamora, De Oliveira… con los actuales Xavi Folguera y el capitán Manu Salvador, todos dirigidos por Fernando Muñoz. El receptor guarda unos grandes recuerdos de esa etapa: “Era un equipazo y siempre ha sido un club muy acogedor; tuvimos un grupo muy bueno, varios jugadores del equipo nacional en aquel momento, y recuerdo mucho a La Cursa Soriana, que siempre transmitía un cariño muy especial para todos”.


Es el ‘veterano’ de un grupo de cinco hombres del actual Unicaja Costa de Almería que han pasado por la entidad celeste, siendo los más jóvenes y recientes, ya que llegaron al Moisés Ruiz precisamente procedentes de Los Pajaritos, Augusto Colito y Esteban Villarreal. Entre medias, otra pareja que igualmente coincidió en su etapa soriana es la formada por Ignacio Sánchez y Charly Jiménez, en la 2015/2016, con el colocador almeriense viviendo una segunda en la 2018/2019. Para todos ellos la fuerza de sus respectivos proyectos era “el grupo”, un concepto envuelto en todo el acogimiento del club y la ciudad. Así, Villarreal habla de “amistades muy buenas” a las que da continuidad, como Colito, “con algunos especialmente gran afinidad y por la capacidad de superación que se tuvo”. En el caso de Sánchez, sonríe al recordar que Charly ya apuntaba maneras por aquel entonces, en su debut en Superliga.


Además, su primera época fue con “Sevillano más activo en pista”, pero lo común a las dos etapas es “el cariño, cómo te acogen tanto los jugadores de casa, como toda la estructura del club”. Siguiendo el mismo argumento, precisamente Jiménez pone el acento en que “el jugador que va allí se encuentra como en una familia, algo que es muy importante, y para mí especialmente, porque fue el primer año que salía de aquella ‘burbuja’ de la Permanente, así que es una temporada que siempre llevaré conmigo”. Su lugar favorito, la Ermita de San Saturio, “junto al río, un sitio que a mí me transmitía mucha tranquilidad, mucha paz”, mientras que los escogidos por sus compañeros son el parque de La Dehesa, el de Esteban, la Plaza Herradores, el de Colito, al que se suma Ignacio, que añade la Laguna Negra, “me impresionó mucho”, y, por supuesto, Los Pajaritos, de Palharini: “He vivido momentos muy buenos allí”.



Entre los ‘monumentos’ sorianos, varios gastronómicos, pero uno sobre el resto. No antes de los partidos, o ninguno lo confiesa, son todos amantes de los torreznos y la intención es comer alguno… después de jugar frente a un gran rival capitaneado por Manuel Salvador. En la época de Marlon, el ‘2’ celeste tenía 24 años, en activo y siempre en el club de su vida desde la campaña 2003/2004. Tanto él como Marisa Romero, una mujer imprescindible en el voleibol español, “tenían otro rol distinto al de ahora” en la campaña 2010/2011 vivida por el hispano-brasileño, a las que tiene un “cariño especial” y les desea “un buen final de temporada, pero que no nos ganen -risas”. Ignacio Sánchez también las valora en conjunto, “dos pilares fundamentales desde sus respectivas posiciones y funciones”, antes de entrar en cada una de ellas a título individual para lanzar elogios más que merecidos”.


El colocador almeriense



Hace referencia a Marisa ligada a “siempre una sonrisa, lo que es de gran ayuda cuando las cosas van mal y sabes que ella está ahí”, mientras que formula una definición perfecta del capitán: “He aprendido mucho de él las dos veces que he jugado allí y no tengo palabras, porque todas las tiene él, y siempre son las correctas”. También muy fuerte es el vínculo de Charly Jiménez con ambos, “ella es mi segunda madre y él es mi segundo padre”. El receptor alicantino cuenta dos anécdotas con Marisa como ejemplo, “pero podrían ser muchas más”, como el coserle de urgencia un pantalón para poder jugar el partido, y acompañarlo, “ella y su marido, Andrés, toda la noche entera en el hospital cuando sufrí una intoxicación y me tuvieron que ingresar”. Respecto a Salvador, Charly un mensaje emocionado: “Tengo muy buenos amigos del mundo del vóley, pero con él hay un cariño especial, conectamos mucho desde el primer momento, me ha apoyado mucho en todos los sentidos, le tengo mucho que agradecer y siempre quiero tenerlo a mi lado”.


En cuanto a los más jóvenes, Villarreal y Colito, cuya experiencia con los dos está muy cercana en el tiempo, coinciden en los calificativos y suman también el carácter ganador del capitán. Así, el colocador chileno dice que “Marisa es la madre de todos, nos acompaña, nos aconseja, es muy querida por todos”, y el opuesto internacional la define como “una excelentísima mujer, con un trato muy bueno, con mucho cariño y transmitiendo amabilidad, siempre dispuesta para lo que se la necesitaba, y le doy un abrazo enorme”. Sobre Manuel Salvador, “es el más aguerrido en la pista, alma del equipo y un referente”, manifiesta Villarreal, muy parecido a lo aportado por su compañero Colito, “cuando tira del equipo, se nota”, más broma, “espero que no sea tan, tan así contra nosotros” -risas-, y un deseo: “Compañero y amigo, toda la vida”.

 

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