Aquellas pistas de los setenta que inventaron el ‘futbito’ para Almería

Mientras la armadura del pabellón se oxidaba en su exterior brotaba el deporte

En aquel tiempo, las instalaciones deportivas de Almería pasaban por Estadio de La Falange, los campos de tierra, las pistas de la Sección Femenina y aquellas de los Institutos para uso exclusivo de los alumnos.


El Ayuntamiento anunció a bombo y platillo la llegada de un pabellón Cubierto en la entonces Avenida de Carrero Blanco, y tras avanzar un año, se quedó en un esqueleto de hierros y unas pistas aledañas que se asfaltaron para complementar el entorno. Iba a ser primero el pabellón y luego las pistas, pero viendo que se acababa la primera partida económica se le metió mano al entorno y aquello fue la bomba.


Pistas y vestuarios

Vaya por delante que al concejal Juanjo Segura le ha quedado de cine la nueva Piscina, las nuevas pistas y el Frontón Andarax, todo dentro del mismo complejo. Pero aquellas pistas entre descampados (hasta la llegada del PRYCA) tenía un aire especial. La primera vez que fuí me quedé hasta muy tarde, sorprendido de tanto fútbol en simultáneo y porque Maxi jugaba a las 8 de la tarde. Un jugador del Almería se merecía llegar a casa a las 9 para estudiar electrónica.



Aquello se nos fue de las manos a todos. Salían equipos de la nada. Llovían aficionados los fines de semana a ver primero unos partidos tipo desafíos y luego con una competición federada y reglada con sus árbitros y vestuarios con agua caliente.

Llegabas un domingo a las diez de la mañana y salías para la paella, con ganas de volver, sabiendo que te quitarían el sitio. Porque no cabía un alfiler en aquellas gradas (sobrantes del Franco Navarro).


Todas las categorías

Lo que todos llamábamos ‘futbito’ se hizo fútbol sala y hasta con dos Ligas (Federada e Independiente) para mayores alicientes. Por esas pistas empezaron a jugar hombres que marcarían época en el deporte de pista como los Malpica, Fernando, Paquitín, Angelillo, Manolo Aquilino, Uroz... todos ellos reclutados en 1985 por Enrique Sánchez para defender a Andalucía en el torneo nacional. Luego llegarían el Ruiz Collado y el Blanes que jugaron fuera del ahora Florido que abriría sus puertas, por fin, en el año 1981.


Los Tripiana

Ponía en unos letreros aquello de ‘Prohibido comer pipas’, pero a la puerta de la instalación siempre había un par de vendedores de “patatas, gusanitos, cacahué y pipas”, que ponían la grada perdida y a los hermanos Tripiana de los nervios. Se enfadaban más con las pipas que con la falta de agua caliente porque el termo no daba para más. Eloy primero y ‘El Rubio’ después fueron los jefes.

 

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