El espíritu en las áreas condena al Almería a una nueva derrota

Con 1-1 perdonaron el segundo ante Rubén

  • Carlos Miralles
  • 08.09.2018

Cuando el Almería perdió ante el Málaga el pasado lunes, las famosas sensaciones resultaban positivas; solo unos días más tarde se sigue hablando de lo que pudo ser y no fue, porque el equipo no está muerto ni se ve incapaz de competir, todo lo contrario, cree en un esquema de juego, lo lleva a cabo, pero en este deporte los detalles o las sensaciones no aparecen en la clasificación. El espíritu en las áreas, el creer que el gol va a llegar, fue la diferencia entre Osasuna y Almería en El Sadar.


Con un ambiente enrarecido por la dinámica local, el conjunto de Fran Fernández no salió atenazado, sino que buscó la meta rival con el problema de jornadas anteriores: la puntería.

En el fútbol de élite todos se conocen y Osasuna volcó su ataque por la derecha, con Vidal y Villar ante Andoni y Rioja. En una transición rápida, centro al área que Juan Villar transforma con tranquilidad en el 1-0. Era el minuto 14 y otra vez se repetía la historia, ya que con muy poco el contrario mandaba en el partido.




No pasó ni un minuto hasta que llegó la igualada. Gran acción individual de Copas en la derecha, sirve a Giménez, que tras una serie de rechaces termina batiendo a Rubén pese a que los rojillos pedían mano. Costó mucho que el balón tocara la red, como si fuera ya en el ADN almeriense. Desde el minuto 15 hasta el filial, el equipo se sintió cómodo, presionó con orden en campo rival y hasta Juan Carlos pudo hacer el segundo, pero su disparo, como algunos de sus propios compañeros, se fueron desviados. Esa fue la clave; no dominar bien las áreas.


Tras el descanso Osasuna apretó, obligado por la presión de la grada, y fue ahí donde aparecieron las carencias a nivel defensivo, porque todo el peligro llegó por la banda de Rioja y Andoni. Fue el joven lateral el que cometió penalti al cortar un centro con la mano apoyada en el césped. No dudó Pérez Pallas. No dio tiempo a digerir el 2-1 cuando ya había llegado el tercero, obra de Kike Barja, ya con el Almería casi hundido.


Se desperdició una gran ocasión para ganar a Osasuna, porque el Almería sabe competir, pero de momento no ha aprendido a ganar, y es un resultado positivo lo que acabaría con ciertas dudas y taparía algunos puntos débiles de la plantilla. Ahora cualquier situación se vuelve en contra y el vestuario trata de mantener la fortaleza mental. Ni Osasuna barrió al Almería ni el Almería pudo golear. El fútbol va de goles, de resultados, y es la gran asignatura pendiente. Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Entonces, ¿dónde colocará al Almería?.

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