Paula Ortiz: “He visitado el Cortijo del Fraile para vivir la tierra real en la que aquello ocurrió”

La directora zaragona vive un momento dulce con `La novia`, que aspira a doce premios Goya. A 48 horas de la gala, LA VOZ publica esta entrevista exclusiva

La directora de cine Paula Ortiz.
La directora de cine Paula Ortiz.

Paula Ortiz ha pasado de ser una cineasta casi desconocida a haber dirigido la película del momento, ‘La novia’. Inmersa en la promoción de la cinta y en una temporada de premios en los que está arrasando, atiende a LA VOZ.


’La novia’ es bastante fiel a ‘Bodas de sangre’, aunque introduce elementos que, lejos de desvirtuar la esencia de la obra, enriquecen más si cabe el universo lorquiano. Por ejemplo, el ‘flashforward’ del inicio o la figura de esa inquietante mujer que vaga por el desierto. ¿Qué perseguían con estos recursos?
Es una traducción cinematográfica del texto lorquiano. Por ejemplo, el hecho de hacerla circular y que empiece por el final es una cuestión de estructura cinematográfica. Las películas tienen una curva dramática de tres actos y al espectador le cuesta mucho un cuarto. La obra de Federico García Lorca tiene casi cien años y posee otro ritmo, así que había que adaptarla. Por eso decidimos reestructurarlo todo para mantener el ritmo y la emoción que exigen los espectadores del cine actual sin renunciar al cuarto cuadro. Y lo de esa mujer que vaga por el desierto es una manera de sintetizar tres personajes originales de la obra: la luna, la muerte y la mendiga, que son muy abstractos y simbólicos, y por tanto, difíciles de llevar al cine. De ahí que decidiéramos unirlos todos en uno solo. 


Han respetado al máximo el texto en verso de Lorca. ¿Cómo ha sido trabajar con él y que los diálogos resulten perfectamente comprensibles para los espectadores del siglo XXI?
Ha sido uno de los trabajos más bonitos, o por lo menos que yo más he gozado. He sentido que era un privilegio tener un texto así en las manos, aparte de que constituye una dificultad y un reto. Para muchos el verso es un problema, para mí es un privilegio. Los versos de Lorca a día de hoy siguen siendo esenciales.  Él es un poeta de lo esencial, de lo eterno. A pesar de que parece que la poesía está alejada, no lo está, en realidad habla de lo que todos sentimos y él encuentra la manera de nombrarlo. El reto ha sido, más que en el guión, en la dirección de actores, en la dramaturgia, que ese verso no sonara con la proyección teatral, sino con la intimidad del cine, con las distancias de la cámara que a veces están a diez centímetros de tu mirada, de tu respiración. Eso ha sido un trabajo con los actores: ver cómo ese verso tenía que sonar íntimo. Y también ha sido algo que poco a poco vimos que tenía su propia forma y su propia razón de ser en esos versos de amor, o de culpa y de odio de la madre, una mujer que se lamenta de sí misma. El trabajo era devolver el verso a una dimensión más íntima y eso es lo que también le ha llegado a la gente de manera más directa.


’La novia’ parece estar ambientada en un pueblo mediterráneo de los años 20, pero no se especifica tiempo ni espacio. ¿Por qué? 
Pese a que ‘Bodas de sangre’ estaba basada en un hecho real ocurrido en un lugar real y en un momento muy específico, Lorca sitúa su obra en un universo simbólico que no tiene tiempo ni espacio y está en un umbral entre lo real y lo no real. Y es ahí donde la luna habla y la tierra escucha. Por eso quisimos recrear esa posible interpretación de la obra, ese universo situado en un lugar abstracto que puede ser cualquier desierto mediterráneo en cualquier momento del siglo XX casi, casi. 




’Bodas de sangre’ está inspirada en un suceso real, el llamado crimen de Níjar ocurrido en las inmediaciones del Cortijo del Fraile. ¿Se planteó en algún momento rodar la película en el entorno del lugar donde sucedieron los hechos?
Sí que nos lo planteamos. Yo he visto las entrevistas que se han hecho a los familiares de los protagonistas del suceso, he leído la documentación de prensa y he ido al Cortijo del Fraile para vivir la tierra real en la que aquello ocurrió. Y nos planteamos que era el lugar idóneo. Posteriormente, cuando poco a poco se fue construyendo la película, por cuestiones logísticas y de producción no pudimos desplazarnos y se buscaron lugares que reflejaran el espíritu del Cortijo del Fraile e incluso que lo proyectaran por mil. Porque esa historia que ocurrió allí podía haber ocurrido en cualquier otro lugar, es universal.


En la cinta, el desierto de los Monegros, la aridez y las ruinas evocan directamente al paisaje almeriense y la zona que rodea al Cortijo del Fraile. Ha sido, por tanto, una referencia buscada.
Sí, sí, por supuesto. 


Como gran conocedora de la obra de Lorca, ¿qué le evoca el Cortijo del Fraile?
Yo soy de Zaragoza, de los Monegros, y la gente que hemos vivido en tierra dura, que venimos de un paisaje árido, hemos necesitado resistencia. A mí me sigue fascinando la gente que vino al mundo en tiempos realmente hostiles en esas tierras y vivieron con tanta intensidad sus historias de amor y de dolor. Merece la pena recuperarlos. Cuando pienso en el Cortijo del Fraile, me viene esa tierra, ese lugar y lo que más me viene es la protagonista original, Paca la coja, que representa muy bien la represión de la mujer y sus ansias de libertad en aquella España. Su historia, cómo murió y cómo vivió después de aquello, me conmociona más allá de ‘Bodas de sangre’.


El Ayuntamiento de Valderrubio (Granada) ha comprado y va a restaurar la casa de la familia que inspiró a Lorca ‘La casa de Bernarda Alba’. Mientras, el Cortijo del Fraile, Bien de Interés Cultural, está en ruinas y se cae a pedazos. ¿Qué le parece esta situación? ¿Qué haría con el escenario donde ocurrió el crimen de Níjar?
Hombre, yo creo que merecería la pena recuperarlo y darle el valor que tiene. Allí aconteció una de las obras más importantes de la literatura universal del siglo XX. La gente debe conocerlo y respirar la  atmósfera y el espíritu del texto lorquiano y de los tiempos que vivieron esos personajes y que vivió el propio Lorca. 
 
Inma Cuesta, Asier Etxeandía y algunos de los actores de reparto bordan sus papeles en la película. ¿Escribieron alguno de los personajes pensando en estos actores?
Fueron surgiendo. Yo sí que había trabajado con algunos como Carlos Álvarez-Nóvoa, Luisa Gavasa y Leticia Dolera. En particular, el padre lo escribí para Carlos, pero en el guión fuimos muy libres proyectando el personaje que soñábamos y fueron ellos los que le dieron vida. Lo único que pretendíamos era ser fieles a esa novia lorquiana que todo el mundo imaginamos. Ahora mismo ya no me puedo imaginar otros actores para esos personajes.


De momento están arrasando en la temporada de premios cinematográficos, ¿cómo están viviendo este momento dulce?
Somos una película pequeña y artesanal de gente que está empezando y para todo el equipo ha sido un regalo ver cómo la cinta ha sido apoyada, respaldada por la crítica, por la Academia y por el público. Nos sentimos tremendamente agradecidos, afortunados y lo estamos viviendo como una celebración, como una fiesta y un refuerzo al trabajo realizado. Ni en el mejor de nuestros sueños, nos imaginábamos llegar aquí. 


¿Y qué expectativas tienen de cara a los Goya, que se celebran este sábado?
En el caso de los Goya, el hecho de que ya los académicos, los compañeros, nos hayan reconocido con tantas nominaciones es mucho más de lo podíamos imaginar, así que nuestro sueño ya está más que cumplido.


Se están fraguando diversas iniciativas para que pueda venir a presentar ‘La novia’ en Almería, ¿le gustaría traerla?
Por supuesto. Creo que ‘La novia’ debe ir a Almería y a mí me gustaría llevarla al lugar donde nació.


 


 

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