“Escuché al albañil decir ‘mira la tía machorra’ por reclamarle que trabajase”

Eloísa Medina, fontanera, cuenta el esfuerzo que supone hacerse valorar

Eloísa Medina durante una instalación en un domicilio.
Eloísa Medina durante una instalación en un domicilio. La Voz
Nazaret García
15:17 • 17 feb. 2022 / actualizado a las 21:00 • 25 feb. 2022

Eloísa Medina (46), sevillana pero bien asentada en Almería, no es solo fontanera o electricista, sino una mujer que nada le para. Una emprendedora nata y, según su amplia clientela, una profesional de los pies a la cabeza. No hay cabida en su vida a quedar obsoleta en su trabajo, emprender y renovar está entre sus objetivos diarios, así como hacerse respetar como profesional de los oficios y como mujer. 


¿Desde cuándo nace el interés por aprender el oficio de la fontanería? ¿Es vocacional?

Mi padre y mi hermano son electricistas, y a mí siempre me llamó la atención el mundo de la obra y la construcción, sobre todo el trato con la gente en la calle. Yo no puedo trabajar por ejemplo en un almacén, aunque también he estado. Eso de estar veinte horas en un almacén, como que no, y menos que no te valoren tu trabajo. Yo siempre he sido emprendedora. Estudié la formación profesional en delineación y luego estudié electricidad, por lo que también soy electricista. Al tiempo, mi padre me dijo que no siguiera estudiando y sácate todos los carnés que puedas. Fue entonces cuando me saqué el de fontanería, gas, electricidad, telecomunicaciones y calefacción. Gracias a eso nunca me ha faltado trabajo. 



Entonces no siempre trabajaste en el mundo de la fontanería

No, en realidad no. Yo estaba estudiando delineación en Sevilla y con 20 años me fui a Barcelona a acabar delineación y decidí estudiar algo más, y me decidí por electricidad. Y como tenía muchas asignaturas que me servían para convalidar, en mis horas libres me iba con un profesor que daba fontanería y él me empezó a enseñar a soldar. Por ejemplo en Barcelona, todos los que hacen la instalación de la luz, hacen también el agua, se les llama 'lampistas'. Entonces empecé a hacer la electricidad y el señor se tuvo que ir, y me encargó hacer todas las piezas pequeñas del baño pero no me dejaba soldarlas porque no sabía. Total que no venía y yo las soldé, y efectivamente no perdía agua. Obviamente me echó, pero comprobó que estaba bien soldado, aunque nunca me pidió disculpas por chillarme. De todas maneras yo me fui, porque no permitía que nadie me tratara así. Decidí irme con unos amigos albañiles, que me encargaron baños y cocinas, agua y luz. Y después me fui con un amigo a hacer calefacciones, me saqué los carnés y ahí empezó todo. 



Cuando te formaste, ¿había entonces más mujeres?

No. En electricidad recuerdo que le pregunté al profesor si había alguna muchacha en Barcelona que se hubiera apuntado a electricidad. Me dijo que él supiera solamente dos más, una de ellas solamente se sacó la rama de auxiliar, pero llegar hasta el final y sacarse el título, ninguna de ellas.



Actualmente tienes tu propio negocio, 'Fontaneros del Poniente' 

Sí, casi siempre he sido autónoma salvo en contadas ocasiones. Estuve trabajando en el Servicio Técnico Teka de Almería, cuya dueña es una señora que apostó por mí, lo que pasa que al tiempo me fui. Pero sí, el 99% de mi actividad profesional siempre ha sido por mi cuenta. 


¿Te daba miedo embarcarte en solitario en una profesión así?

Nunca me ha dado miedo nada. Soy una persona que no puede parar. Me fui con 20 años de mi casa a Barcelona. Soy de las que pienso que soy lo que soy gracias a haberme ido. También el boom de la construcción me afectó y fue cuando decidí irme a Almería. De hecho, no sabía ni encender un ordenador y ahora tengo mi propia página web, y he tenido muchos clientes de forma online. Nunca me ha dado miedo coger la maleta, aunque ahora con mi niña, ya no puedo. Pero si tuviera que irme, me iría. Siempre digo que mientras mis manos funcionen, no habrá problemas 


¿Por qué crees que no hay mujeres fontaneras en Almería?

Bueno, ni en Almería, ni en Sevilla, ni en ningún lado. En Barcelona conocí a una chica que era fontanera bastante buena, aunque al no tener carnés ni está dada de alta, para mí no está dentro del oficio. También conocí a una 'albañila', pero no conozco a mujeres así. 


¿Y a qué crees que se debe?

Pues no lo sé la verdad. Mira, a mí muchas personas, sobre todo las personas mayores me dicen que es un oficio de hombres, y yo siempre les pregunto el porqué. No lo entiendo. Hoy en día yo lo hago todo sola y si necesito ayuda llamo a un sobrino mío para que me ayude. Pero eso, un hombre y yo necesitamos ayuda. Hay máquinas para que casi todo para no tener que hacer tanto esfuerzo. Una tiene que ser profesional en todos los aspectos, hay que invertir en una misma y en las cosas adecuadas para poder hacer el trabajo. 


Imagino que tendrás tu clientela fija y asentada, ¿se sorprende la gente cuando dices que eres fontanera?

Mucho. De hecho quienes menos se sorprenden son las mujeres de 50 años para adelante. Y quienes más se sorprenden y son más machistas son las mujeres de 35 a 45 años, y es una vergüenza los problemas que he tenido.


¿Como cuáles?

Mujeres que me han dicho que prefieren que vaya un hombre a hacer el trabajo. Me parece una vergüenza que piensen así. Y bueno los abuelillos son fantásticos.


Bueno, la mente de una persona de 70 años es casi difícil de cambiar, el problema es el joven que piense así

Cuando trabajaba y mi jefa decía que iba una chica, sobre todo eran mujeres las que se negaban, porque si fuesen hombres lo podrías llegar a entender. Mi jefa ha llegado a quitar garantías a personas que decían que una chica no iba a arreglar nada, y mi jefa las quitaba. Nos parecía muy fuerte. Sin embargo, ahora casa que piso, cliente que se queda conmigo, y de eso si puedo presumir, de ser muy profesional. Pero es cierto que de primeras siempre se sorprenden.


¿Y sigue pasando más a menudo?

Por suerte, cada vez menos. Pero a mí ya me da igual porque me considero una profesional. Es verdad que notas la sensación o llaman porque necesitan un fontanero, y te ven, se sorprenden porque la voz que escucharon era femenina. Pero negatividad o echarme de un domicilio, nunca. 


¿Te han cuestionado compañeros, proveedores, e incluso clientes tu trabajo?

Clientes sí, pero compañeros nunca, al revés, te alaban. Aunque sí que he tenido asalariados cuando trabajaba con mi hermano en la empresa de fontanería que tenía en Sevilla. Sí que es verdad que tenía trabajadores que yo llegaba y preguntaba sobre su trabajo, por qué tardaban tanto y me decían que lo hiciese yo. Le dije que nos íbamos a poner los dos, dándole una hora de margen, le dije que si lo terminaba antes que él, se iría a la calle. Y así despedí a 10 personas. Entonces se acabó el trabajo, e incluso me dijeron que una mujer a ellos no les mandaba. Y proveedores tampoco, e incluso he recibido demasiados halagos. 


¿Has tenido situaciones desagradables, machistas e inadmisibles mientras desempeñabas tu trabajo?

Solamente he tenido una que tuve que enfrentarme a un albañil mientras trabajamos en la instalación de unas viviendas en Sevilla. Entré, vi el trabajo de los compañeros y me acerqué a uno de ellos a preguntarle por qué no había terminado, y al final me tuve que poner yo y lo hice. Le dije que nunca más dijera que algo no se puede hacer, a veces se tarda más y otras menos, pero se hace. Eso me lo enseñó un amigo albañil. El albañil dijo "mira la tía machorra", por decirle lo que tenía que hacer. Entonces le dije que estaba en la calle, porque me sentó tan mal que incluso no le contesté muy bien. "¿Tú y cuantos como tú? Machorra", volvió a repetirme. Entonces llamé a mi compañero, le conté la situación y ya fue él quien le dijo que cogiera sus herramientas y se fuera a la calle. Además le dijo que nunca más se le ocurriera decirle nada así a nadie. 


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