“Me gusta que el público vea que improvisas, que no hay nada preconcebido”

Alexis Díaz Pimienta es escritor y repentista, “el mejor del mundo” según Joaquín Sabina

Alexis Díaz Pimienta, escritor y repentista. FOTO: Irene Barajas.
Alexis Díaz Pimienta, escritor y repentista. FOTO: Irene Barajas. La Voz

Repentismo. ¿De repente usted elabora una pieza literaria al instante, sin pensarlo y sin pedir permiso?

El nombre refleja este arte. El arte de la improvisación de versos. El Repentismo se llama en Cuba a lo que aquí en La Alpujarra se le llama al trovo. Repentismo es el nombre específico de la improvisación poética en la isla de Cuba, donde fue reconocido hace dos años como Patrimonio Inmaterial de la Unesco, y un arte universal al que yo me dedico desde niño.


‘A improvisar se aprende improvisando’ es el título del curso que va a dirigir entre el 19 de enero y el 18 de febrero. ¿Qué es el Método Pimienta?



Es una metodología propia que yo creé para enseñar el arte de la improvisación. Llevo más de 25 años enseñando a niños y adultos, tanto de Cuba, España y Latinoamérica. Es un método lúdico donde a través del juego de palabras con las rimas, los versos y las estrofas, los alumnos aprenden a improvisar. He impartido muchas clases presenciales desde Cuba, Estados Unidos y Europa, y ahora, por la pandemia, a través de la enseñanza digital con la academia Oralitura.


¿Cómo matricularse en este curso On-line?



Los interesados deberán entrar en academiaoralitura.com y encontrarán toda la información de mi curso y de otros cursos que realiza la propia institución. También escribiendo un correo a [email protected]


El trovo alpujarreño y el repentismo cubano se dan la mano pero ¿qué los diferencia?

La diferencia esencial está en la estrofa. En el trovo alpujarreño se utiliza la quintilla y en el repentismo cubano la estrofa utilizada es la décima. También hay diferencia musical y de forma de cante, pero la esencia es la misma: La improvisación y la lógica. Es un arte que hace dialogar en verso a los practicantes.


El Festival de Música Tradicional y Trovo de la Alpujarra ha dado grandes genios.

Yo tuve la suerte de conocer a los mejores troveros de La Alpujarra, de compartir con ellos, de estar en sus casas y de llevarlos a Cuba. Miguel García ‘Candiota’ y José López Sevilla son los troveros más importantes que ha dado la comarca alpujarreña.


Su padre era repentista en Cuba. ¿De él tomó el testigo?

En casi todos los municipios de la Habana había lo que se llamaba ‘trovas campesinas’. Eran un espacio para repentistas y ahí iba yo con mis padres. Era el único niño que improvisaba en Cuba en aquellos momentos. Comencé con 5 años en la radio, televisión y teatros cubanos. Con 18 años me dediqué de manera profesional.


Díganos un lugar inolvidable de su Habana natal.

El Malecón, sin duda, y la calle Obispo de la Habana Vieja.


¿Qué ocurre en ambos lugares?

Son lugares mágicos que conservan la esencia de La Habana como ciudad cosmopolita abierta al mundo. Están llenos de historia, de magia y de nostalgia.


¿Cuál es el origen de la alegría cubana?

Creo que es la naturaleza y el clima; es una alegría que encuentras también en otras islas del Caribe. La música es fundamental para ese carácter del cubano. Hay un intercambio muy lindo entre la música y nuestra personalidad.


Bola de Nieve cantaba ‘No puedo ser feliz’. ¿Cree que lo decía en serio?

Sí, el bolero es una manifestación absolutamente asociada a la tristeza y al desamor. La mayoría de los grandes boleros son de desamor, y Bola de Nieve fue uno de los maestros. Fue un hombre que trabajó mucho para imponerse porque era negro, homosexual y músico acompañante, y le costó mucho llegar a ser quien fue. A pesar de ello, su vida cambió la historia de la música en Cuba.


Maestro Pimienta, entre sus alumnos están Jorge Drexler, Rozalén, Zenet, Juanes...

Me llena de alegría que estos músicos hayan incorporado canciones en décimas a sus discos y a su repertorio.


YouTube recoge su anécdota en la Casa de América cuando Jorge Drexler gira el atril y las partituras vuelan.

Yo improvisé lo siguiente: “Duende de Montevideo, quitad el atril por favor, que el atril es un error, porque al público no veo” (se ríe). Cuando uno está en el escenario improvisando, haciendo repentismo, todo lo que sucede a su vista es improvisación y es susceptible de ser usado. A mí me gusta ese juego teatral. Primero para que el público vea que estás improvisando y que no hay nada preconcebido.


El arte se ha quedado sin público por la pandemia.

Es una situación muy triste y anómala pero los artistas hemos sabido reciclarnos, y el público también. Es muy difícil asistir a un espectáculo de cualquier tipo y estar 2 dos horas con una mascarilla, no poder hablar con los amigos o un pariente. Yo tengo una sensación extraña, pero he sabido crecer adaptándome como decía Bécquer: “Siempre tiene que haber poesía”.


Recite un ejemplo de repentismo poético con estas 4 palabras: Pandemia, virus, vacuna y vida.

"Ya se acaba esta entrevista en mitad de una pandemia, de una terrible epidemia que ha acercado al repentista, este virus dio una pista y nos dejó una herida, pero yo os diré enseguida, que tenemos la fortuna de confiar en la vacuna y de llenarnos de vida".


¿Y todo pasa en su cerebro?. ¿No lleva activado un chip para tan rápida reacción?

Lo que uno desarrolla es técnica, es habilidad por los años de práctica; pero por supuesto es algo que se adquiere. No improvisas igual cuando tienes poca o mucha experiencia, o cuando estás imbuido de espíritu festivo o estás solo o deprimido. Todo pasa por la cabeza o por el estado de ánimo con el que estás improvisando.

 

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