“En esta, mi cuarta Bienal de Flamenco, con ‘Oro Sobre Azul’ fue impresionante”

La bailaora Anabel Veloso presentó en la Bienal de Flamenco su espectáculo ‘Oro Sobre Azul’

La bailaora almeriense Anabel Veloso ha presentado en la XXI edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla su espectáculo ‘Oro Sobre Azul’ cosechando un gran éxito y donde la garruchera participa por cuarta vez.


Acaba de participar en la Bienal de Sevilla

Vengo súper contenta y cansada también porque ha sido una Bienal Flamenca muy difícil marcada por la pandemia. Han sido tres meses a marchas forzadas para ponernos en forma y crear la música original para todas las coreografías. De hecho, recurrí a ‘La Lupi’ porque creí que no me daba tiempo. También llamé a Eduardo Leal, paisano nuestro, para que me ayudara a coreografiar dos piezas del repertorio. Al final ha ido muy bien. Me ha servido para enriquecerme y mostrar una parte de mi baile que yo ni si quiera conocía.  

   

¿Es la primera vez que participa en la Bienal Flamenca?



No, llevo estando programada en la Bienal desde el año 2012. Esta es mi cuarta Bienal de Flamenco y estoy muy orgullosa, contenta y agradecida a los distintos directores. He pasado por tres diferentes de la Bienal. Estoy agradecida porque sigan contando conmigo y apoyando mi trabajo. Me siento súper querida allí.

  

¿Pesa mucho el Teatro Central en la Bienal?

La Bienal es el escaparate de los escaparates. Es la plataforma mundial donde vienen todos los programadores y que quieren  ver a nuevos talentos. Estar programada 4 días antes con Rocío Molina, un día antes con Farruquito o dos días después La Lupi, que son los top ten del flamenco y en ese mismo cartel es una responsabilidad enorme para dar la talla y no defraudar. Los días previos son días de no dormir. Agradecer, además, que los medios se han volcado conmigo, la prensa de Sevilla, la televisión andaluza. Han estado cubriendo ensayos, montajes, diseños de vestuario, hasta las pruebas.       

  

¿Y la  presentación?

El Teatro estuvo lleno. Se vendió hasta la última butaca. Con las circunstancias que tenemos, saber que el teatro está lleno, que el público  y los medios me apoyan y que los programadores han vuelto a confiar en tí es una responsabilidad muy grande y una gran satisfacción.

  

Fue impresionante verla con la bata de cola

El Teatro Central es para la danza uno de los referentes en Europa. Hemos usado hasta 20 metros de fondo con la chácena, con un diseño de iluminación intentando trasladar a la gente hasta la propia Lisboa porque el espectáculo es en homenaje a mi raíz portuguesa. Salir al escenario y tener 20 metros por 14 para mí y mis músicos y lucir mi vestuario de Fausto Rodríguez y Yaiza Pinillos, confeccionado por Pilar Cordero, en ese entorno luce impresionante una bata de cola.

           

¿Qué es Oro Sobre Azul?

Mi espectáculo ‘Oro Sobre Azul’ es el homenaje que he querido hacer a mi mitad portuguesa. Soy de Garrucha, nacida y criada allí, pero mi padre es portugués. Estaba centrada en mi raíz andaluza, con el flamenco que tiene esa fuerza. Tengo mi primo, Pedro Perna, cantante de fado y actor, y quise acercarme un poquito a esos recuerdos que tengo de pequeña. Homenaje a mis raíces desde la estética. He usado el azulejo portugués. Un azulejo andaluz que viajo y se convirtió en símbolo de Lisboa.  


¿Fusionar el fado con el flamenco y desde el baile?

Para mí, escuchar fado era como escuchar flamenco. La saudade es una forma de vida, igual que el flamenco. Para mí estaba tan lleno de similitudes que no ha sido nada difícil poner cuerpo y tridimensionalidad con mi danza a la voz de fado de mi primo.     


¿Cómo surgió en su vida el baile flamenco?

Mi madre me llevó al médico porque tenía los pies planos. El médico de mi pueblo le aconsejó a mi madre que me apuntara a danza para formar un poquito de empeine. El médico es el que, sin pretenderlo, me inició al baile. Empecé a bailar en Garrucha, con Lita Paredes, sevillanas, danzas regionales. Cuando me vine a estudiar a la Universidad de Almería empecé a oir hablar de Jérez, del flamenco jondo. Empecé a viajar tres veces al año a Jerez y formarme con los más grandes maestros como Manolo Marín, Matilde Coral...        


¿Recuerda su  primera vez como profesional?

Nunca pensé ser profesional. Cuando terminé en la Universidad Educación Física me fui a Madrid porque quería seguir estudiando. Un día hicieron unas audiciones en Madrid, tenía 20 años, eran para un ballet para viajar un mes a China, con Carmen. Me seleccionaron para el cuerpo de baile de más de 20 personas. Fue cuando el atentado del 11 S de Nueva York. Todo el mundo desistió y nos quedamos siete temerarios. Era mi primer trabajo como profesional y yo quería ir a China a bailar Carmen. Al final se deshizo el ballet. Vino una coreógrafa nueva y tuvo que elegir un nuevo elenco. De los artistas que quedamos, me miró y dijo: Tú vas a ser la Carmen. De repente, de ser una niña del cuerpo de baile en su primer contrato, me convertí en la solista de la Compañía, una responsabilidad enorme para una principiante como era yo. Son esos golpes de suerte que te da la vida. La coreógrafa estuvo trabajando día a día conmigo hasta que sacó el carácter y la coreografía. El primer día que me subí al escenario del Gran Teatro de Shanghai, China, ante 5.000 personas, como primera bailarina, fue un momento tan emocionante que jamás olvidaré. 

           

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Mi futuro inmediato es retomar todo lo que se suspendió por la situación de la covid-19. Empezando en Tokio, en marzo, y a partir de ahí toda la gira africana. En Almería voy a estrenar un proyecto inédito, flamenco con danza urbana y música electrónica con un gran bailarín de Valladolid, Diego Garrido Abril. Tiene una calidad de movimiento increíble. 

           

¿Evolucionando?

Con mi compañía fuimos pioneros, junto a la Bienal, en una coproducción de flamenco para bebés. Iniciativa totalmente inédita y súper exitosa. Dimos la vuelta al mundo dos veces con el espéctáculo ‘El árbol con alas’.

 

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