Del “Mexique” a México: José Morcillo Ibáñez, un almeriense en el cine mexicano

Un refugiado que se marchó en barco y trabajó con los mejores de la edad de oro del cine

José Morcillo.
José Morcillo. La Voz

Pauillac, Francia, 13 de julio de 1939. 2.200 españoles embarcan en el vapor “Mexique” rumbo al puerto de Veracruz, en México. La guerra en España les había desposeído de sus bienes, hogares y de las vidas de muchos de su familiares. En Francia y Argelia, colonia francesa por entonces, no habían encontrado la acogida que esperaban al ser encerrados en campos de concentración y en centros de alojamiento en los que el trato humanitario había dejado mucho que desear. El gobierno republicano en el exilio auxilia a sus compatriotas pagando el pasaje hacia México, país que se había mantenido leal a la II República y que aceptó acoger a un gran número de españoles. 


Actor en el Teatro Eslava de Madrid

Valencia, 1 de marzo de 1939. José Morcillo sube por la pasarela de un barco de la CAMPSA reconvertido en barco de pasajeros. Apenas lleva unas pocas pertenencias. Echa la vista atrás. No sabe cuándo volverá a pisar tierra española. José Morcillo Ibáñez había nacido en Almería en 1875.


Su familia se había dedicado al mundo de la jurisprudencia, y aunque él se sacó el título de procurador de tribunales, el mundo de la farándula le atrajo. Este almeriense de 1.65 metros de altura y ojos castaños marcha a Madrid para vivir la aventura. Pronto empezaría a trabajar en pequeñas obras de teatro hasta que es fichado por Pepe Riquelme en el Teatro Eslava de Madrid, donde trabajó como actor secundario en decenas de representaciones teatrales y zarzuelas con personalidades como Paulino Masip, uno de los autores dramáticos más prestigiosos de la época. Desde Madrid se trasladó a Sevilla, Santander o Valencia interpretando esos pequeños papeles.



También viajó a América, especialmente a Cuba y México, país al que le uniría unos lazos inquebrantables. José se casó con la también actriz Dolores González Lomeña. En Madrid entró en contacto con los círculos políticos y acabó afiliando a la Agrupación Socialista madrileña y a la sección de actores de la UGT.


El primero destino: Orán.

Puerto de Orán, marzo de 1939. José Morcillo pisa tierra argelina. Se siente a salvo aunque con un sentimiento de angustia. Ha dejado a su mujer Dolores en Madrid y no sabe qué ha pasado con ella. No tuvieron hijos, aunque adoptaron a Manuel Rodríguez Tarifa, un actor que estaba empezando y que fue apadrinado por el matrimonio. Manuel había sido llamado por el ejército republicano y tras la derrota republicana marchó hacia Francia. Desde allí, Manuel pudo ponerse en contacto con José, que se encontraba en un centro de alojamiento para intelectuales cerca de la ciudad argelina de Carnot. Manuel consiguió pasaje para él, su familia y José, que viajó desde Orán hasta Marsella para encontrarse con Manuel y su familia en Puaillac. José, que contaba con 63 años, embarcó con su familia adoptiva en el “Mexique”. México, país que había visitado en otras ocasiones, era su nuevo destino. El definitivo. 


México: reconocimiento cinematográfico.

Puerto de Veracruz, 27 de julio de 1939. José Morcillo desembarca tras 14 días de travesía por el Atlántico junto a los 2200 españoles. Nada más llegar son atendidos por los organismos republicanos y el gobierno mexicano. Gracias a ellos podrán sobrevivir durante los primeros años de exilio. José Morcillo se instala junto a su familia adoptiva en la calle Chilpancingo de Veracruz para trasladarse más tarde a México D.F, en la calle Ricardo Castro. Desde allí tuvo que trabajar para mantenerse pese a su edad y sus problemas de salud. Las ayudas del gobierno republicano en el exilio apenas le daban para cubrir algunos gastos. Gracias a Paulino Masip y otros compañeros de teatro, José Morcillo entró a formar parte del Teatro Fábregas y protagonizó varios papeles secundarios en una veintena de películas de los Estudios Cinematográficos Mexicanos. En México encontró el recogimiento de sus nuevos compañeros y del mundo del cine al ser nominado en los Premios Ariel en dos ocasiones. La primera fue en 1946 por su papel secundario de Don Joaquín en la película “La barraca”, la adaptación que hizo Roberto Gavaldón de la obra de Blasco Ibáñez. Al año siguiente, en 1947, fue nominado, también en el papel secundario, por “Pepita Jiménez”. 


Los últimos años

José Morcillo actuó en películas como “Alejandra”, “Enamorada” o “Felipe de Jesús”. Tuvo la oportunidad de trabajar con los actores y actrices de la edad de oro del cine mexicano y de aportar sus conocimientos teatrales. Como todo exiliado que dejó parte de su vida en España, José Morcillo siempre tuvo en anhelo de volver junto a su mujer Dolores, que se encontraba sola y con serias dificultades para sobrevivir en el Madrid de posguerra. No pudieron volver a encontrarse: José Morcillo Ibáñez falleció el 15 de mayo de 1949 en México D.F. a la edad de 74 años. Sus restos descansan en el Panteón Español de México.


 

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