“La vida tiene que continuar, tenemos que disfrutar de la música, del teatro...“

Javier Rovira es pianista, profesor de música y director del Festival Clásicos en el Parque

Javier Rovira, la pasada semana en Almería.
Javier Rovira, la pasada semana en Almería. Guillermo Fuertes

Está muy liado con todos los preparativos del festival, pero se lo ve feliz. Está de nuevo en su tierra, un año mas, organizando el festival de música clásica que fundó hace 17 años. “Es un triunfo en estos tiempos”, dice.


Ha pasado el confinamiento en Madrid... ¿Cómo ha sido la experiencia?

Bueno, como sabes, allí la situación sanitaria era terrible... Pero cada uno la vive de una manera personal, y, en mi caso, la verdad es que soy muy casero, y tengo muchas cosas que hacer. Hasta cierto punto, he estado bien. He dado mis clases de piano online, los alumnos se han portado fenomenal... Además, como tengo otra gran pasión, que es la escritura, tenía un nuevo proyecto y lo he terminado...


¿Cómo ha sido la historia de este festival?



Como tantos proyectos de todo tipo, se había cancelado, claro. Cuando llegó la pandemia, ¿quién pensaba en organizar unos conciertos de música clásica? Pero la situación comenzó a mejorar y... La vida tiene que continuar, pienso, y hay que seguir disfrutando de la cultura, de la música, el teatro, la ópera, tantas cosas que nos enriquecen...


Claro.

Y, bueno, primero estaba el problema de la financiación, pues este tipo de conciertos no son multitudinarios, y para organizarlos hace falta una ayuda pública. En nuestro caso las entradas son de 10 euros, que es casi simbólico. Estaba complicado, pero el Ministerio de Cultura, a través del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), se interesó en nuestro festival, por su calidad, su historia, su visibilidad, por el sitio en el que está… Nos dijeron que lo intentásemos, y me puse en marcha. Recibimos también el apoyo de Michelin; y el Ayuntamiento de Níjar ha hecho lo que ha podido, y nos ha vuelto a ayudar con todo lo técnico. Que no es poco, hay que llevar luces, sillas, escenarios...


Es cierto, no es poco.

Y también se ha mantenido, que es algo muy bonito, el apoyo de los empresarios de Rodalquilar. Hoteles que han contribuido con el alojamiento de los artistas, restaurantes que han facilitado menús... La verdad es que el pueblo se vuelca con el festival, y estoy muy agradecido.


Hablemos entonces del programa que ha preparado para este año atípico.

La propuesta de este año, en realidad, estaba hecha, lo que hemos hecho es adaptarla y hacer menos conciertos. Y con menos aforo, que será de 150 personas cuando en el anfiteatro caben 400. Y con todas las medidas de seguridad en estos tiempos. Lo que se conserva es, digamos, la esencia del festival. 


Empieza el martes 28 de julio, con la pianista Mariana Gurkova.

Es una intérprete muy potente, muy enérgica. Trae un concierto llamado ‘De Viena a Moscú’, con obras de Schubert, Rachmaninov, Beethoven y Prokofiev. Es una pianista búlgara, nacionalizada española, de primerísima línea, con una potencia, unos medios técnicos y una sensibilidad..., que es excepcional. Ese temperamento eslavo, digamos, que es una especie de torrente que arrastra a todo el mundo cuando toca.


Luego, el jueves 30 de julio hay un recital de piano y danza contemporánea.

Sí, es algo que nos gusta mucho, esta cosa interdisciplinar. Es un formato mucho mas íntimo, un viaje mas interior. Se llama ‘Oceánica’, y en él Mario Prisuelos, un pianista madrileño con una trayectoria muy importante, toca un programa de clásicos del siglo XX: Shostakovich, Granados, Albéniz y David del Puerto. Y mientras, Maximiliano Sanford, bailarín y acróbata brasileño, canaliza  todo eso a través de la danza contemporánea. Los miedos, las alegrías… Es algo que puede ser muy atractivo.


Y para el cierre, el 1 de agosto, un veterano del festival: Andreas Prittwitz...

Ese concierto es el fin de fiesta típico, de un brillo tremendo. Es una propuesta de Andreas: las bandas sonoras de las películas de Fellini, en un concierto de jazz. Viene con un grupo llamado Fellini Quartet, con Claudio Constantini en el bandoneón, Pablo Caminero en el contrabajo, y Federico Lechner al piano. Y, además, se va a colocar una gran pantalla y se van a proyectar imágenes de las películas del director italiano: La Dolce Vita, Amarcord… Es una mezcla que, como te he dicho, sigue la línea del festival. Ahora es el cine clásico que se mezcla con el jazz.


¿Y las entradas?

Van como un tiro. Creo que se va a llenar todo. La gente se ha animado mucho con la venta online, en www.clasicosenelparque/eventbrite.com, y en la tienda ‘El rincón de Zaratustra’, de Rodalquilar. Le digo a la gente que hay que comprarlas ya, porque… se acaban, ¿eh?

 

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