“La escena musical en Almería vive la mejor salud que ha tenido en décadas”

Pedro Gil, programador musical en A la carga Producciones y batería de Nixon

Pedro Gil en Discos Caverna con sendos álbumes de Queen y los almerienses The Dry Mouths.
Pedro Gil en Discos Caverna con sendos álbumes de Queen y los almerienses The Dry Mouths. La Voz

Es uno de los hombres que mueve los engranajes de la música almeriense. Las multiples facetas de Pedro Gil (Almería, 1987) le ponen en el centro de la escena en el plano artístico y empresarial. Tanto como encargado de la programación de la única sala de conciertos de la capital, la Madchester, o uno de los responsables de elaborar el cartel del Cooltural Fest, gran parte de lo que se cuece detrás de los escenarios lleva su firma. A todo esto hay que sumar la experiencia de ser el batería de una de las bandas locales más importantes de los últimos años: Nixon.


¿Es Almería una plaza complicada para los grupos de música?

Es difícil convencer a muchos artistas de que pasen por Almería. Tenemos escenarios muy importantes como son Granada y Murcia lindando con nosotros y la mayoría de músicos giran viernes y sábado, por lo que convencerles de que hagan una parada aquí requiere de seducirlos durante meses. 


¿Qué es lo que valoráis a la hora de decidir qué se programa para la sala?

Tristemente, hemos visto que, en los últimos años, la gente se ha acomodado a esperar de un concierto que sea Netflix: solo quieres ver lo que está de moda o lo que te han recomendado porque está de moda. Aunque ha habido una democratización de la oferta gracias a Internet, el público no tiene ya ese chip de descubrir bandas. Los artistas sí que conservan ese romanticismo de hacer giras por sitios que nunca han visitado, pero a nivel económico es un suicidio. Nosotros, al ser una sala medio pequeña tenemos que hacer mucho filtraje, pero intentamos programar de una manera que el artista se vaya de aquí cómodo y que el público también se quede con ese gancho de querer ir a conciertos.


Al almeriense, entonces, le cuesta ir a descubrir nueva música.

Creo que está en el deber de un festival y de una sala apostar por mimar a artistas emergentes. Es muy difícil exigir al público que pague 10 o 12 euros por una entrada cuando tiene por 25 un festival de tres días. Por eso creo que tiene que ser compromiso de quien programa hacerles ver que es un formato totalmente distinto tanto por repertorio como por sensaciones y cercanía.


¿Es la música un buen negocio?

La sala está en uno de sus mejores momentos a nivel de programación, por asistencia y variedad. Pero sí que es verdad que nos estamos quedando sin ofrecer bandas emergentes que son el futuro, simplemente, porque no tienen un hueco dentro del público.


¿Y eso se traslada al panorama en general?

Sin duda. La música en Almería vive la mejor salud que ha tenido en décadas, por lo menos, que yo tenga constancia. A nivel de escena está el Candil Rock, el Cooltural, el Pulpop, el Plastic, el Solazo, el Juergas... Hay un montón de oferta durante todo el año.


Entonces ¿por qué no hay más salas en la capital?

Se siguen haciendo cosas a nivel algo más modesto, sin quitarle mérito, en otros espacios. Al final es difícil concienciar a la gente de que asistir a un concierto es como vivir la experiencia de descubrir una película en el cine. La sala es también un punto de encuentro.


Hace poco, un entrevistado me decía que el rock ha muerto.

Y no podría estar más de acuerdo. Le doy la razón el hecho de que los jóvenes han perdido los referentes que nuestra generación sí tenía. Eso ha hecho que se hayan perdido un sinfín de propuestas que les haría ver que el rock and roll es más que un estilo, es una forma de vida con principios y valores. Tristemente, por la inercia que tenemos hoy en la sociedad, creo que seremos la generación que veremos morir el rock.

 

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