Sergio Delgado: “Víctor Coyote fue la Rosalía actual”

En la era de la cibernética la información se retuerce hasta encarnarse en escorzos impensables

Imagen de Sergio Delgado, ingeniero de sonido.
Imagen de Sergio Delgado, ingeniero de sonido. La Voz

Se lo rifan los músicos, particularmente los flamencos. Se hizo imprescindible para Enrique Morente. Continúan con él en discos y en directos el resto de la familia, incluidas las tres generaciones de los Habichuela. Acaba de grabar el próximo disco del Tomate, ‘Concierto de Aranjuez’. Ha ganado varios grammys latinos. Imparte cursos en toda la península, codirige el Flamenco on Fire y Almería es más que su segundo hogar. Sergio Delgado, el último alquimista del sonido:


¿Qué soñabas con 18 años?
Ya hacía lo que soñaba: trabajar con el sonido, en la música y con músicos. Empecé a trabajar muy joven. Éramos cinco hermanos y la vida no era fácil.

¿Qué queda de esos sueños?
Todo lo que he deseado se ha cumplido de una manera u otra. Si ahora muriera –espero que aún no-, moriría feliz. Es una suerte que te guste tu trabajo y que  sea tu ocio. No lo cambio por nada, a pesar de que no esté cuantificado económicamente.


Uno de los músicos con los que has trabajado que más te ha impresionado.
Morente. Cuando murió se fue un gran referente. He trabajado con Los Habichuela, Tomatito, Chick Corea (piensa), pero realmente son tan importantes los súper famosos como los menos conocidos. Cuando voy a impartir cursos a Zaragoza me quedo en casa de Oscar Aguilar, de Káncer d’Eskroto, nos echamos unas charlas de punk salvajes.


¿Cuál es tu plato favorito?
El arroz en cualquiera de sus variedades. Es muy popular e internacional: lo puedes comer en todo el mundo y todos están exquisitos.


¿Qué música te transporta a tu infancia?
Mi padre era médico de un pueblo de Cuenca, Aliaguilla, pero además tenía la carrera de piano, era músico y nos tocaba mucho el acordeón. Recuerdo que en épocas determinadas venían gitanos. Mi padre los atendía, los curaba y no les cobraba. Ellos estaban muy agradecidos. Mi hermano y yo nos cogíamos una cuchara de casa, para poder comer, y nos íbamos a pasar el día con ellos. La música de los gitanos y la música de Sudamérica, de dónde era mi padre, son mis primeros recuerdos.


¿Y a tu adolescencia?
Siniestro Total, Leño, Los Chichos, Los Chunguitos, La Polla, Eskorbuto… Escuchar sólo una tendencia era muy aburrido. Soy muy de barrio, de Móstoles. Salir por la noche y moverse por Madrid no era fácil: era caro y los autobuses acababan a eso de las diez de la noche. Soy contemporáneo de La Movida, pero la viví como algo muy lejano.


El primer disco que compraste fue…
Una caja de ocho casetes de fragmentos de Beatles.


¿Y el último?
Un concierto de Lou Red en Chicago en el 78, compuesto por tres vinilos.  Antes de publicarse ya está agotado. Ten cuenta que soy coleccionista desde los catorce años. Busco rarezas de rarezas. Son vinilos de 180 gramos que suenan del carajo.


¿Qué formato prefieres para escuchar música?
Vinilo. Pero no todos suenan igual; si los pones al trasluz y puedes ver a través ellos, mal asunto. Cuanto más espacio tenga la aguja para reproducir, cuanto más ancho sea el surco, más calidad tiene una grabación de vinilo. Nos vendieron el cd como el soporte musical del futuro, pero la propia composición del material lo estropea, tiene fecha de caducidad. Con las digitalizaciones puedes tener miles de canciones en formatos muy fáciles de manejar y de transportar. Pero la gente no se da cuenta de algo: de la bajada de calidad de la música. Los altavocillos de móviles tienen una calidad muy regulera.


Recomiéndanos un libro y un disco
Los dos juntos, del pianista James Rhodes, “Memorias de locura, medicación y música”. Durante cinco años fue violado en su infancia por su entrenador de gimnasia. La música y la escritura le salvaron del suicidio.


Tres discos de cabecera.
“Omega” (Morente y Lagartija Nick), piedra angular entre lo más ortodoxo y lo más heterodoxo. “Ramones” (primer álbum de Los Ramones), por la sencillez de las letras, y del concepto. “Concierto de Aranjuez” por Tomatito. Aún no ha salido.


Defínete con un estilo musical.
Con la música de los Pogues: folk punk.


¿Qué escuchas cuándo estás de bajón?
Los bajones hay que vivirlos. En esos momentos soy mucho de Nick Cave.


¿El concierto más impactante que has visto?
En Móstoles, donde ahora está el tren. Con Ilegales.


¿Cuál es tu perversión musical?
La afición friki: discos que tienen un contenido cómico, como los Rutlers o Los hermanos Calatrava. Siempre lo he dicho: me gusta más el Space Oddity de los Calatrava que el de Bowie. Lo hacen muy bien, respetan los tiempos de la canción, pero le quitan la mística sustituyéndola por el humor.


¿Por qué casan tan bien los comics y la música?
En los 80 y 90 muchos ilustradores diseñaban portadas de vinilos. Las portadas de Yes son una pasada. Moebius (Jean Guiraud), la época de Makoki, de El Víbora (rocks&comics), de Ceesepe, Víctor Coyote (músico e ilustrador), han hecho que la música y las ilustraciones estén muy unidas. El Coyote tiene un dominio de la narrativa y una cultura bestial, fue la Rosalía de ahora con esa manera de fusionar.  


Define musicalmente lo que está pasando en España.
El fenómeno Rosalía. La gente olvida que a los políticos los financian los bancos. Las derechas y las izquierdas se van a tener que mezclar.

 

más leídas

últimas de Vivir

Las noticias que debes conocer a primera hora en tu bandeja de entrada

destacadas La Voz de Almería

Utilizamos cookies propias y de terceros para el correcto funcionamiento de la web y analizar el tráfico. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Obtener más información.