La OCAL recibió el 2019 cautivando a un repleto Auditorio Maestro Padilla

El concierto de Año Nuevo permitieron disfrutar de obras de Strauss y Shostakovich

el concierto de Año Nuevo de la OCAL estuvo dirigido por Michael Thomas.
el concierto de Año Nuevo de la OCAL estuvo dirigido por Michael Thomas. Juan Sánchez

Si el soviético Shostakovich le regaló a su hijo Maxim por su decimonoveno cumpleaños el ‘Concierto para piano Nº 2’, la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) obsequió en la tarde de ayer a la capital que le da nombre un momento para la historia cultural almeriense: un concierto de Año Nuevo que se celebraba, por primera vez, el propio 1 de enero.


El concierto, dirigido por Michael Thomas, arrancó pasadas las 19.30 horas de la tarde. Ante el escenario, un abarrotado Auditorio Maestro Padilla esperaba los primeros acordes del primer espectáculo de este 2019.


Y si por algo parece estar marcado en el calendario este año es por la capitalidad gastronómica que ostenta ya la ciudad de Almería, hecho que no pasó desapercibido en el concierto de Año Nuevo de la OCAL: el breve descanso de algo más de quince minutos sirvió para que los asistentes degustaran mantecados de Fondón y cava. Además, a la salida, el público recibió como obsequio un paquete con productos hortofrutícolas de Almería.


No obstante, el primer (y más importante) regalo provino de las tablas del escenario, de la mágica combinación de cuerda, viento y percusión con acento almeriense de la OCAL.



Sones navideños

No solo de villancicos vive la memoria colectiva navideña en lo que a lo musical se refiere. El tradicional concierto de Año Nuevo vienés, retransmitido por nuestra televisión pública estatal religiosa y puntualmente hace que la Navidad sea también tiempo de valses y polcas al llegar el primer día del año.


Y la OCAL lo demostró ayer. La ‘Caballería Ligera’ de Von Suppé sirvió para dar el pistoletazo de salida en el que también sonaron obras de Johann Strauss hijo.


Una de ellas fue la tradicional ‘Tritsch Tratsch Polka’, una pieza cuyo nombre haría referencia a los chit-chat, los cotilleos, rumores y habladurías de los ciudadanos vieneses que habrían criticado y diseccionado la obra del compositor, tal y como contó el propio Thomas al introducir la interpretación de este clásico siempre fiel a su cita con el Año Nuevo de la Filarmónica de Viena.


Uno de los grandes momentos llegó, precisamente, con el ‘Concierto para Piano y Orquesta nº 2’ de Shostakovich, interpretado por la OCAL junto al pianista solista Carlos Marín.


Lo inesperado

Fue al final de la segunda parte cuando lo inesperado sucedió. O, mejor dicho, cuando lo más esperado de un concierto de Año Nuevo llegó de forma inesperada: ya antes de comenzar la última obra del programa, el ‘Perpetum Mobile’ de Strauss, Thomas advirtió que esta era una pieza musical en la que todo podía pasar. Y así fue. Una pequeña hada (interpretada por  Henar, joven trompeta de la OIAL) secuestró el concierto para hacer de su capa un sayo. Sacó a Thomas del escenario, dirigió a la orquesta y congeló a sus integrantes para despertarlos con los primeros acordes del imprescindible ‘Danubio Azul’.


Y, efectivamente, después de que Thomas y Marín volvieran al escenario para brindar y desear al público un feliz Año Nuevo, la OCAL comenzó esa parte del concierto fuera de programa que dio comienzo con el vals compuesto por Strauss hijo en 1866 en honor al río centroeuropeo.


Para finalizar, la OCAL cumplió con la más esperada de todas las obligaciones en un día de Año Nuevo: la ‘Marcha Radetzky’ fue interpretada por la orquesta bajo la batuta de un Michael Thomas que tuvo que dividirese en su labor de director; por una parte, acompañando los sones de sus músicos y, por otro lado, marcando los tiempos de las palmas del entusiasmado público que recibió de la mejor forma posible el 2019.

 

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