La eternidad de Il Divo

El cuarteto italiano sale a hombros de la Plaza de Toros ante 5.000 espectadores

La eternidad de Il Divo
  • Il Divo interpretó temas de su trabajo ‘Timeless’.
  • Juan Sánchez
  • Mar de los Ríos
  • 07:00
  • 08.09.2018

Con Memories de Barbra Streisand, versión orquestal, arrancaba el espectáculo Timeless (Eterno) de Il Divo, mientras los recuerdos en imágenes en blanco y negro de este cuarteto lírico del siglo XXI, abrían uno de los shows más esperados de la temporada en nuestra ciudad. En la Plaza de Toros de Almería, el jueves pasado, literalmente no quedaba una silla libre. El aforo de más de 4.500 entradas aguantaba la respiración emocionado, ocupando sus sitios. La expectación sobre la primera visita de Il Divo a Almería ha sido tal, que incluso ha propiciado el timo de un centenar de personas que no pudieron entrar al comprobar que habían adquirido por internet entradas falsas. 


Un popurrí de éxitos clásicos con un toque nostálgico de película   antigua servía para dar paso a las figuras recortadas en negro del cuarteto sobre las tablas. Dieciséis  músicos pertenecientes a la Orquesta Ciudad de Almería, entre cuerda, viento y percusión,  presididos por un gran piano de cola blanco, arropaban  impecablemente el espectáculo, el cual estará girando mundialmente todo 2019. 


15 AÑOS DE IL DIVO

Nacidos como grupo hace quince años en Inglaterra, quizá al calor del éxito mundial de los tres tenores, Il Divo celebra su quince cumpleaños juntos. Su éxito fue rotundo a escala planetaria desde su primer disco, allá por  2004. Mantenerse durante tres lustros en los primeros puestos de ventas no debe ser fácil. En la actuación de dos horas nos confesaban, cada uno a su estilo, cómo ha sido este intenso viaje compartido con el gran público mundial. 




Carlos Marín (Alemania, 1968), educado en Madrid. Es el barítono del cuarteto y el que recoge las mieles de ejercer de español. Reconocido como un prodigio vocal en múltiples facetas, sus facultades son incuestionables, aportando esa gravedad a las melodías, que marca gran parte del sello inconfundible de este cuarteto. Su intervención individual la materializa con Granada, del compositor mexicano Agustín Lara. Fue su primera canción frente a un público de mil personas en Alemania cuando contaba  siete años. Escuchar a Mario Lanza era su pasión y cantar como él se convirtió en su anhelo. El público de nuestra Plaza de Toros se vuelve loco con Carlos devolviéndole aplausos y piropos enfervorizados. Mucho mejor cantando que contando chistes anacrónicos.


Urs Toni Bühler (Suiza,1971), tenor. Quizá es el que aporta el tono serio al grupo. Tiene un aire aristocrático que impone. Su intervención individual la dedica a un aria de La Flauta Mágica de Mozart, para rememorar a aquel niño de diez años que fue y el detonante que condicionó el resto de su vida, cuando decide estudiar canto. 


Sébastien Izambard (Francia, 1973), tenor. Cantante, productor discográfico, compositor, cantautor y músico. Es el único de los componentes de Il Divo completamente autodidacta. Aporta  al grupo una faceta pop que pone de manifiesto con su elección individual sacada de su último disco en solitario, Kingdom King (2017). En la segunda parte del concierto adquiere un protagonismo reconfortante.


David Miller (EE.UU., 1973), tenor.  Es el componente claramente operístico del cuarteto. Su voz angelical personifica todos los agudos necesarios para llegar el mismo cielo, arropando las armonías. Nos cuenta que ha dedicado su vida a enriquecer su amor por la música clásica desde muy temprana edad. Su intervención individual es la más apoteósica. Su aria elegida es la que, después de 25 años de carrera, se atreve a interpretar,  guiado por su ídolo, el gran Caruso. Pagliacci llena el coso del sentimiento trágico de la vida de un payaso, poniendo al público en pie.


TIMELESS EN DOS PARTES

Y desde el arranque en español,  con la única versión de Hello permitida por Adele, vamos surcando esas dos partes diferenciadas del concierto. Paseamos con estos caballeros del bel canto en una primera hora más tranquila e indefectiblemente más romántica, disfrutando en paradas tan reconfortantes como: el All of me de John Legend, Love me Terder inmortalizada por Elvis Presley, Angels de Robbie Williams o Titanic de Celine Dion. 




La segunda parte contiene un homenaje a las canciones de las grandes películas que evocan ese sentimiento de Eternidad  que desprende el estilo Divo y del que Timeless es un claro exponente de continuidad. Unchained melody tema principal de la película Ghost,  Smile, que nos devuelve a Charles Chaplin o What a wonderful world de Louis Armstrong, alimentan nuestra esperanza en el género humano, cuando comprobamos, subidos en sus acordes,  que el tiempo no ha marchitado  los sentimientos que producen.


UNA FÓRMULA MÁGICA

Pero detrás de sus portentosas voces, hay mucho más en Il Divo, una especie fórmula mágica que cautiva a las masas, compuesta por: la simpatía personal y variopinta de cada uno de sus componentes, su profuso conocimiento de idiomas, su presencia escénica, un brillante cuerpo de baile y la profesionalidad de un acompañamiento impecable, abordado en esta ocasión por la OCAL, todo ello al servicio del amor, de la nostalgia, de lo eterno. Llegamos de su mano hasta donde dan por terminado su show. On my Way de Frank Sinatra es la encargada de la despedida. La emoción se palpa, flotando como una fina neblina en nuestro coso, cuando se van apagando las luces. Mientras nos dispersamos, compruebo cómo la gente, ya  en la calle, compara y comparte vídeos de sus ídolos. Y eso es lo más parecido a la Eternidad que yo conozco en la actual tierra de los mortales. Enhorabuena, Divos.

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