Sarah Lark bajo cielos lejanos

Conocer la obra de Sarah Lark era para mí una asignatura pendiente. Aproximarme a sus universos y a su figura de autora de éxito internacional afincada en Almería, un deber co

Sarah Lark (d) junto a Aránzazu Sumalla (editora de Ediciones B), el jueves pasado en Librería Picasso Reyes Católicos durante la presentación de ‘Ba
Sarah Lark (d) junto a Aránzazu Sumalla (editora de Ediciones B), el jueves pasado en Librería Picasso Reyes Católicos durante la presentación de ‘Ba
Mar de los Ríos
00:00 • 10 feb. 2018

Y la oportunidad llega con la presentación de su última novela publicada en España, Bajo cielos lejanos, que se presentó este último jueves 8 de febrero y donde tuve el placer de escucharla en la librería Picasso.


‘Bajo cielos lejanos’ (Ediciones B)
Es la primera novela en la que Sarah Lark sitúa la acción en el presente a través de su personaje principal, Stephanie, una periodista radicada en Hamburgo y nacida en Nueva Zelanda. Está investigando una serie de antiguos asesinatos sin resolver, cuando sus jefes deciden mandarla a su país de origen a explorar uno de los más interesantes. Es el arranque de la propuesta de Lark de este año para España, donde los enigmas de la vida de la propia Stephanie se van trenzando con los de la investigada, Marama Clavell, una maorí del siglo XIX. El despliegue cultural sobre el que se traman las pasiones nos traerá intensos aromas neozelandeses, tan de moda en Alemania en la actualidad. Asistir al latido de todos los personajes propuestos, algunos de ellos con mucha base real, nos llevará por dobles viajes de carácter físico y espiritual. Todo este nuevo universo Lark promete impregnar el alma del lector, con esa carga electrizante que, después de cerrar su contraportada, nos incita a pasear con nuevos-viejos amigos, quizá para el resto de nuestra vida.


Proceso creativo Lark
Asistir a la presentación de una novela nos da la oportunidad de preguntar a su artífice por su proceso creativo. En el caso de Sarah Lark simplemente me hace babear en primera fila. Primero por su pertenencia a uno de los grupos editoriales más prestigiosos del mundo, Penguin Random House, a través de Ediciones B en España. Nos cuenta que, antes de arrancar cualquier novela, se reúne con su editora y valoran la temática demandada por el público alemán, que es para el que Lark escribe en primera instancia. Con el oficio muy desarrollado, tras componer más de una docena de novelas, sopesan la historia y el escenario. Y esa decisión descansa sobre los sondeos del gusto de los lectores, muy presente en la industria internacional. La Literatura en Alemania es un negocio bien estructurado, dicho en voz alta por la propia Lark, en el que todas las partes tienen su sitio y todas tienen que ganar dinero. Por todo ello en su epílogo, la autora da las gracias sin complejos al equipo que contribuye a sacar al mercado una edición tan cuidada como la de Bajos cielos lejanos. A su editora, a su correctora, a las lectoras de prueba, y a sus acompañantes en sus viajes por Nueva Zelanda.


La emoción como motor
Con todo este engranaje, Sarah se concentra en emocionarse con varias historias para crear personajes e intercalarlos con pasión y oficio, de matarlos, de odiarlos o de sanarlos. Además sin renunciar al verdadero amor que ha de sentir por ese primer esqueleto, condición indispensable para conseguir hacer palpitar cada uno de los corazones que bombean el formato Lark, siempre impresos en libros extensos, muy trabajados, incluso engarzados entre sí. 




Ciudadana del mundo, habitante de Almería
Y tras presentarse como una escritora internacional de éxito en plena madurez artística, confiesa que adora muchos países para visitar, para escribir. Pero una cosa es fabular y otra vivir. Ama su ciudad natal, Hamburgo, la segunda urbe más poblada de Alemania. Admira muchas virtudes de Estados Unidos, pero arruga el gesto cuando piensa en afincarse allí. Nunca contempló quedarse en Nueva Zelanda, más allá de recorrerlo de cabo a rabo. A la postre, se confiesa una enamorada del clima de Almería, el que le permite vivir de la Literatura y con sus caballos, su principal pasión, intuyo que por encima de la de escribir. 


Literatura alemana
Y cuando salgo de la presentación en Picasso, siento por un ratito ganas de llorar. Y es porque constato que en España falta mucho para llegar a que la cultura sea una necesidad social, y por ende poder disfrutar de un negocio bien engrasado como el de literatura alemana. El quid de la cuestión radica en que simple y llanamente la sociedad alemana lee. Se gasta dinero en libros, no existen interrupciones históricas a este respecto y además se le pregunta qué le apetece leer en cada momento a pie de calle. Tuve el placer de cruzar Alemania un verano, donde yo también, como Sarah, me traje muchos personajes para mi Tren de lejanías. Una de las cosas que me fascinaron fue la cantidad de librerías que me encontré en pueblos de lo más pequeños; de universidades ubicadas en sitios remotos con cientos de años de historia. Investigué la tradición de las Casas de la Literatura, una rareza fuera de este país, donde lo más normal es que los autores lean fragmentos de su nueva obra durante una hora, ante un público interesado. Para ellos es una tradición. ¿Cómo sembrar esto en España? Contar cuentos con solo palabras es una pasión humana que se pierde en la noche de los tiempos. La educación es el vehículo para no dejarlo morir. Por favor, pongámonos a ello, no seamos conformistas.


Gracias, Sarah Lark, te seguiremos de cerca bajo los cielos lejanos que nos propongas, escritos desde el azul del nuestro.



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