Una muestra en Vélez Rubio, punto de encuentro de dos grabadores almerienses

Exposición de dibujos preparatorios y obras de Federico Castellón, propiedad de Antonio Egea

Antonio Egea Martínez junto a algunas de las obras expuestas en Vélez Rubio.
Antonio Egea Martínez junto a algunas de las obras expuestas en Vélez Rubio.
José Luis Masegosa
00:03 • 06 oct. 2017

‘Federico Castellón. El proceso de la obra gráfica’. Con este titulo se ha inaugurado en la biblioteca Fernando Palanques de Vélez Rubio una singular exposición que muestra una quincena de obras del maestro grabador y pintor Federico Castellón Martínez (Alhabia, 1914-Nueva York, 1971) propiedad de la colección particular del también grabador y artista almeriense Antonio Egea Martínez. El velezano se ha volcado en esta muestra que le llena de satisfacción, además de su admiración por el aclamado grabador almeriense, “porque he conseguido reunir las dibujos preparatorios de las obras gráficas, litografías y grabados, principalmente, realizados por Castellón, que ya poseía y cuyos bocetos pertenecían a alguno de sus cuatro cuadernos de viajes”.


Por vez primera se muestra al público de forma conjunta esta fantástica colección de grabados, litografías y dibujos de uno de los más relevantes grabadores y litógrafos del siglo XX. Una colección que comenzó a recopilar Egea en 2008, a raíz de la exposición ‘Federico Castellón, de Almería a Nueva York’, que acogió el Arqueológico y que fue promovida e impulsada por la galería Acanto y por la propia sobrina del grabador, Elisa Castellón. Las obras de la exposición son solo una pequeña muestra de la importante colección que incluye los distintos estilos y técnicas que desarrolló Castellón, como la Carpeta China, de 1950, la serie ‘La Vielle Blondel’, o la Carpeta de Artistas Americanos Asociados, de 1967, así como un conjunto de más de treinta litografías y otros tantos originales.


La exposición traslada el proceso creativo del artista al mostrar los dibujos preparatorios y bocetos con las correspondientes obras ejecutadas.


Cesión al museo 
Los dibujos de la colección de Egea proceden de los adquiridos en París por el marchante almeriense de arte José Manuel Marín y son los que confieren a la misma un carácter único y la dotan de gran interés, por cuanto ofrecen los procesos creativos completos. El titular de la colección que se exhibe por vez primera en Vélez Rubio es un apasionado del arte de Castellón, de cuya existencia se enteró el mismo año de su fallecimiento, en 1971, del que le informó Jesús de Perceval. Junto a las obras gráficas, la muestra recoge carpetas, libros, documentos y paneles informativos acerca de la vida y la obra del artista de Alhabia.




La admiración del promotor y alma de esta muestra, el grabador Antonio Egea, con el trabajo y la obra de Federico Castellón le lleva, junto al galerista Emilio Fernández, de galería Acanto, y la sobrina del artista, Emilia Castellón, a impulsar la conclusión en Alhabia del museo de su hijo universal. Egea ha expresado su disposición a ceder las piezas originales de esta muestra al futuro museo, siempre que se garantice su conservación y permanencia en el futuro espacio museístico de Alhabia. 


La vida de un grabador universal
Castellón emigró junto a su familia a EEUU con siete años. Instalados en Brooklyn, se gradúa en el Instituto Erasmus Hall y un año después exhibe por primera vez en la galería Weyhe de Nueva York. Una beca del Gobierno republicano español le permite viajar y estudiar en varios países europeos. Londres y París acogerán después sus obras, junto a Gris, Miró, Dalí o Picasso. La guerra civil le lleva a regresar en 1937 a Nueva York y tres años después recibe la beca Guggenheim. Su carrera se consolida y le proporciona numerosos reconocimientos con viajes y estancias en China e India. Miembro de la National Academy de USA, vive en París, Madrid e Italia hasta su muerte en Nueva York, en 1971.



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