Rubén González, un talento de la tierra que tiene en la trompeta una forma de vida

El músico se alzó con un premio en un concurso internacional de trompeta celebrado en Estonia

Rubén González, junto a su inseparable trompeta.
Rubén González, junto a su inseparable trompeta.

La biografía de Rubén González (Almería, 1986) es una partitura para trompeta. La que se cruzó en su camino en el momento exacto en que comprendió que ya no podría hacer otra cosa en la vida que tocarla. Porque si lo suyo con la música empezó como un simple juego de la niñez, la elección del instrumento fue “amor a primera vista”.


El joven, que en 2015 fue premiado en ‘The 26th International Trumpet Days Competition, Trumpet talents’ en Tallin, Estonia, se inició en la música con solo seis años. “Un día jugando con los amigos del barrio, me comentaron que estaban apuntados en la Agrupación Musical San Indalecio de la Cañada de San Urbano e inmediatamente fui a pedirle mil pesetas a mi madre para inscribirme”, recuerda.


Poco a poco, el músico almeriense se fue dando cuenta de que aquello no era tan solo un juego, sino que se estaba convirtiendo en una “prioridad” y estaba despertando en él “una vocación”.


En ese despertar fueron clave sus profesores, tanto los de la Agrupación San Indalecio (con Juan Monserrat a la cabeza) como los del Conservatorio de Música de Almería (donde estudió con Rodrigo Patiño y Juan Ruiz), y luego con los  del Conservatorio Superior de Música ‘Victoria Eugenia’ de Granada. “Esos primeros años para mí significan todo, fueron mis comienzos, donde empecé a formarme como músico y uno nunca debe olvidar de donde viene y sus principios”, expresa a LA VOZ. 




Además de estudiar, desde muy joven tuvo la suerte de formar parte de orquestas como la Joven de Andalucía, la Academia de Estudios Orquestales Barenboim-Said, la OJAL en Almería, la Joven Academia Instrumental de la Ciudad de Granada y la Joven Nacional de España, dondepudo ampliar sus conocimientos con profesores de reconocido prestigio.


En la actualidad, Rubén González imparte clase en la especialidad de trompeta y repertorio orquestal en el Conservatorio Superior de Música de las Islas Baleares y es colaborador habitual de la Orquesta Sinfónica de Baleares y trompeta de la Orquesta de Cámara de Mallorca. “La docencia es algo que no se puede explicar con palabras, no hay nada más satisfactorio para un profesor que ver una progresión en sus alumnos y saber que el trabajo que hacemos en el aula da sus frutos”, expresa.


“El camino hasta dedicarme profesionalmente a la música ha sido duro, para qué negarlo; es una carrera sacrificada que mucha gente aún hoy en día no valora como es debido. A qué músico alguna vez no le han preguntado: ‘¿Estudias música? ¿Y qué más?’. Es un indicativo de que aún en nuestro país queda mucho camino hacia el  progreso cultural que se merece”, concluye. 


 

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