Crónicas del ayer: primer empleado de un banco de Almería asesinado en un atraco

Murió asesinado de un disparo de escopeta a bocajarro en Santa María del Águila

José Ángel Pérez
00:25 • 20 ene. 2023

Este caso tuvo un desgraciado protagonista. La víctima fue un joven empleado de una sucursal de la Caja de Ahorros de Almería fallecido trágicamente durante un atraco a la entidad bancaria en la que trabajaba, al negarse a facilitarle el dinero de las ventanillas de pagos al asaltante que lo intimidaba con un arma.  El 26 de junio de 1976 murió asesinado de un disparo de escopeta a bocajarro, el joven Antonio Cantón García de 26 años, empleado en la sucursal de Santa María del Águila, al ser tiroteado por un atracador al negarse a entregarle el dinero existente en la oficina.


El hecho se produjo en torno a las diez y media de la mañana, cuando en la sucursal se encontraba solo la víctima acompañado de otro compañero sin que en esos momentos hubiese clientes en el patio de operaciones. Unos instantes antes el director se había ausentado a efectuar unas gestiones. El asaltante había planeado minuciosamente el atraco y se supone que en días anteriores pudo haber estado controlando de cerca los movimientos que se producían en la entidad.


El individuo, que se cubría el rostro con un pasamontaña irrumpió súbitamente en el local armado con una escopeta de cañones y culata recortados gritando e intimidando a los empleados a que le entregase el dinero existente amenazándolos con la escopeta. Antonio Cantón, serenamente y sin perder los nervios trató de calmarlo. Posiblemente por la voz y sus rasgos morfológicos creyó reconocer al individuo que con cualquier excusa hubiese estado antes en la sucursal para estudiar la distribución de la misma. En aquellos años los sistemas de alarma no se habían implantado ni tampoco la vigilancia por guardias de seguridad.



El sujeto mientras el empleado intentaba disuadirlo, hizo un solo disparo a bocajarro que alcanzó de lleno en el pecho al joven destrozándole el corazón. La muerte le sobrevino en el acto. Antonio Cantón quedó tendido en el suelo, junto al mostrador en medio de un gran charco de sangre. Su valentía y el sentido del deber lo pagó caro. 


El asesino, nada más darse cuenta de la gravedad de su actuación, huyó a la carrera dándose a la fuga en un coche aparcado en una de las calles adyacentes y que según se supo posteriormente había sido robado días antes de la puerta de unos almacenes agrícolas de El Ejido. Al parecer dentro del vehículo, estacionado no muy lejos de la entidad, le esperaban otras dos personas que le ayudaron a facilitar la cobertura de huida al criminal.



Seis horas después, una patrulla rural de la Guardia Civil localizó en un descampado el turismo Seat 1430 utilizado por el asaltante en la huida abandonado a poco más de un kilómetro de la sucursal. El delincuente le había colocado al coche robado las placas de matrícula de otro turismo que sustrajo de un taller de coches desguazados de la zona.


Cerca del vehículo y a unos cuarenta metros, los agentes localizaron escondida entre unos matorrales y piedras la escopeta de culata y cañones recortados utilizada en el crimen. 



Antonio Cantón García llevaba cuatro años trabajando en estas oficinas de la Caja de Ahorros de Almería. Se había casado un año antes y su esposa se encontraba en avanzado estado de gestación. 


El terrible suceso y sus circunstancias provocaron una profunda consternación en toda la provincia y de manera especial en el sector de la Banca. Centenares de personas acudieron a darle el último adiós a Antonio Cantón en su funeral.


Mientras tanto, la Guardia Civil “peinó” totalmente la zona de Poniente. Fueron interrogadas varias decenas de personas en relación con el crimen y por fin a mediados del mes de octubre, el trabajo de la Guardia Civil dio sus frutos. Fue detenido un delincuente apodado “Tony” cuya identidad respondía al nombre de José A. considerado como el autor del disparo que acabó con la vida de Antonio Cantón. Junto al autor material del homicidio fueron detenidos en El Ejido, como cómplices y encubridores Encarna Á. y Pedro A. las dos personas que esperaban al asesino en el coche durante la perpetración del atraco.


Durante el juicio sumario 22/76 celebrado el 19 de mayo de 1978 en la Audiencia Provincial de Almería el ministerio fiscal solicitó la pena de muerte para José A.  y aunque en esas fechas la ley aún mantenía en España la pena de muerte, curiosamente no se le aplicó a. ser uno de los últimos inculpados favorecidos por la adopción de esta medida. “El Tony” fue condenado a la máxima pena de cárcel. 


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