Crónicas del ayer: la muerte viaja en autobús cobrándose la vida de 7 pasajeros

Un autobús de la línea Almería-Carboneras se despeñó por un puente el 18 de marzo de 1957

Trágico accidente.
Trágico accidente.
José Ángel Pérez
21:00 • 24 nov. 2022

Un total de siete personas muertas y veintiocho heridas de diferentes pronósticos fue el dramático balance de un espectacular accidente de circulación ocurrido a escasamente dos kilómetros de Níjar al despeñarse por un puente un autobús de la línea Almería-Carboneras el 18 de marzo de 1957. El terrible accidente se produjo sobre las cuatro y media de la tarde a la altura del kilómetro 32 a la entrada de una pronunciada pendiente existente en el paraje conocido popularmente como la rambla del Tejar. El autobús conducido por Luis Vergel, un chofer experimentado y conceptuado como un gran profesional, no pudo evitar que el pesado vehículo cuando se deslizaba entre varias curvas cerradas y sin visibilidad, al llegar al puente de la rambla el vehículo perdiese el control y tras impactar violentamente contra los quitamiedos del puente se precipitara finalmente al vacío. 


El autobús cayó desde una altura de ocho o diez metros quedando el vehículo con las ruedas hacia arriba en el fondo de un barranco. Cinco viajeros murieron en el acto como consecuencia del terrible impacto y otros veintiocho resultaron heridos de diferentes pronósticos algunos de ellos de extrema gravedad falleciendo dos de ellos días más tarde en el hospital provincial.


El autobús, marca “Stayr” matricula M-126.229 con capacidad autorizada para treinta y dos pasajeros, llevaba pocos meses circulando y era un vehículo prácticamente nuevo. Su conductor Luis Vergel, que salvó la vida aunque resultó herido grave, era desde el año 1930 el concesionario oficial de la línea regular de viajeros de Almería-Carboneras.



El día del accidente era víspera de fiesta, San José. Numerosos viajeros esperaban pacientemente en la Estación de Autobuses su turno para poder desplazarse a Níjar y Carboneras. Ante tanta afluencia de pasajeros los responsables de la línea optaron por habilitar un supletorio de madera con tablas y sillas en la baca del vehículo para que nadie se quedase en tierra.




A la hora prevista el autobús salió de la vieja estación de Autobuses. A su primer destino, Nijar llegó sin novedad y aunque bajaron varios pasajeros, el vehículo seguía llevando todavía una sobrecarga de peso y viajeros. 


A unos dos kilómetros de la localidad nijareña se produjo el fatal accidente. Llevado el asunto a los Tribunales, la Audiencia Provincial consideró los hechos como constitutivos un delito de imprudencia temeraria y tres años después el 31 de marzo de 1960 condenó al concesionario de la línea y a su vez conductor del autobús, Luis Vergel a la pena de cinco años de prisión y a la retirada del carné de conducir. También fue condenado a pagar una indemnización de 150.000 pesetas a los familiares de cada uno de los viajeros fallecidos y a los pasajeros que resultaron heridos.



Recurrida la sentencia, los abogados de Vergel rechazaron la acusación del tribunal de imprudencia temeraria y expusieron que el accidente se produjo por un fallo mecánico, al romperse fortuitamente los frenos del autobús. 


Revisado el caso, la sala de lo Civil del Tribunal Supremo rebajó la calificación de imprudencia temeraria a imprudencia simple y el chofer fue condenado a la pena de siete meses de arresto mayor. Vergel, que en aquellas fechas tenia sesenta años, antes de conocerse el fallo del Supremo estuvo en prisión cinco meses.


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