Celos entre hermanos: ¿qué hacer?

¿Cómo se nota que el niño está celoso?

Los celos, uno de los problemas que más preocupan a los padres.
Los celos, uno de los problemas que más preocupan a los padres. Pixabay
OCU
21:00 • 18 nov. 2022

Con la llegada de un nuevo bebé es habitual que los hermanos sientan celos o surjan problemas que a menudo no sabemos cómo manejar. Te damos las claves para ayudar a que tus hijos o los niños de tu entorno se adapten mejor a la nueva situación, con consejos para fomentar su bienestar psicológico.


Sentir celos es algo normal que todos, mayores y pequeños, experimentamos en algún momento. No hay que demonizarlos, pero sí estar al tanto y gestionar aquello que lo ocasiona, porque podrían llegar a derivar en otros problemas mayores.


¿Por qué se producen los celos entre hermanos?



Cuando se trata de niños pequeños, los celos suelen surgir ante la llegada de un nuevo hermano, pero también pueden aparecer más adelante, cuando los bebés ya van creciendo y cada hermano va ganando su propio espacio dentro de casa.


Esto hace que el niño se sienta de algún modo desplazado, tema que puede perder la atención, cariño o amor de los padres, y ante esto, siente miedo, envidia y celos.



A veces no se le da importancia, pero sí hay que prestarle atención ya que, con el tiempo, además de entorpecer el buen ambiente familiar, puede influir sobre su autoestima o derivar en problemas en el entorno escolar.


Señales de que el niño está sintiendo celos 



Cabe esperar que, ante la llegada de un bebé a casa, el hermano mayor sienta celos, pero no siempre se da el caso. Si se produce, identificarlo es el primer paso para poder afrontar la situación. ¿Cómo se nota que el niño está celoso? 


1. Se muestra enfadado, tiene más rabietas, o es agresivo u hostil hacia su hermano.


2. Aparece más retraído, triste y distante.


3. Hay un comportamiento regresivo, es decir, se comporta como si tuviera menos años de los que tiene: vuelve a hacerse pis en la cama, pide que le ayuden a comer, o a hacer cosas que ya hacía solo, exige que le lean cuentos antes de irse a dormir, etc.


4. Tiene pesadillas o dificultades para dormir.


5. Presenta falta de apetito, o deja de comer determinados alimentos.


6. Muestra mal comportamiento en el colegio, tiene conflictos con compañeros, se muestra retador o desobediente con los profesores, etc.


¿Qué hacer ante los celos entre hermanos?

Cuando esta situación se produce, puede resultar un tanto abrumadora, más si se mantiene en el tiempo. No hay recetas únicas para gestionarlo, porque cada familia es un mundo, pero sí podemos darte claves para manejar los celos entre hermanos.


Antes del nacimiento

1. Prepara al hermano mayor de la llegada de un bebé. Hay que ayudar al niño a adaptarse a su nueva realidad haciéndole partícipe de los preparativos, de algunos cuidados básicos, etc.


2. Sé realista acerca de los cambios que se avecinan. No asumas que el niño estará contento ante la llegada de su hermano porque sí, o que nada va a cambiar en las rutinas de la familia.


Después, en el día a día en casa

Aunque sea esperable que surjan los celos, y también que poco a poco desaparezcan, no lo subestimes pensando que es una mera fase: acompañar, apoyar y facilitar esa transición protegerá y potenciará el bienestar y salud mental del niño.


1. Trata de conocer la causa de los celos: los niños suelen sentir miedo o un vacío ante la comprensible falta de tiempo o de atención de los padres. Es importante facilitar que se exprese o pregunte cualquier duda y ayudarle a solventarlas. 


2. Evita los juicios de valor cuando hables de la conducta de los niños.


3. Evita las comparaciones entre ellos.


4. Adapta tu forma de educar y comunicarte con cada uno de ellos, son personas distintas con necesidades, virtudes, intereses y dificultades diferentes.


5. Asegúrate de dar un tiempo de calidad a cada uno. Además de hacer cosas en familia, es importante que cada hermano pueda disfrutar de tiempo o actividades individuales con los padres.


6. Si uno de ellos te reclama cuando estás atendiendo al otro, indícale en qué momento estarás disponible, en lugar de señalarle que estás con su hermano.


7. Hay que intervenir en los conflictos cuando suponga un riesgo físico para los niños. Antes de entrar en toda discusión, cuando sea posible, es preferible dejar que aprendan a solucionar los problemas entre ellos.


8. Recuerda ser un modelo de comportamiento ante las discusiones o conflictos. Los niños lo ven y escuchan todo.


Este artículo se ha publicado en OCU.




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