Los hombres se depilan más y las mujeres le dan menos importancia

¿Nos depilamos porque nos gusta a nosotros o para gustar a los demás?

¿Nos depilamos porque nos gusta a nosotros o para gustar a los demás?
¿Nos depilamos porque nos gusta a nosotros o para gustar a los demás? Pixabay

 ¿Nos depilamos porque nos gusta a nosotros o para gustar a los demás?


Esa es la pregunta que se hizo la actriz Andrea Ros hace un año, cuando decidió dejarse el vello en las axilas: "Empecé a depilarme en el mismo instante en el que me salió el pelo, tendría unos 14 años. Desde entonces, depilé mis axilas todos los días con cuchilla. Si olvidaba hacerlo y empezaba a salir el pelo vivía una vergüenza horrible, los brazos bien apretaditos al cuerpo y sin pensar en otra cosa hasta llegar a casa. Cuando decidí dejar de depilarme fue como una prueba: ¿por qué me depilaba? ¿porque me gustaba verme así o por presión social y estética?, se cuestionaba en Instagram, luciendo una foto de su aspecto actual, amamantando a su bebé al mismo tiempo. "Ha sido un proceso muy bonito de aceptación hacia mi cuerpo, hacia como es de forma natural. He pasado de darme asco y querer bajar los brazos, a sentirme profundamente sexy y atractiva y a lucir los tirantes con libertad y autoestima". concluía.



El caso de Andrea no es único, destaca la Cadena SER. Cada vez hay más mujeres, sobre todo las más jóvenes, que se rebelan contra la dictadura de los pelos y lo muestran en redes sociales, recibiendo críticas y elogios al mismo tiempo. "Mis amigas y yo entendemos el tema de depilarse como maquillarse, un día te maquillas y otro no", dice María, de 20 años. Ella se hizo el láser en las piernas y reconoce que no presta mucha atención a los pocos pelos que le salen. En cambio, sí ve cómo su hermano de 16 años y sus amigos se preocupan por tener cortes de pelo llamativos y muchos se rasuran las piernas con cuchilla y se repasan las cejas con pinzas. Alberto tiene 19 años y se depila desde los 14: "Durante el año es solo un poco de mantenimiento de axilas y zona púbica y en verano, más a fondo, con piernas y pecho. Estoy más cómodo depilado pero no me preocupa en absoluto estar sin depilar", explica. Los adolescentes chicos se depilan mucho pero no lo hacen con la presión que siguen teniendo las amigas de su edad. También hay adultos que cuando eran jóvenes no se depilaban pero ahora sí. Javier empezó a hacerlo pasados los 30, solo en verano y en la espalda, donde tiene mucho vello: "Antes no me avergonzaba pero nunca me ha gustado. Durante muchos años pasé de depilarme pero ahora lo hago con cera porque estoy más fresco y de una vez me dura para todo el verano, me merece la pena. Digamos que no me gusta, pero tampoco me preocupa".


La doctoranda María Barba investiga sobre el significante de género de la depilación: "Las razones por las que lo hacían los griegos no tienen nada que ver con la que lo hacemos ahora, que sigue teniendo mucho que ver con un sistema binario de género, que separa al hombre y a la mujer y oprime cuerpos que no son normativos como las mujeres barbudas, que existen y no son visibles". María publicó recientemente Depilación (definitiva), un ensayo que hace un repaso por las técnicas depilatorias en España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, desde cremas depilatorias caseras hasta quemar el propio pelo directamente, pasando por decolorantes. Tiene claro cuándo empezaron los hombres a depilarse: "Se sumaron hace mucho tiempo, cuando en los 2000 comenzamos a escuchar hablar de la metrosexualidad. Sin embargo, la razón por la que los hombres se depilan es muy diferente a la de las mujeres. A las mujeres se les prohíbe tener vello corporal, en cambio en el hombre es un símbolo de virilidad, de haber llegado al estatus de hombre adulto. Nunca han tenido la obligación de hacerlo, si no lo hacen no son castigados ni cuestionados socialmente. Y el motivo por el que lo hacen no es otro que por una extensión lógica de la industria de la depilación a nuevos targets. Más gente que se depila, mejor para el negocio. Al capitalismo le da igual tu sexo", sentencia.


En todo este proceso, los referentes son fundamentales. Por un lado, los del entorno más cercano y, por otro, los que muestran los medios y la publicidad. Mientras que ellas ven a chicas como Amaia Romero o Julia Roberts luciendo su vello en las axilas con naturalidad, ellos ven a Cristiano Ronaldo con las cejas perfectamente perfiladas. Eso sí, en los anuncios de métodos de depilación, siguen sin verse pelos: "La publicidad ha cambiado mucho, quizá no es tan visible en la televisión pero sí en las redes sociales. Es cuestión de tiempo que anuncios como el de la marca de cuchillas Billie lleguen a España, porque ahora es esta diversidad de cuerpos la que vende", señala la investigadora María Barba.



 

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