Pide un vino de 300 euros y, por error de la camarera, se toma uno de 5.000

Los responsables del restaurante de Manchester se lo han tomado bastante bien: “Cosas que pasan

La encargada optó por no decirle nada al cliente
La encargada optó por no decirle nada al cliente Pixabay

Uno de los clientes del restaurante Hawksmoor steakhouse de Manchester, especializado en marisco y carne a la parrilla, decidió pedir una botella de vino tinto. Concretamente optó por un Burdeos: el Chateau Pichon Longueville Comtesse de Lalande 2001, que en la carta rondaba los 300 euros. Pero hemos sabido que, en realidad, le sirvieron otro por error: el Chateau le Pin Pomerol de la añada 2001, con un precio en carta de 5.000 euros.


Según publica el diario británico The Guardian y que recoge la Cadena SER, el restaurante estaba bastante lleno y, simplemente, se equivocaron al coger botella. ¿Quizá porque tienen los vinos ordenados alfabéticamente? En cualquier caso, cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde y la encargada optó por no decirle nada al cliente, quien, al parecer, no llegó a detectar el error del que se estaba beneficiando. Eso sí, cuando pidió una segunda botella, le animaron a que cambiase de vino...


La historia ha trascendido porque han sido los propios responsables del local quienes la han contado a través de su cuenta de Twitter y, curiosamente, al cliente le desean que disfrutase de la velada, y a la trabajadora que se equivocó le dan ánimos, recordándole que estas cosas pasan y que la quieren de todas formas.


Consultado por la Cadena SER, el responsable del Colectivo Decantado, Santi Rivas, explica que Chateau le Pin Pomerol es uno de los vinos más míticos de Burdeos, "quizá solo superado por Petrus", pero añade que, en cualquier caso, "2001 no fue una buena añada".


En opinión de Rivas, wine lover y campeón de España de cata a ciegas por equipos, resulta complicado distinguir un vino de otro, sobre todo si proceden de la misma zona y son de la misma añada, por lo que en los restaurantes de alto nivel impera la confianza y nadie cuestiona que no le hayan puesto lo que ha pedido.


Pero el responsable de las Instacatas añade que una equivocación de este tipo resulta muy extraña porque los camareros siempre muestran la botella antes de descorcharla y, si bien el cliente -salvo que las etiquetas sean muy parecidas- no se confundirá, tampoco asumirá el riesgo de pagar un vino mucho más caro que el que ha pedido.

 

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