La caridad en Feria: las rifas para el ‘Asilo de la Noche’

En el año 1893 el programa de la feria recoge la primera piedra de este proyecto

Interior del programa del año 1893 en el que se puede contemplar la primera piedra de ese ‘Asilo de la Noche’
Interior del programa del año 1893 en el que se puede contemplar la primera piedra de ese ‘Asilo de la Noche’ La Voz

La celebración de la Feria de Almería, como toda fiesta que se precie, ayuda a alimentar la alegría, el espíritu y a que estemos más predispuestos a gastar. Esto que en la actualidad se utiliza principalmente para incrementar el consumo, en esas ferias de finales del siglo XIX y principios del XX tenían una vertiente benéfica muy importante.


Se puede contemplar en la gran mayoría de los programas de mano la importante labor que durante esos días realizaba la tienda-asilo repartiendo pan entre los menos favorecidos, así como las comidas que se ofrecían desde diferentes colectivos a personas necesitadas, principalmente a menores. Y es que en unos tiempos en los que la protección social se ceñía a la caridad, la llegada de los días grandes de la ciudad era un momento importante para no olvidar a ninguno de los hijos de la Virgen del Mar.


Eso se pretendía allá por el año 1893 cuando el cuarto día de la feria, el 21 de agosto, se procedía a colocar la primera piedra del edificio que estaba llamado a ser ‘Asilo de la Noche’ y que iba a ejecutar la Real Sociedad Económica de Amigos del País y su Junta de Damas. ¿Qué es un asilo de la noche? Es lo más parecido al actual Centro Municipal de Acogida, un espacio en el que las personas sin hogar podían vivir recibiendo atención y alimento, y del que se podía salir para que buscaran un empleo.



Poner en marcha un proyecto así era una aspiración de la ciudad que no era nueva. Se le había encargado a la comisión bilbaína que nunca lo realizó y recuperó la idea el alcalde para su puesta en marcha aunque tampoco lo haría el Ayuntamiento. Fue en julio de 1893 cuando la Junta de Damas de la Sociedad Económica de Amigos del País presentó un escrito en sede municipal para pedir su colaboración en su proyecto de levantar un asilo de la noche “donde encuentren albergue todos los pobres” y en el que solicitaban la cesión gratuita de suelo para ello. Los concejales vieron con agrado la intención y se sometería a estudio lo de donar la parcela.


Fondos
A partir de ahí comienza esta Junta de Damas a trabajar para conseguir fondos que permitieran hacer realidad este proyecto. Hubo una velada musical ese mismo mes de julio, pero lo cierto es que el principal esfuerzo se centró en la rifa que se realizaría durante la feria de ese año. A pesar de que parte de la directiva se caería del proyecto por el camino asegurando que nadie les había contado que el dinero que se ganara con esa subasta sería para el asilo de la noche (les recomiendo que lean el cruce de cartas publicadas en la prensa en la que no se desprende amor al prójimo, precisamente), lo cierto es que se iban recopilando materiales. Para los curiosos, en el listado se encuentran desde “un gran cuadro retrato de  SS.MM. D. Alfonso XIII y la Reina Regente, con lujoso marco”, “un lindo estuche de raso y piel con seis cuchillos de plata”, “un estuche con un precioso abanico de encaje”, “una chocolatera de metal y una linterna”, “un magnífico estuche de perfumería guateado de raso y con muchos frascos de finísimas esencias” a “un ejemplar de la ‘Historia de la piratería’ de Montero Vidal”, como recoge La Crónica Meridional del 15 de agosto de ese año.



A pesar de la mucha colaboración, hasta la infanta María Isabel envió para el evento una caja de bronce, no todo el mundo estaba de acuerdo con la creación del asilo de noche. 


Recogía el Semanario Popular una dura crítica al considerar que el dinero debería destinarse a las organizaciones religiosas que ya se encargaban de atender a las personas sin recursos porque “creemos que dicha institución es de imposible sostenimiento, si de ello no se encarga algún instituto religioso, únicos que tienen fe y constancia para esta clase de obras”. Y es que se confunde la caridad cristiana con la atención social, pero es que estaban a finales del siglo XIX.


Pese a todo se hizo la rifa y ese 21 de agosto se puso la primera piedra (simbólica porque el edificio estaba hecho) del que estaba llamado a ser el asilo de la noche. Se trataba de una casa “ubicada en el barrio del Grillo, al Norte de la carretera de Granada” siendo comprada por 9.000 pesetas a Miguel González Bravo pagándose esta a plazos. 


En el acto de primera piedra no faltó nadie. No en vano hasta cola de carruajes hubo a la puerta. Se leyó el acta, se firmó, se bendijo la primera piedra, hablaron el alcalde y el secretario del Obispado, y llegó la fiesta con todo el boato de un acto así. Bien lo sabemos todos.


Después de esa primera piedra la ciudad estuvo esperando la segunda durante meses. Hubo incluso un amago de vender el edificio que se paró tras saltar a la prensa y recibir las correspondientes críticas. Pero como pasa con todo, durante los siguientes años se repetían cada cierto tiempo en los periódicos la reclamación de su puesta en marcha criticando que un proyecto tan “necesario” hubiera quedado “en agua de borrajas”. Y como con todo, un día el asilo de la noche de la Sociedad Económica de Amigos del País desapareció. 

 

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