“Quiero volver a España para seguir ese trabajo que no me dejaron terminar”

José Gomes, con el diario AS, a fondo

El último día de José Gomes en el Almería.
El último día de José Gomes en el Almería. Rafa Góngora

De Almería hasta Arabia. ¡Vaya cambio!
Un cambio de país, de cultura y de fútbol. A lo mejor, de directivos, muy parecido. Estoy con mucho ánimo porque es la tercera vez que esta gente me invita para ayudarles.


¿Por cuánto ha firmado?
Hasta final de esta temporada. Sigo con ganas de seguir ese trabajo que no me dejaron terminar en España.

En Almería dejó buen sabor de boca.
Fueron 36 jornadas, con tantos jugadores jóvenes, plantilla nueva… el fútbol que jugamos habla por sí mismo. Hemos hecho partidazos, fútbol de mucha calidad y los jugadores se desarrollaron mucho. Yo creo que ha sido un trabajo muy bueno. Qué pena que no lo dejaron terminar para ver como seguía. El entrenador siempre está pendiente de eso. Tenemos un poder hasta determinado punto, pero el que manda está ahí controlando el club.

¿Entendió aquella decisión con el equipo tercero en la clasificación?
No solo yo. Nadie lo ha entendido. Porque a falta de seis partidos para el final… la temporada anterior se habían hecho 62 o 64 puntos. Nosotros teníamos 62 y con seis partidos para jugar. En Segunda División todo puede pasar. Es verdad que el ascenso directo no estaba fácil. Nada es imposible en Segunda y estaba, dentro de las máximas posibilidades, el ascenso en playoff. No sería bonito de mi parte hablar sobre el trabajo de un compañero mío de profesión. Empecé la temporada con estos jugadores y sé el trabajo que se había hecho. Si llegas al final de 36 jornadas y cambias al entrenador es como si echas a la basura todo el trabajo de una temporada. 36 partidos, más pretemporada, con todo el conocimiento de la plantilla de los jugadores y de los detalles de cada jugador. Aunque sea el mejor entrenador del mundo, con un tiempo tan corto hasta que termine, no puede tener todos esos datos. Es imposible. Las probabilidades de no lograr el objetivo serían lo que ha pasado. No podrían ascender. Sería prácticamente imposible porque no hay milagros. El trabajo estaba bien hecho, hay que dejarlo terminar y con la gente que conoce a la plantilla y que ha trabajado con ellos. Ellos han tomado otra decisión. Yo les he dicho: "cuidado". No por mí. La gente ha visto el fútbol que hemos jugado y el trabajo que he hecho. Pero, por este proyecto, no tiene lógica. Mejor dejar terminar porque si no, es lo que dicho, es echar a la basura el trabajo de una temporada.

Su Almería batió varios récords. Seis victorias seguidas, cinco consecutivas fuera de casa…
Partidos y momentos muy bonitos. Pero cuando llega un bajón, que a todos les puede llegar, hay que aguantar. El fútbol es de ilusión y pasión. Pero en esos momentos menos buenos hay que saber aguantar. Y ellos no han sabido aguantar.

¿La propiedad del Almería está sabiendo gestionar la presión del ascenso?

Están haciendo cosas muy buenas para el club. Están invirtiendo mucho y van a mejorar las condiciones para hacer un bien a la ciudad. Creo que esa madurez se puede ganar con estos momentos menos buenos donde, en dos temporadas que han estado cerca, no lo han conseguido. A ver si esta experiencia de los errores que han tenido puede servir para lo que viene ahora esta temporada. Esos momentos en que se ponen más nerviosos en estos dos años han servido para que les dé un poco más de madurez y no precipitar una decisión que después no pueden cambiar.

Su sistema de rotaciones, dos equipos diferentes jornada a jornada, fue toda una revolución.
Con el tema del COVID la plantilla era más larga de lo normal. Y con jugadores cuyo objetivo era jugar porque tenían calidad para ello. Cuando ha llegado el momento que teníamos nueve partidos a jugar cada dos o tres días yo, como entrenador, había dicho que tranquilos porque todos iban a tener su oportunidad al empezar la temporada para enseñas sus calidades, su fútbo. Si cuando llega ese momento, no los pongo a jugar el futbolista va a pensar: "¿Si ahora no juego, cuándo voy a jugar?" Les he enseñado que no son solo mis palabras. Había que demostrarlo. Confiaba en ellos. Y han jugado todos. La gente te echaba una mirada. Los directivos y periodistas. Y es normal porque yo nunca lo había hecho este tipo de cambios Pero la situación lo estaba pidiendo. Con tantos jugadores y partidos había que hacerles sentir que todos formábamos parte del mismo grupo y que todos eran importante para los problemas que teníamos delante de nosotros.

¿Se arrepiente de aquella rueda de prensa tan vehemente tras el partido contra el Leganés, muy crítica con el VAR?

No tengo datos para contestar a esa pregunta con rigor. Lo que sé es que ha sido la última situación en que he hablado de aquella forma. Nunca he faltado he respeto a nadie. Estaba nervioso porque en aquella situación es imposible no estarlo por lo que ha pasado. Todo el mundo lo ha visto. Ha sido acumular muchas situaciones muy raras. No quiero alimentar polémica alrededor de esto. Siempre es difícil ser árbitro. Los árbitros, en el campo, casi siempre han estado muy bien. Ahora bien. A nosotros, profesionales del fútbol y a la gente que está viendo fútbol en su casa, les resulta muy difícil entender que una persona o más porque un video árbitro tiene sus asistentes, que está sentado y tiene la capacidad y el privilegio de poder ver varias veces y analizar cada imagen, se equivocara tanto. Eso es muy difícil de aceptar para nosotros los profesionales. El árbitro, en el campo, tiene una fracción de segundo para tomar una decisión. Se puede equivocar porque es humano. Nosotros, gente de fútbol, estuvimos acostumbrados a que aquí o allí haya un error del árbitro porque es normal. Pero la gente que está ahí sentada, tiene tiempo y analiza y toma decisiones como las que ha tenido con el Almería la temporada pasada es muy difícil de entender y aceptar. El video arbitraje es una herramienta fenomenal porque te puede ayudar en busca de la verdad deportiva. Pero cuando se utiliza de una mala forma te deja muy triste con el futbol y la situación. Es como un policía que tiene una pistola y empieza a disparar contra gente inocente. Es importante que el policía tenga la pistola para mantener la seguridad de las personas y no que la utilice mal. La herramienta del video árbitro es espectacular. Pero tenemos que utilizarla bien. No creo que haya ningún árbitro, después de ver las imágenes que hemos visto, que no esté de acuerdo conmigo. Ellos saben que he sido siempre muy educado con todos.

Empezó a entrenar muy joven. ¿Cómo era dirigir a jugadores mayores que usted?

En mis primeros equipos en el futbol amateur entrenaba a jugadores que, cuando era juvenil e iba a entrenar con el primer equipo les trataba de 'señor'. Una experiencia buenísima.

Coincidió con Camacho en el Benfica. Todo un carácter.

Camacho me encanta por su personalidad y su forma de estar. La gente que trabaja con él y está a su alrededor, no tiene dudas del pensamiento que quiere. Es muy claro y no tiene dos discursos, una palabra para el jugador y otra para el periodista, directivo, representante o asistente. Si es blanco es blanco. Va de cara con la defensa de decir que es blanco.

No sé si usted vivió la trágica muerte de Feher.
Esa temporada estaba en otro reto, pero cerca. Había sido mi jugador y fui al hospital cuando terminó ese partido y estuve con Camacho y Pepe Carcelén y toda la comitiva del Benfica. Vi al jugador en la cama.

Bobby Robson. Otro referente.
No trabajé con él, pero iba a verle entrenar. Salía de las clases de la Universidad cuando sabía que había entrenamiento del Oporto a puerta abierta. Prefería ver el entrenamiento que estar sentado en la clase porque se aprendía mucho. Esas ganas de trabajar, alegría y la forma en que transmitía sus ideas era de una energía que contagiaba. 64 años y parecía que tenía 20. Era un espectáculo dentro del espectáculo. Un día Antonio Folha hizo mal un ejercicio y se puso histérico. Le dijo. "¡Folha stupid, stupid!". Después lo hace bien pone la rodilla, manos al aire y "¡Folha, fantastic!". Vibraba. Es imposible de olvidar.

Y Jesualdo Ferreira.
Tiene una vida para el fútbol. Es un maestro. Una enciclopedia vida del fútbol. Tengo que contar esta historia. En 2012 habíamos terminado la segunda temporada en el Panathinaikos. Era su asistente. Le dijo: "Jesualdo, gracias por toda tu ayuda, pero quiero seguir mi camino" Me dijo: "No me vas a abandonar ahora. Es mi última temporada". 2012. El año pasado estaba entrenando al Boavista en Primera. Está en su sangre entrenar. Tiene 77 años.

Estuvieron juntos en el Málaga donde conocieron a su primer jeque, Al Thani

Cuando llegamos estábamos en medio del proceso de venta del club de Fernando Sanz para este sheikh. Iba a invertir, pero se cierra la ventana. No había traído ese dinero que llegó más tarde, en enero. La cosa no fue muy bien.




 

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