Adra

La tradición de las migas en Adra

Las hacen con un toque especial, con la huella de la mar y de la huerta

Una bolsa de harina de sémola comprada en la mañana de este miércoles en Adra.
Una bolsa de harina de sémola comprada en la mañana de este miércoles en Adra.
Pepe Cazorla 12:03 • 21 sept. 2022

Las primeras gotas de lluvia vaticinan paladas a la sartén y así lo dice la tradición, lo sabes y lo sabemos. Las primeras lluvias con apenas dos días antes de la entrada del otoño nos advierte que hay que darse prisa por comprar la harina de sémola y preparar un plato que por excelencia siempre a acompañado las mesas de los abderitanos sin importar muy mucho en que época del año.


La tradición agrícola y marinera dejan su huella inconfundible en la cocina abderitana. La frescura del pescado y marisco, junto con la variedad y abundancia de hortalizas, hacen de nuestra despensa una fuente de riqueza para los amantes del buen comer.


Fruto del trabajo de agricultores y pescadores a lo largo de la historia, degustamos platos que contienen lo mejor del mar y la huerta con un acompañamiento muy completo.



Las migas de Adra su principal ingrediente, la harina, llega ha agotarse en grandes superficies, mercado o tiendas de Barrio hasta fin de existencias. Es la fiebre de una receta que forma parte de la tradición familiar hechas por la abuela, mamá o papá. No son unas migas más. En Adra hacen una mezcla especial que muchos no han encontrado en ningún otro lugar, y que tampoco han logrado saber que llevan exactamente.


Las migas de Adra da para hacer una biografía de cien volúmenes. Sus ingredientes principales son para cuatro o cinco personas: 500 gramos de harina de sémola de trigo, 500 ml de agua, una cabeza de ajos, 200 ml de aceite de oliva virgen y sal al gusto.



Luego está el mayor secreto jamás desvelado, que puede estar en el 'desliamiento' de la masa o por los acompañamientos entre las migas los famosos tropezones, compuestos de trozos de tocino, longaniza, morcilla o pescados. Siempre al gusto de los comensales. Algunas fuentes históricas ven una conexión entre el origen de este plato y el cuscús norteafricano.


Sea así o de otra manera o forma, lo cierto es que no hay mejores migas que las de Adra




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