Almerimar crecerá en más de cien viviendas en primera línea de playa

La promotora Metrovacesa prevé invertir en un nuevo residencial más de 27 millones de euros

Residenciales de la urbanización ejidense de Almerimar frente al mar.
Residenciales de la urbanización ejidense de Almerimar frente al mar.

Almerimar, el principal núcleo residencial de El Ejido con más de 10.000 habitantes empadronados,  coge brío con nuevas inversiones inmobiliarias. El núcleo ejidense contará en breve una nueva promoción urbanística con 115 viviendas en primera línea de playa. Es Metrovacesa quien ha decido poner en valor este suelo, a través de la promoción Itamar, con una inversión prevista de 27,3 millones de euros.


Su ubicación está próxima al Puerto Deportivo con acceso directo al paseo marítimo, campo de golf y colegios.  El Ayuntamiento tiene en proyecto un nuevo complejo deportivo, un colegio y un nuevo instituto.


Metrovacesa es una de las promotoras líderes en España con más de cien años de historia. Su principal actividad se centra en la promoción y venta de viviendas y se complementa con el desarrollo de proyectos comerciales y la gestión activa de suelos. 



En la actualidad cuenta con la mayor cartera de suelo urbanizable del mercado español, con una superficie de 5,3 millones de metros cuadrados edificables que permitirá desarrollar 32.000 viviendas en todo el país. El valor de mercado de sus activos alcanza los 2.600 millones de euros.


Metrovacesa es un viejo conocido en Almería y una de sus operaciones más significativas fue la venta en 2008 de la Casa de las Mariposas a Cajamar.



Almerimar tiene aún zonas de suelo por desarrollar, tanto en primera como en segunda línea a través de dos sectores hasta llegar a Guardias Viejas. La nueva Ley Lista, de carácter autonómico para ordenar el urbanismo andaluz, permite ahora que sean los promotores los que tomen más la iniciativa para desarrollar nuevas zonas de suelo urbanístico. Una de las zonas donde no está previst0, de momento, proyecto de urbanización, tras años en los que casi estuvo a punto de realizarse es la Ensenada de San Miguel, donde siguen en cultivo cientos de hectáreas de suelo rústico. 


Uno de los revulsivos para el crecimiento de Almerimar, que ha experimentado dientes de sierra de desarrollo en las últimas décadas, es el Puerto Deportivo, cuya concesión está próxima a vencer. En opinión de residentes, la dársena necesita nuevas inversiones en el Club Náutico con nuevos proyectos de modernización de locales de hostelería y de otros sectores económicos.



Almerimar no ha dejado de crecer en los últimos años en número de ejidenses empadronados en la urbanización procedentes del núcleo principal del municipio.


Almerimar nació a partir de 1967 como un Centro de Interés Turístico Nacional promovido por el empresario palentino Agustín González Mozo sobre 500 hectáreas.


Se asoció a la promotora británica Mac Alpine y empezó a comprar antiguos pastizales a ganaderos y agricultores mediante expedientes de dominio hasta desmadejar un puzzle 1.500 hectáreas. Muchas de ellas fueron adquiridas a las empresas Adralmería Española y Unión Salinera y después fue vendiendo, a su vez, a Gustavo Bueno, entre otros, para constituir el germen de ‘Tierras de Almería’.


En ese tiempo, el proyecto aún no se llamaba Almerimar sino ‘Oasis de la costa del sol’, en tiempos del alcalde de Dalías, Ramón Callejón, cuando El Ejido aún no existía como municipio. Su lema era “en Almería son se venden planos, se venden realidades”.


Los años dorados de la Urbanización

El arquitecto que dejó su huella en todo ese complejo fue Julián Laguna y el diseñador del campo de golf el americano Ron Kirby. La empresa constructora fue Laing y el autor del proyecto del Puerto deportivo Rafael  Segovia. Los financieros de la macrooperación urbanística fueron el Banco Catalán de Desarrollo, el Banco Coca y el Banco Atlántico y en 1976 se iniciaron los trabajos con una inversión en la primera fase de más de mil millones de pesetas. Fueron años en los que se fueron abriendo los establecimientos pioneros de la urbanización: el Tiburón, el Segoviano, la discoteca Pirámide, el Club Playa del mexicano Mauricio Cervantes, yerno de aquel afamado doctor alemán Kremer.

 

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