Huércal-Overa

Cuarto aniversario del nacimiento de la Calle Mayor de Huércal-Overa

Hace ya 400 años el Concejo local aprobó la racionalización del tramo

Vista panorámica del municipio de Huércal-Overa.
Vista panorámica del municipio de Huércal-Overa. La Voz

Fue el 28 de octubre de 1621, hace ya 400 años, cuando en Huércal-Overa se produjo un hecho en apariencia menor, pero que tiene una importancia capital en la que sería su configuración espacial definitiva. Ese día, el Concejo local aprobó la racionalización del tramo del Camino Real de Lorca a Cuevas de Almanzora a su paso por el casco urbano huercalense.


Los límites del pueblo entonces iban, por el este, donde radicaba la iglesia parroquial antigua, desde lo que actualmente es el residencial Huertos del Castillo hasta las primeras casas que se agrupan en la entrada meridional de la carretera nacional; la hoy Plaza del Gobernador marcaba el confín septentrional; el barrio de la Salud, con los edificios del ayuntamiento y pósito de trigo, hasta el barrio de las Alfarerías señalaban el sur, y el oeste era delineado por el dicho camino de Lorca hasta su salida hacía el Almanzora por la Cuesta del Molino.


El periodo de prosperidad que comenzó con siglo XVII, llevó a que el pueblo se ensanchara por la parte de NO, tomando como base el antiguo Calvario y dando lugar al barrio de Arriba o del Santo Sepulcro. Paulatinamente fue despoblándose la zona sudoriental, es decir, el barrio de la Salud. Buscaban los huercalenses un emplazamiento más alto y llano que protegiera sus casas de las regulares avenidas de agua. Nos cuenta el historiador local Enrique García Asensio que “como los vecinos no guardaron orden ni concierto en las nuevas edificaciones, en el Cabildo de 28 de Octubre de 1621, se trató del particular, consignando como algunos habían tomado solares y puesto mojones a su libre albedrío, con daño y perjuicio del Lugar; y en su virtud, el Concejo acordó señalar una Plaza y una Calle, cuya plaza y calle fueron del Mesón y Larga”. Nacen la Plaza del Mesón y la calle Mayor, que como vemos también es conocida como calle Larga e incluso la tenemos también documentada como Corredera en el siglo XVIII. A partir de este momento y tomando como eje de ordenadas el antiguo camino que salía para la ciudad de Granada se abordó el trazado regular de las nuevas calles, que desde entonces fueron rectas y espaciosas, contrastando con la sinuosidad y estrechez de las antiguas. De estas últimas quedan en nuestro tiempo como reliquias las calles Salud y Huertos. 



A medida que el barrio del Santo Sepulcro iba creciendo, hacía allí se trasladaron los principales edificios religiosos y civiles de la villa: la nueva iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción (consagrada en 1739) y la casa curato, el ayuntamiento, la tercia, el pósito… Luego, a finales del siglo XIX, se erigirán alrededor de la plaza de la Iglesia, dos instituciones socio-culturales en aquel tiempo de gran raigambre en el pueblo: el casino principal y la sociedad cooperativa. Queda la calle Mayor, por tanto, como un espacio periférico y residencial, donde abundan las típicas casas huercalenses de dos pisos y cámaras, con puerta principal flaqueada por dos miradores. 


Ser una de las principales arterias de la Semana Santa huercalense convierte a la calle Mayor en un espacio característico de la villa. Lo fue ya desde el primer trazado procesional que conocemos, el que saliendo de la Iglesia parroquial tomaba la calle Jesús (hoy Antonio Beltrán), y pasando por la calles Mayor, Granada e Iglesia, volvía al templo. Las calles largas y anchas eran perfectas para el lucimiento de los cortejos procesionales cada vez más extensos y ricos que aparecieron con el Barroco y que han dado fama al pueblo de Huércal-Overa.



Por lo que respecta a la Plaza del Mesón, desde 2013 lleva el nombre del actual obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, que nació allí. Fue la plaza pública de la villa, hasta bien entrado el siglo XIX, donde se publicaban a voz de pregonero los acuerdos del Ayuntamiento y donde se sacaban a pública subasta los pastos excedentes del término municipal, para que vinieran los ganados de las comarcas granadinas a herbajear en invierno, a hacer el invernadero, como se decía entonces. Asimismo, la Plaza del Mesón es un enclave fundamental de las procesiones de Semana Santa, aunque se perdió su momento más protagonístico: el Domingo de Ramos, en la desaparecida Procesión del Resucitado, allí se encontraba Jesús con su Madre y se saludaban con tres reverencias. 

 

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