El nuevo (y esperado) ‘boom’ almeriense

Varios pueblos se encuentran trabajando en la recuperación de yacimientos arqueológicos

Un taller celebrado días atrás durante las excavaciones en el cerro del Espíritu Santo de Vera.
Un taller celebrado días atrás durante las excavaciones en el cerro del Espíritu Santo de Vera. La Voz
Guillermo Mirón / Opinión
07:00 • 19 jun. 2021

Desde hace unos años ha ido despertándose sin hacer ruido un nuevo ‘boom’ en el Levante y el Almanzora. Esta vez, se trata de una ‘ola’ muy diferente a la de la primera década de este milenio, cuando la burbuja inmobiliaria llenó de ladrillo los pueblos y campos.

En esta ocasión, más que poner ladrillos se trata de descubrirlos. Si hace diez años nos hubieran asegurado que existen en nuestros pueblos hasta cinco excavaciones o trabajos arqueológicos de envergadura al mismo tiempo, habríamos tenido que comprobar al menos un par de veces si es realmente agua lo que hay en nuestro vaso.

La comarca del Levante y el Almanzora ha pasado en unos lustros de la desidia a albergar descubrimientos impresionantes en sus parajes. Uno de los más espectaculares ha sido el de una mujer almeriense de aproximadamente 4.000 años de antigüedad que vivió en la antigua Macael, conocida como Macael Viejo. Murió con una avanzada edad (en torno a los cincuenta años) y su esqueleto ha sido hallado recientemente. 



Descubrimientos
Las enfermedades propias de su edad y con las que convivió durante años son una muestra de que, en pleno Neolítico, las sociedades existentes cuidaban de sus mayores. “Nos habla de la cohesión del grupo y los cuidados que debía dar el grupo a esta mujer”, señala Santiago Moreno, director general del proyecto.

En los últimos años la necesidad de que los vecinos (ya llegarán los turistas) conozcan su propio patrimonio no se da tan sólo una vez que los trabajos han finalizado. Durante las excavaciones arqueológicas, se ha convertido en habitual la realización de talleres que convoquen a vecinos al mismo tiempo que los profesionales realizan su labor.

Una manera de concienciar a la ciudadanía desde un punto de vista privilegiado y que ya se está realizando en la que se ha convertido en la primera excavación profesional que se realiza en el cerro del Espíritu Santo donde se encuentra la Vera medieval, Bayra, reducida a escombros en el trágico terremoto de 1518. Algo similar viene sucediendo en Mojácar desde la primera excavación realizada en la que era la antigua ubicación del pueblo mojaquero allá por el siglo XII. En el verano de 2019, a la vez que descubrían restos cerámicos, de viviendas y otras estructuras, la población del pueblo fue partícipe de los trabajos mediante diversas actividades y visitas.

Pero sin duda, uno de los proyectos más ambiciosos es el de la puesta en valor de El Argar de Antas. El plan 2020-2030 contempla la recreación de viviendas argáricas, un museo o un sendero argárico que conectará las principales zonas arqueológicas, entre otras iniciativas.

Todos los proyectos anteriores tienen algo en común, más allá de recuperar patrimonio histórico de un valor incalculable. Todos han formado parte de la programación de las Jornadas Europeas de Arqueología celebradas estos días en el Museo de Almería.

El Levante y el Almanzora han copado buena parte de las conferencias convirtiéndose incluso en un ejemplo en el que otros pueblos pueden mirarse. Sin que haya estado presente en las mencionadas jornadas, merece la pena recordar otro proyecto como el que afecta a uno de los mayores yacimientos  de carácter minero de España. Toda una mina romana de espejuelos ‘lapis specularis’ situada en Arboleas por cuyo interior no dejaban de desfilar hace 2.000 años trabajadores del Imperio Romano. El Ayuntamiento, que lleva años asumiendo en solitario la recuperación de este espacio y espera que este mismo año se pueda abrir al público.



Futuro
Queda mucho por hacer, está claro. No hay más que ver los restos de la Albox medieval esparcidos por el suelo o la incertidumbre acerca del futuro yacimiento de Baria, en Villaricos.  Y por supuesto, quedan decenas de yacimientos esperando que alguien de el primer paso y comience a soplar todo el polvo y la tierra que los cubre.

Sin embargo, lo importante aquí (como en las inauguraciones modernas) puede radicar en poner la primera piedra. Porque, como apuntaba recientemente el periodista Manuel León, “nadie ha calculado todavía, por la dificultad técnica que entraña, lo que reportaría al PIB provincial poner en valor solo una cuarta parte de esas reliquias de nuestro pretérito”. Quizás la única manera de que más administraciones y municipios se sumen a este auge sea comprobar que, además de recuperar su historia, quienes ya lo han hecho se han encontrado con su pasado y con un futuro mucho más prometedor que cuando estos restos se ocultaban varios metros bajo tierra.








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