El ave marina más pequeña recorre 1.500 km para comer en Alborán

El paíño realiza los viajes más largos de las especies de su entorno en tan solo 3 o 4 días

El paíño mediterráneo, a pesar de su pequeño tamaño, recorre miles de kilómetros. Foto de Víctor París (SEO/Birdlife).
El paíño mediterráneo, a pesar de su pequeño tamaño, recorre miles de kilómetros. Foto de Víctor París (SEO/Birdlife).

El paíño mediterráneo (Hydrobates pelagicus melitensis), con un tamaño de entre 14 y 18 centímetros (similar a un gorrión) y un peso de solo 28 gramos, es el ave más pequeña del Mediterráneo. Sin embargo, a pesar de su vulnerable apariencia, realiza los viajes más largos entre todas las aves marinas de su entorno para proveerse de alimento durante su periodo de incubación. Un viaje que les lleva hasta el Mar de Alborán, siendo sus aguas profundas la zona preferida por el pequeño paíño para alimentarse. 


Esta es, según informa la Sociedad Española de Ornitología, SEO Birdlife, la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores españoles e italianos, liderados por Andreu Rotger, del Museo delle Scienze de Trento (Italia), en su estudio publicado en Ardeola, la revista científica de SEO/BirdLife.


Los autores han revelado también la principal zona de alimentación, que se restringe a las aguas profundas del mar de Alborán y los Cañones de Cartagena, siendo Alborán el área principal, concentrando el 20% de las localizaciones de búsqueda de alimento. “No todos los individuos recorrieron los mismos kilómetros en la épica tarea de buscar comida en aguas profundas, sino que mostraron una alta variabilidad en la duración de los viajes de alimentación (entre 1 y 4,5 días) y en la distancia recorrida, que osciló entre 303 km y 1.726 km, cubriendo casi la totalidad del suroeste del Mediterráneo”, explica Rotger.


“Estos resultados sugieren que el paíño mediterráneo podría estar alimentándose cubriendo distancias mayores que sus parientes atlánticos, e incluso, en general, distancias más largas que otras aves marinas mediterráneas como las pardelas cenicientas y balear”, subraya el investigador.



Los resultados de este estudio han evidenciado la importancia del mar de Alborán (entre las costas andaluzas y las africanas) como un lugar clave para la conservación del paíño mediterráneo, particularmente por el papel que juegan como lugar de alimentación. No hay que olvidar que se trata de una zona altamente productiva debido a la proximidad y entrada de agua fría del Atlántico, apreciada por los paíños a pesar del coste energético que supone hacer estos largos viajes desde su colonia.


En España, el paíño se considera uan especie ‘vunerable’ según el Libro Rojo de las Aves de España, donde se estima que existen unas 5.000 parejas reproductoras repartidas por el Cantábrico, Galicia, la costa mediterránea, islas Baleares y el archipiélago canario. 


El pájaro tormenta: longevo y monógamo

El paíño europeo emplea la mayor parte de su vida en el agua, visitando solo sus colonias durante la estación reproductora. A pesar de su pequeñez, esta ave puede vivir más de 30 años, mantiene una pareja de por vida y muestra alta fidelidad al nido. Únicamente ponen un huevo, que es incubado durante 40 días por ambos progenitores, que comparten cuidados y responsabilidades parentales, y se reproducen en colonias, ubicadas en pequeñas islas libres de depredadores. Sus patas cuelgan rozando el agua al volar, por lo que parece que fuesen brincando sobre las olas. A pesar de su aparente fragilidad, soporta sin problemas el oleaje y se le asocia a temporales, por lo que también se le conoce como pájaro de tormenta.


 

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