El Ejido

El Código ECMO salva tres vidas en su primer año en el Hospital de Poniente

La oxigenación mediante membrana extracorpórea es el último recurso en casos muy críticos

Los doctores Antonio Cárdenas, Francisco Cañabate y Emilio Robles-Musso, junto a enfermeras de la UCI.
Los doctores Antonio Cárdenas, Francisco Cañabate y Emilio Robles-Musso, junto a enfermeras de la UCI. La Voz

Un año después de la implantación del Código ECMO en el Hospital de Poniente, integrado en la red coordinada por el Hospital Virgen de las Nieves de Granada, el centro hace balance de las intervenciones y de su éxito. Durante 2019 tres pacientes recibieron este tratamiento tan complejo y todos fueron casos de éxito.


El Código ECMO es un sistema terapéutico conocido como sistema de oxigenación por membrana extracorpórea. Es decir, que proporciona oxígeno a la sangre a través de la implantación de una membrana artificial que, con el tiempo, y dependiendo del paciente, terminará retirándose en la mayoría de los casos. Este método es muy complejo, tanto por su sistema de aplicación, como por la estandarización de pacientes. 


En este sentido, el doctor Antonio Cárdenas Cruz, responsable de la implantación del código en el Hospital de Poniente, explica que “se trata de un método que aplicamos en casos de pacientes muy graves en los que ya hemos agotado todas las alternativas y métodos terapéutico”. Sin embargo, aún dentro de estas premisas, Cárdenas recuerda que no todas las personas en esa situación serán candidatos al método.


Concretamente, hay dos tipos de patología que pueden beneficiarse de este método, “por un lado, aquellas patologías relacionadas con la esfera cardiológica, y por otro, problemas respiratorios muy graves que no han respondido a otros métodos convencionales”, explica el doctor Antonio Cárdenas. 


Es más, señala que en este sentido “son pocos los pacientes que podrán beneficiarse de este sistema, pero está demostrado que quienes lo hagan obtendrán grandes resultados, en la amplia mayoría de los casos”. 


Se trata pues, de una afirmación que se confirma por completo teniendo en cuenta la experiencia del hospital, que en un año sólo ha intervenido en tres casos, consiguiendo el 100% de éxito.


Procedimiento
Como ya se ha reseñado, la aplicación del Código ECMO consiste en un procedimiento muy complejo, aunque en términos temporales todo el protocolo se lleva a cabo en cuestión de horas debido al riesgo de fallecimiento de los pacientes.  


Así, una vez que el paciente ingresa en la UCI del Hospital de Poniente, se evalúan una serie de parámetros que sirven como indicadores para determinar si es susceptible o no del tratamiento en cuestión. Una vez que los facultativos del centro determinan que sí, activan el Código ECMO que, a su vez, debe aprobarse en la unidad especializada del Hospital Virgen de las Nieves.


Si la respuesta del centro coordinar es afirmativa, se trasladan desde Granada un cirujano cardiovascular, un médico especialista en medicina intensiva y un enfermero perfusionista, junto con sus respectivos residentes, además de otro médico, otro enfermero y un técnico especializados en traslados, que llegan al Poniente en dos UCI móviles. De manera que se trasladan ocho personas, junto con todo el material necesario. Hasta este punto el tiempo de se encuentra en torno a una hora, que se suma al tiempo de viaje desde la provincia de Granada.


La intervención
Mientras el equipo granadino llega al Poniente almeriense, el hospital receptor prepara al paciente, el quirófano y el circuito por el que deberán pasar los sanitarios, la maquinaria y el enfermo, una vez tratado. Así, no sólo se ven implicados especialistas, auxiliares, enfermeros y técnicos, sino que también participa personal de seguridad y de otras áreas del hospital como el banco de sangre. 


Una vez en el quirófano, la intervención dependerá de si se trata de una patología respiratoria o cardiovascular. En el primer caso se “extrae la sangre del paciente que pasa por el sistema de oxigenación por membrana eliminando el Dióxido de Carbono y aportándole oxígeno y se vuelve a introducir de nuevo”, cuenta Cárdenas. En el segundo supuesto “la máquina de ECMO suple la función cardíaca que el paciente ha perdido”. 


En ambos casos, la aplicación del método ECMO aspira en última instancia, tras la recuperación necesaria y que variará en el tiempo, a que el paciente tratado recupere la capacidad de respirar o de bombear la sangre por sí mismo gracias a un método sin cual habría fallecido inevitablemente.  

 

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