Fondón

Fuente Victoria celebra el rescate de los ‘Alcaldillos’ 30 años después

La corporación municipal recupera todo el programa de actividades, incluido el ‘baile de pujas’

Imagen de hace 30 años en Fuente Victoria.
Imagen de hace 30 años en Fuente Victoria. La Voz

A las 10.00 h de la mañana del día de los Santos Inocentes dio comienzo un pleno extraordinario en el municipio de Fuente Victoria: dos ‘alcaldillos’ recibieron la vara de mando de manos del alcalde quien, testimonialmente, les concedió el control y gobierno del pueblo durante un día. 

 

Fuente Victoria celebró ayer el 30 aniversario de la recuperación de la tradición de los ‘Alcaldillos’, una fiesta que, según explica el primer edil de la localidad alpujarreña, José Manuel Montero, es única en la comarca y casi lo es en la provincia: “también se celebra en Vélez Rubio, pero el formato es diferente”, manifiesta. 


 La labor de este singular personaje, detalla Montero, es sencilla: tienen potestad para parar a todos aquellos que pasen por el pueblo, pedirles un donativo y, si no colaboran, “imponer las multas que quieran”, una sanción que tanto vitorinos como visitantes suelen recibir “con buen humor”, afirma el alcalde.


Donativo

Los alcaldillos también se suman a las ‘cuadrillas de ánimas’,  que van puerta por puerta cantando ‘coplillas tradicionales’: “A las ánimas benditas no se les cierra la puerta, se les dice que perdonen y ellas se van tan contentas”, reza una de las letras que anima a los vecinos a dar un donativo. 


Después de tres décadas, los apenas doscientos vecinos de Fuente Victoria, la comisión de fiestas y la corporación municipal se han volcado para consolidar este día y han recuperado todo el programa de actividades que marcaba la tradición, desde una comida popular hasta el denominado ‘baile de pujas’ en el que, según explica Montero, “alguien puede dar dinero para que bailen dos personas y, si no lo hacen, pueden superar la puja o esperar que los alcaldillos les pongan una sanción”, detalla.


Fin solidario

De lo recaudado a lo largo del día, una parte se utiliza para sufragar los gastos de la fiesta, aunque el objetivo principal es que estas donaciones se destinen a fines solidarios. “Tradicionalmente, ese dinero se donaba a la hermandad de las ánimas, y ahora que no hay, lo dejamos en la parroquia”, explica el primer edil. Se trata de “colaborar todos con todos”, añade el alcalde, “de dar algo a la gente del pueblo y luego colaborar a través de la parroquia”. Montero, quien fue alcaldillo en dos ocasiones, quiso también obsequiar a todos aquellos voluntarios que, durante los últimos 30 años, dedicaron su tiempo a este día con una placa con la caricatura del personaje. 


“La broma es la esencia de esta fiesta”, relata Montero, “y esas dos figuras de los alcaldillos también forman parte de la identidad que nosotros tenemos como pueblo”, concluye. 

 

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