Parascandola: “Al ver mis fotos, muchos norteamericanos creen que es Arizona“

Fotógrafo y epidemiólogo norteamericano afincado en Washington DC, con raíces familiares en Almería (el pintor y escultor de Alhabia Federico Castellón era su tío abuelo), Mark Parascandola (Madison, Wisconsin, 1968) ha rastreado la huella de los rodajes que acogió nuestra provincia durante la edad dorada en el libro de fotografías Once Upon a Time in Almería: The Legacy of Hollywood in Spain, que este martes 14 de noviembre se presenta en la Diputación Provincial dentro del XVI Festival Internacional de Cine de Almería.


70 imágenes a color (algunas vistas en una exposición homónima y otras inéditas), una introducción a cargo de Alex Cox (Directos al infierno) y un texto del propio Parascandola sobre la Almería de la época forman parte del libro, editado en Estados Unidos por Daylight Books y llegará a Europa, incluyendo España, en diciembre.


¿Cuándo es consciente de que Almería es un gran decorado de cine?
De niño, veníamos a España para ver a la familia cada cierto tiempo. Recuerdo visitar con ellos el Mini-Hollywood de Tabernas, hacernos fotos y jugar a que estábamos en nuestra propia película del Oeste. Sin embargo, no fue hasta mucho después cuando fui consciente de la rica historia cinematográfica de Almería. Fue hace una década, ya de adulto, cuando comencé a visitar, fotografiar e investigar las localizaciones cinematográficas de la provincia.


Sus imágenes suelen mostrar un Oeste ‘fantasmal’: espacios vacíos, a menudo sin vida o con personajes que los cruzan en movimiento, edificios y construcciones deshabitadas. ¿Por qué esa elección de mostrar las ‘ruinas’ de la época dorada del western? ¿Es, quizás, una forma de decir que aquello no regresará?
He querido mostrar los decorados como una especie de ‘ciudad fantasma’ para evocar la historia de una era que vino y se fue. Aunque Almería continúe siendo una localización de cine, no lo es con la misma intensidad que entonces. Durante los 60 y los 70 se dieron un conjunto de circunstancias excepcionales que facilitaron aquella explosión: el interés del régimen de Franco por promover la inversión extranjera, el crecimiento del turismo masivo en España, el nacimiento de las coproducciones y los estudios de Hollywood recurriendo cada vez más a productores independientes para encontrar localizaciones exóticas a costes reducidos.


Me he centrado en los decorados y en el paisaje que los rodea para evocar esta historia aunque el libro también incluye imágenes de turistas, especialistas y producciones actuales para documentar la vida que aún tienen hoy estos escenarios.



¿Cómo abordó el régimen de Franco el desarrollo de Almería como escenario de rodajes internacionales?

Almería fue excluida del desarrollo del turismo masivo de la Costa del Sol y fue marginada durante el régimen de Franco. Durante los años de Hollywood en España, Almería seguía siendo una de las provincias más pobres. Y aunque era un foco de interés para los cineastas, el Gobierno no cumplió su promesa de construir estudios de cine permanentes ni otras instalaciones.




Como estadounidense, ¿qué siente al ver en la pantalla la Almería de sus antepasados como si formara parte de la historia de su país?
Me resulta extraño ver Almería en la pantalla encarnando una parte del Oeste americano. Cuando he mostrado mis fotografías de Almería en Estados Unidos, muchos norteamericanos dan por hecho de que son escenarios de Arizona, y se sorprenden mucho cuando descubren que están en España. Eso demuestra cuánto han influido estas películas en nuestra visión de lo que fue el Oeste.


En Hasta que llegó su hora, Leone une para siempre dos ‘escuelas’ rodando tanto en Almería como en Monument Valley (el ‘spaghetti’ y el western canónico de Ford se dan así la mano). ¿Es su western favorito de los rodados aquí?

Los westerns rodados en Almería en los 60 y 70, sobre todo la obra de Sergio Leone y de otros directores italianos del ‘spaghetti western’, marcaron una clara diferencia con los westerns clásicos de John Ford y John Wayne. Las películas de Leone y Sergio Corbucci eran mucho más oscuras, solían difuminar la línea tradicional entre el bien y el mal. Muchos críticos de la época denunciaron la violencia de aquellos filmes pero fueron inmensamente populares.


Por eso es tan sorprendente ver la yuxtaposición de Monument Valley, maravillosamente rodado por Ford, y el desierto de Tabernas, el principal escenario de Leone. Las dos aparecen juntas en Hasta que llegó su hora. Esta y El bueno, el feo y el malo están entre mis westerns favoritos y son memorables por el uso de decorados originales construidos en aquellos escenarios naturales y en los paisajes desérticos de Tabernas.


Pero no solo fueron los westerns los que hicieron un gran uso de aquel paisaje. Mi película favorita de todos los tiempos es Lawrence de Arabia. Además de ser un filme monumental y visionario, fue la primera gran superproducción rodada en Almería. Menos conocida es El reportero, que Antonioni rodó en 1975 con Jack Nicholson. Además de rodarse aquí, parte de la historia transcurría en Almería, incluyendo un plano secuencia hacia el final que mostraba una plaza de toros cerca de la costa.


¿Es realmente conocida hoy en Estados Unidos Almería como escenario cinematográfico? ¿El aficionado la vincula a Lean, Leone, Spielberg…?

Puede parecer sorprendente pero Almería es prácticamente desconocida para la mayoría de norteamericanos. Algunos aficionados al western saben que Sergio Leone rodó en España pero muy pocos saben dónde están las localizaciones concretas o que aún es posible visitar algunos de los viejos poblados del Oeste. Con suerte, el libro ayudará a cambiar esto y hará que la gente sea más consciente del enorme legado de la industria del cine internacional en Almería.


La foto que encabeza esta entrevista es obra de Mark Parascandola y está incluida en la serie 'Once Upon a Time in Almería'.

 

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