Cabo de Gata, un tesoro en el que olvidar el transcurso del tiempo

Sus playas, sumadas a sus núcleos urbanos, alejan al visitante del bullicio y el estrés

Playa de Las Negras.
Playa de Las Negras. La Voz
La Voz
07:00 • 04 jun. 2021

Estar en una playa de aguas cristalinas, arena limpia, con apenas unos pocos grupos de personas alrededor y, después, comer rodeados de casas blancas, aroma a pesca y la mejor gastronomía es algo que solo el Parque Natural de Cabo de Gata puede ofrecer. Este enclave lucha todos los años por permanecer impasible al paso del tiempo, aunque para ello deba luchar contra el inversor que solo busca plantar ladrillos en sus preciosos valles o limitar el acceso de vehículos a las playas más demandadas. 



Precisamente esta capacidad de regulación es lo que llama la atención de almerienses y visitantes, que ven en este lugar un extraño emplazamiento que no ha sucumbido al boom de la construcción ni a la masificación de turistas. Si bien es cierto que los meses estivales, de temporada alta, Cabo de Gata se llena de bañistas, no es menos verídico que, durante el resto del año, es un paraíso en el que poder desconectar de todo.



Sus núcleos urbanos, encabezados por San José y seguidos de Las Negras, La Isleta del Moro, Agua Amarga o la propia barriada de Cabo de Gata, son lugares donde la tradición marinera se respira a cada paso y las construcciones guardan una sorprendente armonía con el mar y el paisaje.



El azul del Mediterráneo y el ocre de los valles y montañas se mezclan con el blanco impoluto de las casas para crear un ambiente idílico en el que olvidarse del transcurso del tiempo. Pero son sus playas y calas, sin duda, lo que más llama la atención.



Mónsul, Los Genoveses, el Playazo, Los Muertos, el Plomo, Cala Enmedio, la Media Luna, Cala Arena, la playa de San Miguel Cabo de Gata que se extiende hasta La Fabriquilla... se necesitaría un buen rato para enumerar los tesoros que el litoral del Parque Natural ofrece.



Playas y calas muy dispares, de diversa longitud, acceso y profundidad, pero con un denominador común: su capacidad para hacer que el bañista experimente la sensación de evasión y desconexión tan demandada hoy en día. Un tesoro que entre todos debemos cuidar para que siga impasible al tiempo.





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