Los primeros costaleros de Almería: sale el Rosario

Test de antígenos y certificado de vacunación para la primera cuadrilla de costaleros

Ayer volvió el veneno a la calle. No un veneno que se ajuste a lo definido por la RAE (no es nocivo, ni negativo), sino uno que, simplemente, puede cambiarte la vida.


Ayer, los más pequeños de Almería vieron por primera vez en Almería a un costalero. A una cuadrilla entera, de hecho. Y, quién sabe, quizás entre los más pequeños ha empezado a circular ya ese veneno que no es sino el deseo de ser costalero el día de mañana, de forma que esa singular forma de ser los pies de Dios -o su madre, en este caso-, siga pasando de generación en generación, como viene sucediendo en Almería desde hace ya unas cuantas décadas.


Venenos aparte, todo transcurrió según lo previsto. Pasadas las cuatro de la tarde, los hombres que conforman la cuadrilla del Rosario de la Hermandad de la Macarena estaban citados en el templo parroquial de San Ildefonso para hacerse un test de antígenos con el que confirmar que no había ni rastro del coronavirus en un grupo que, siempre con mascarilla, pasaría las siguientes horas hombro con hombro.



El Rosario

Más tarde, los hermanos de la Macarena que formarían el cortejo accedían al templo. Para ello habían presentado previamente -al igual que los costaleros- su certificado de vacunación y sus datos para tener localizados a todos los miembros de una procesión que saldría a las seis en punto de la tarde, por la calle Nuestra Señora de las Mercedes.



De esta forma, y con todas las garantías posibles en plena pandemia, la cruz guía de la Macarena atravesó el dintel de la puerta de San Ildefonso encabezando un pequeño cortejo cerrado por la Banda de Música de Torredonjimeno.


En la presidencia, el hermano mayor de la Macarena, Adrián Martínez Carretero; junto al hermano mayor de la Santa Cena, José Rafael Aguilera Rodríguez y la concejala del Ayuntamiento de Almería, Ana Martínez Labella.


El canónigo de la Catedral Ramón Garrido y el padre Vasyl Diakiv y un grupo de acólitos precedían el motivo de todo lo que sucedió ayer en la Plaza de Toros: la Virgen del Rosario, sobre el paso macareno y con una cuadrilla de costaleros. Los primeros costaleros de la ciudad de Almería desde el inicio de la pandemia.


La levantá

“Por las Siervas de María, que siempre rezan para que sigamos bien. Y por las personas que no están, con el Covid este maldito”.


Con estas palabras, Francisco Javier Giménez López, ‘El Latas’, se convertía en el primer capataz de Almería levantando un paso portado por costaleros. Los primeros costaleros de Almería. Los que volverían a engatusar a los más pequeños con ese veneno que les hará soñar con futuras Semanas Santas, que ojalá sean como siempre.

Esta vez fue ‘casi’ como siempre: hubo costaleros, pero llevaban mascarilla en todo momento. La seguridad es lo primero.


Y ‘El Latas’ no lo vendía como un triunfo personal, ni tan siquiera de hermandad: “Estamos de enhorabuena todos los cofrades”, decía momentos antes de que se abrieran las puertas de San Ildefonso. 


Unas puertas que, por cierto, han sido testigo de los últimos costaleros y los primeros de Almería: si bien siempre se ha dado por ‘última’ procesión la del 12 de octubre de 2019 de la Esperanza, la cuenta tuitera @HCAlmeria recordaba que la última procesión con costaleros de Almería antes del inicio de la pandemia fue la de San Blas, desde San Ildefonso.


En cualquier caso, esto ya no va de últimos o primeros. Ya da igual. Ahora solo queda disfrutar de la normalidad cofrade, que ha llegado para quedarse. Los de ayer fueron los primeros costaleros de Almería. Ojalá nunca vuelva a haber una última cuadrilla.

 

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