El cambio climático y sus efectos en lagos y embalses

Enrique Moreno, que trabajó varios años en la Albufera de Adra, analiza el cambio hidrológico

Investigadores de C-HydroChange tomando muestras de sedimentos en la laguna de Gallocanta.
Investigadores de C-HydroChange tomando muestras de sedimentos en la laguna de Gallocanta. La Voz

Lagos y embalses desempeñan un importante papel en la dinámica del carbono a escala planetaria ya que en sus aguas y sedimentos tienen lugar intensas transformaciones biogeoquímicas de materia orgánica. Como resultado, mantienen un intenso intercambio de gases de carbono (CO2 y CH4, dos potentes gases de efecto invernadero) con la atmósfera y acumulan grandes cantidades de carbono en sus sedimentos, donde pueden permanecer  muchos siglos.


Los procesos biogeoquímicos que suceden en las aguas continentales están fuertemente regulados por las condiciones hidrológicas. Eventos extremos como sequías o desecación permanente de humedales pueden alterar la dinámica del carbono en estos ecosistemas, propiciando que aguas y sedimentos se conviertan en emisores netos de CO2 y CH4 a la atmósfera.


Los modelos de cambio climático predicen el aumento en la frecuencia e intensidad de las sequías en la región mediterránea, y nuestros ecosistemas acuáticos sufrirán importantes disminuciones en el volumen y renovación del agua. Como resultado, los procesos microbianos de respiración de materia orgánica pueden verse intensificados, favoreciendo las emisiones de CO2 y CH4 desde la superficie de lagos y embalses.


Este escenario hidrológico podría acelerar la desecación de muchos ecosistemas acuáticos, y grandes extensiones de sedimentos lacustres quedarían emergidos en contacto con el aire. La respiración microbiana de la materia orgánica almacenada en estos sedimentos es más eficiente en presencia de oxígeno, por lo que las tasas de emisión de CO2 desde los sedimentos hacia la atmósfera se verían también reforzadas. 



Tras un tiempo en la Albufera de Adra, coordino el proyecto C-HydroChange de la Universidad de Málaga, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y en el que participan también la Universidad de Barcelona y el Instituto Catalán de Investigación del Agua, con el fin de profundizar en el impacto del cambio hidrológico sobre la dinámica del carbono de lagos y embalses, prestando especial atención a las emisiones de gases de efecto invernadero. Los resultados permitirán conocer mejor el papel de las masas de agua continentales en el ciclo global del carbono y definir estrategias de gestión adaptativa para mitigar los impactos del cambio climático sobre ecosistemas acuáticos.


 

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