Déficit hídrico: ¿se está secando Almería?

El sector agrícola y también el consumo humano siguen acusando la falta de agua

El agua es un recurso indispensable para la agricultura almeriense.
El agua es un recurso indispensable para la agricultura almeriense. La Voz

Ya lo sabemos, el agua es un bien necesario para el ecosistema natural y los seres que habitan en él. Su escasez o falta de disponibilidad es lo que se considera déficit hídrico.


La carencia de agua en la provincia es ya un mal endémico que no sólo afecta al modelo productivo de la agricultura intensiva, imperante en toda la zona, sino en ocasiones también al consumo humano.  


Los datos aportados por los distintos agentes implicados revelaban el pasado mes de julio que el déficit hídrico en Almería se sitúa en torno a los 230 hectómetros cúbicos, con una situación especialmente crítica en el Levante y el Almanzora.


El déficit de agua apunta a que la cantidad existente no es suficiente para satisfacer la demanda en un momento concreto, mientras que la escasez se refiere a las oscilaciones naturales que experimenta la cantidad de agua disponible en ríos o pantanos. La sequía, por su parte, se produce cuando hay un déficit hídrico que afecta a la vegetación y limita la producción de los suelos.  



El desequilibrio entre la oferta y la demanda de agua tiene algunas consecuencias que se traducen en el desacuerdo de los usuarios para cada actividad, la limitación de su uso y el estrés hídrico, que causa daños sobre los animales y la vegetación o sobre el agua existente, que termina siendo sobreexplotada o incluso contaminada.


En ese sentido, la escasez de precipitaciones, junto al cada vez más acuciante cambio climático, generan siempre un ambiente de preocupación en el sector agrícola almeriense, habituado ya a sobrevivir en medio de la batalla por la falta del esencial líquido elemento.


Comarcas

La Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente denuncia el déficit hídrico de la zona y propone planes para que el acuífero inferior pueda ir recargándose de manera natural. Se espera recuperar el 10% de agua para 2024 y el 20% para 2027.


Los regantes de Níjar hablan de la clausura de acuíferos para 2022 con un horizonte de 2027 debido a la falta de agua. Para ellos, la solución pasa por la ampliación de la desaladora de Carboneras. Y en la comarca del Almanzora siguen defendiendo la necesidad de los trasvases entre cuencas, como los que llegan a la zona desde el Negratín o el Tajo-Segura. Todos ellos siguen pidiendo el apoyo unánime de todas las administraciones para que exista un consenso claro que permita la gestión eficiente y responsable de este preciado recurso.


 

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