Mujeres Cofrades: Amor a su hermandad

Lola Fernández Mingorance es hermana mayor del Amor

Miembros de la corporación municipal y de la hermandad del Amor durante el acto de descubrimiento de la placa de la calle del Cristo del Amor.
Miembros de la corporación municipal y de la hermandad del Amor durante el acto de descubrimiento de la placa de la calle del Cristo del Amor.

La protagonista de la sección hoy es Lola Fernández Mingorance y actualmente es la hermana mayor de la cofradía del Amor. Su vínculo con la hermandad se fue forjando poco a poco, año tras año por el poder de atracción que ejercía la Semana Santa, pero sobre todo la procesión del Amor, en uno de sus hijos. Afincada inicialmente en Granada tras haber cursado la carrera de Biología, finalmente se produciría el traslado del núcleo familiar de regreso a Almería en 2004 y fue a partir de ese momento donde la llama que habían prendido en su corazón los titulares del Amor, fue creciendo a mayor velocidad.

 

Entró en contacto con la vida diaria de la hermandad de forma progresiva. Ella describe el proceso como el de ir subiendo los peldaños de una escalera: cofrade, vocalías, cargo como  primera teniente y, finalmente, hermana mayor. La responsabilidad y la dedicación va ampliándose a cada paso y el nivel de compromiso personal adquirido tiene que ir aumentando al mismo ritmo. Lola entiende que cada persona asume los cargos voluntariamente y, del mismo modo, debe realizar un ejercicio de responsabilidad, de conocer cuáles serán las exigencias del mismo y de estar dispuesto a dar la talla. 


Un aniversario para el recuerdo



Desde diciembre de 2018 ocupa su actual cargo en la directiva del Amor y nos relata que ha sido un tiempo muy intenso donde, además de la gestión habitual de la hermandad, ha tenido lugar la celebración del 75º aniversario fundacional de la misma, con el incremento de carga de trabajo que ello conlleva para todos los miembros de la junta y de los cofrades implicados activamente.

 

Muchas actividades tuvieron lugar con motivo de la celebración de la efeméride, como conferencias, excursiones para colegios, la exposición de enseres en el patio de luces de la Diputación de Almería o la procesión extraordinaria. Sin embargo, la que ha tenido un significado más especial para Lola ha sido la que tuvo lugar a principios de marzo, antes de que el curso habitual de la Cuaresma se viera truncado por la emergencia sanitaria en la que nos encontramos, y se trató de la designación por parte del Excelentísimo Ayuntamiento de Almería de la calle del Santísimo Cristo del Amor. Su significado adquiere aún más sentido al comprobar que la calle en cuestión se ubica en el flanco este de la iglesia de San Sebastián y que precisamente tras ese muro del templo se encuentra la imagen que tallara el artista almeriense Jesús de Perceval. 


En cuanto a los preparativos de la salida procesional de este año, parte del trabajo realizado no podrá verse en la calle este Martes Santo, como la restauración de su estandarte, el tallado de un nuevo costero, una nueva parihuela, los borlones del paso de palio… pero otros proyectos en los que se encuentran inmensos sí que han dado sus frutos y seguirán haciéndolo cuando retornemos a la normalidad, entre ellos, la adecuación de un nuevo local contiguo a la actual casa de hermandad para poder desempañar mejor las labores de gestión administrativa. 


El valor de la experiencia

Dentro de esta labor constante a lo largo del año, surgen en nuestra conversación referencias al resto de personas que, codo con codo, aportan su esfuerzo para que los proyectos puedan ir haciéndose realidad. Uno de estos pilares fundamentales para Lola es el hecho de que en la actual junta de gobierno se encuentran ocupando diferentes puestos hasta un total de cuatro exhermanos mayores, algo que para ella es un importante respaldo ya que todas las experiencias que ellos ya han vivido se mantienen muy presentes para poder gestionar el hoy a la luz de la sapiencia de tantos y tantos años superados. 


Como contrapunto a tanta experiencia, pero igualmente importante para el futuro de una hermandad, destaca actualmente la labor que realiza el grupo joven para contribuir a que los planes actuales puedan ser una realidad mañana. Colaboran de forma constante en todo lo que se les requiere y aportan ideas desde la frescura que les caracteriza por su media de edad. 


Todo lo mencionado, tanto el grupo humano del que se encuentra rodeada Lola actualmente como el trabajo que ya se ha realizado, hace que tenga ganas de seguir siendo hermana mayor durante los próximos años y para ello no dudará en presentar su candidatura cuando llegue el momento. 


 

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