Cine para reinventarse: la proyección de Abuelos alimenta sueños en El Acebuche

Una propuesta muy estimulante en el marco de ‘Fical Social’ de laCaixa

Encuentro del elenco del filme y la organización del festival con internos.
Encuentro del elenco del filme y la organización del festival con internos. La Voz

Les confieso que era la actividad a la que más me apetecía acudir como doble espectadora. Se trataba de la proyección en el Centro Penitenciario del Acebuche de una cinta recién estrenada y que ya viene precedida del beneplácito del público, que huele a éxito: 'Abuelos'.


El director de la prisión, Miguel Ángel de la Cruz, nos daba la bienvenida a un universo que, a primera vista, “no se parecía en casi en nada a la idea que precisamente las películas nos hacen tener de lo que es una cárcel”, destacaba una de las actrices del excelente reparto y que nos acompañaba para la ocasión, Eva Santolaria. 


Doscientos espectadores reclusos entres hombres y mujeres esperaban la proyección dentro de la sala, como se haría en cualquier cine de un centro comercial. El diputado de Cultura y Cine, Manuel Guzman, junto con uno de los directores del festival, David Martos, así como la directora de negocio de la fundación Caixabank en Almería, Mar Peláez, hacían los honores de la presentación y se congratulaban de esta 18º edición del Festival, donde repetía esta exitosa actividad en 'El Acebuche' como parte irrenunciable del programa.


'Abuelos'

Y comenzaba la película. Tragicomedia redonda, fiel reflejo de la sociedad española actual, donde el espíritu de superación es el verdadero protagonista. Como nos comentaría en el coloquio el joven director, Santiago Requejo, sobre esta su ópera prima, también podría haberse titulado 'Emprendedores'.  



La actriz Eva Santolaria y el director Santiago Requejo, con David Martos (en el centro), uno de los directores de Fical.
La actriz Eva Santolaria y el director Santiago Requejo, con David Martos (en el centro), uno de los directores de Fical.La Voz


Arranca esta historia en la España presente, donde la juventud representa el gran valor en sí mismo y a partir de los cincuenta te considera un trabajador caduco. Isidro (Carlos Iglesias) busca trabajo desesperadamente durante dos años, para concluir que ya está fuera de juego. 


De otro lado, sus dos mejores amigos y los otros dos pilares del argumento, Desiderio (Ramón Barea), y Arturo (Roberto Álvarez) le comprenden a la perfección. Un repelente gurú de marketing empresarial (Raúl Fernández de Pablo) será el encargado de guiarlos hacia la consecución del  proyecto emprendedor que se han propuesto como meta: una guardería. A partir de este triunvirato surge una serie de personajes corales que ponen en solfa una perspectiva muy interesante, el rol masculino contemporáneo. 


Con cuestiones tan profundas como cotidianas como: qué significa ser abuelo o qué significa ser padre, el guion aparta a las mujeres del primer plano de la historia, otorgándoles papeles de acompañamiento y dejándolos a ellos así, desnudos ante el gran signo de interrogación que deben abordar, casi con un sentido épico. 

 

En clave de humor se suceden sobre la pantalla sentencias tan importantes como que la edad no depende de la cronología sino de la actitud ante la vida y de las ganas que se le ponga a pelear por ello o la necesidad de reconocernos como un  equipo intergeneracional para poder crecer como comunidad. 


Para ello, uno/una debe de emprender su propio camino, que confluirá indefectiblemente con otros muchos. Pero es mejor partir sabiendo de antemano que posiblemente se llegará a otro puerto distinto al que se había puesto rumbo. Y quizá esa sea la auténtica chispa de la vida. 


La parte del reparto patrio de lujo que representan ellas: Eva Santolaria, Mercedes Sampietro y Ana Fernández, junto con la argentina Clara Alonso, aporta la réplica a estos emprendedores, que resultan ser a la postre estos tres maduros tan interesantes.


Coloquio

Y durante la proyección no pude evitar poner oído a los comentarios de mis compañeras de sala. Yo estaba sentada delante de las presas y pude recibir con gran sentimiento sus grandes carcajadas  en las escenas cómicas, sus comentarios de ternura ante los niños de la cinta o sus explicaciones para comprender escenas donde, por ejemplo, alguna preguntaba y otra contestaba: "Es que la mujer también tiene que firmar en el banco para hipotecar la casa". 


Las cuestiones que varios reclusos y una sola reclusa se atrevieron a formular dieron muestra de una dinámica de reinserción engrasada, donde fue muy valorado por el público el espíritu de reinvención y de las segundas oportunidades, esas que pasan por recorrer el camino correcto: el de dentro a fuera. 


Enhorabuena a Fical y a todos los integrantes de esta iniciativa. Sin duda nos  congratulamos de que se haya convertido en tradición dentro de su programación. Con ella se pone de manifiesto que el Cine puede ser el complemento vitamínico universal. Y de paso, gracias también a los abuelos, sois muy importantes para España. 


 

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