Nubes y claros así en la tierra como en el cielo

La salida de la Cofradía del Rosario del Mar se produce sin pena ni gloria

Media entrada, por lo bajo. Eso es lo que había en la Plaza de la Patrona para ver salir a la Hermandad del Rosario del Mar. Un mal dato para una hermandad que es la primera en salir, y con tiempo de ventaja sobre las demás, en la tarde de un Jueves Santo que congrega en Almería muchísima más gente que cualquier otro día de la semana.


La salida de la cofradía fue como la tarde, con nubes y claros, con fríos y calores. Después de que escucháramos por la megafonía de la Patrona al Prior dirigirse al cortejo para exhortarles a realizar una Estación cargada de sentido y de que viéramos al Diputado Mayor de Gobierno golpear la puerta del templo, la liturgia se repitió como cada año pero sin emoción ninguna. La banda municipal de Güevéjar comenzó a interpretar la marcha 'Jesús de las Penas' mientras salía el primer tramo del cortejo y, una vez que el paso con el titular cristífero de esta hermandad cruzó el umbral de la fachada principal, fue la banda de cornetas y tambores Santa Cruz la que tomó el relevo y comenzó su acompañamiento musical.




El tramo correspondiente a la virgen del Rosario del Mar salió a la calle igual de insulso. El público parecía estar más pendiente a cualquier otro asunto que al hecho de que estaba saliendo la hermandad. ¡Y estaba saliendo una hermandad! Después de que el paso de palio de la Virgen del Rosario del Mar recibiera los rayos del sol que se colaban entre las nubes que dibujaron un cielo incierto en esta tarde del Jueves Santo, la gente se fue como si ya estuviera todo hecho.




Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Cómo es posible que una cofradía que lo tiene todo para ser soberbia pase sin pena ni gloria por los días santos de la ciudad? Sin entrar en la fe de sus hermanos, que se le presupone como a los militares el valor, lo cierto es que el cortejo es triste y escaso. He contado cincuenta penitentes, ¡cincuenta!, entre los dos tramos y contando insignias y celadores. Así no se conecta con el público. Con unos titulares que son obras de arte pero que carecen de unción sagrada no se conecta con Dios por mucho que, como es mi caso, quieras hacerlo. No te digo ya quien sale a ver procesiones solo para comer pipas.


Descuidos y fallos desafortunados

Una cofradía que se precie no puede permitir que los costaleros fumen mientras caminan detrás del paso, en la misma puerta de la iglesia, como tampoco es de recibo ordenar a los penitentes que se cuelguen las medallas al cíngulo cuando su sitio es llevarlas en el pecho. Tu hermandad en tu corazón, no por los suelos.




 

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